Mario Marcel, consejero del Banco Central desde diciembre y ex director de Presupuestos:
"No es satisfactorio que Chile crezca 2%, pero seguimos estando en terreno positivo"
28.01.2016

Las políticas monetaria y fiscal no van a resolver todos los problemas; no pueden sostener la actividad, subraya. 


En su primera ronda de entrevistas con la prensa como consejero del Banco Central, Mario Marcel deja en claro: “La política monetaria y fiscal no va a resolver todos los problemas. Ambas no pueden sostener la actividad, tienen que generar el espacio para que el sistema productivo se adecue, se vayan desarrollando nuevas ventajas comparativas y ganando competitividad en ciertas áreas, de modo de ir compensando la caída en el precio del cobre”.

Reitera también el último mensaje del Consejo en la reunión de política monetaria de enero, donde plantea que seguirá un ajuste pausado de alza en la tasa de interés, cuya velocidad dependerá de la nueva información que se vaya incorporando.

¿Cómo ha sido su cambio desde las políticas públicas, a integrar una institución que se asocia más a números que a personas?

“El Banco Central tiene que ver con cifras duras que pueden ser abstractas para mucha gente, pero donde todo lo que hace influye sobre la vida cotidiana de todo el mundo. Lo que pasa con la actividad económica, la inflación, cuán seguros sean los mercados financieros, la disponibilidad de efectivo”.

“Una de las noticias positivas al poco tiempo de llegar es el programa de extensión del banco, donde me tocó dar premios en un concurso escolar. Es algo que el banco no debería perder nunca de vista: que detrás de los números y todos los conceptos, hay personas de carne y hueso. Que mientras las personas mejor entiendan lo que es la institución, y mientras el banco mejor entienda la realidad y problemas de las personas, más efectivo será en el cumplimiento de sus objetivos”.

¿Cuál es su visión de la economía y del ambiente pesimista?

“Hay un clima de pesimismo que es muy interesante, porque se refleja en una diferencia muy notoria entre la manera en que empresas y consumidores evalúan su situación y cómo ellos creen que está el resto del país. En general, la percepción que tienen de su situación es muy superior a la que tienen del resto del país. Diría que el pesimismo tiene algo quizás excesivo”.

“Seguí muy de cerca la crisis en Europa, y los ajustes que se requirieron en países mucho más ricos fueron de mucha magnitud. Grecia, Portugal y España tuvieron que presionar a la baja sus salarios nominales -no que crezcan menos que la inflación, sino reducirlos-, con cifras extraordinariamente altas de desempleo y caída en los niveles de actividad. Hoy estamos viendo parte de esa realidad trasladada a países emergentes que presentan problemas sustantivos, como Brasil, Sudáfrica y Rusia”.

Pero la economía chilena está con muy bajo crecimiento...

“No es satisfactorio que crezca 2%, pero seguimos estando en terreno positivo, y comparando con otros shocks externos como la crisis de la deuda en los 80, la crisis asiática, la crisis de las puntocom y la crisis financiera global, podemos ver que cada episodio ha sido menos costoso que el anterior”.

“Hemos reducido nuestro ritmo de crecimiento, pero siendo una economía muy expuesta al exterior, seguimos creciendo. Eso es en buena medida porque tenemos la posibilidad de hacer política contracíclica y eso no lo puede hacer Brasil, cuyo déficit fiscal es de 10% del PIB; tampoco Colombia, con un déficit en cuenta corriente de 6% del Producto, ni Perú, que esta semana está usando reservas para tratar de mantener el tipo de cambio”.

¿Cómo la política monetaria y fiscal puede generar espacio al sector productivo bajo este pesimismo?

“Es que no solo hay un contexto negativo de expectativas. Por otro lado, nuestro mercado de capitales de largo plazo se ha profundizado, y Chile está en camino de resolver problemas importantes de abastecimiento energético. Han mejorado los procedimientos para crear empresas y resolver problemas de insolvencia. Quien hoy quiera emprender e invertir, encuentra condiciones más favorables que antes. Por supuesto, siguen existiendo problemas y otras cosas que están cambiando, a los cuales los inversionistas tienen que adaptarse”.

¿Qué temas clave ve pendientes?

“Por ejemplo, la frondosidad regulatoria. Según entiendo, la OCDE ha estado trabajando con el gobierno chileno en mejorar los sistemas de regulación que en el país son muy dispersos, mientras que en países desarrollados hay una entidad centralizada que asegura la calidad de las regulaciones”.

“Esto apunta a tener una cierta disciplina en términos de que cuando aprobamos nuevas regulaciones, tengamos seguridad de que los beneficios son mayores que los costos que representan, ya sea para quienes tienen que controlar la aplicación de la nueva regulación, como de quienes tienen que seguirla”.

¿Esta disciplina habría evitado el efecto de las reformas tributaria y laboral en las expectativas?

“Habría sido deseable que muchas cosas ocurrieran antes, pero en la economía creciendo al 2% hay dos elementos: uno cíclico, que tiene mucho que ver con las condiciones externas, y otro más de tendencia, y es que el potencial de crecimiento de la economía chilena se ha desacelerado significativamente. Hoy recobran importancia temas como la innovación, ciencia y tecnología y el tema de infraestructura, que tuvo un peak hace años y que ha tendido a decrecer”.

“Cuando esto se combina con temas más coyunturales, se pueden ir generando oportunidades. En 2015, más o menos un 85% de la depreciación del peso fue por apreciación del dólar global, pero eso no nos ayuda a ganar competitividad, porque nuestros competidores se están devaluando más o menos a la misma velocidad. En lo que va corrido del año, aunque es poco, eso ha cambiado y el componente idiosincrático local es del orden del 30%, y eso ayuda a ganar competitividad, genera oportunidades en el margen para nuestros exportadores”.

¿Ve riesgos de una acción más agresiva de la Fed y que el dólar global se aprecie más?

“En Estados Unidos hay preocupación por la baja en la actividad industrial, porque ha perdido competitividad frente a otros bloques por la apreciación del dólar. Europa, con su expansión monetaria, está debilitando al euro, y China intenta una devaluación moderada. Sería complejo sumar a eso una apreciación del dólar. Los agentes económicos no creen que la Fed vaya a hacer cuatro ajustes de tasa en el año”.

Dólar e inflación

En el último año y medio, el peso se ha depreciado 40% y la inflación ha sido la sexta parte de eso. El traspaso del tipo de cambio a precios no ha sido total; el banco ha detectado que las empresas han reducido sus márgenes, dice Marcel. “Estamos en un terreno bastante seguro y lo vamos a estar mientras mantengamos los elementos fundamentales de la política fiscal”

¿Puede verse afectada la clasificación de riesgo de Chile por el deterioro de las cuentas fiscales y el mayor endeudamiento?

“He leído las declaraciones de analistas y gente que trabaja en esas agencias. En general, todos ellos plantean que los riesgos están en el caso que Chile se aparte significativamente de las políticas que ha estado aplicando. Las clasificadoras entienden que si estamos siguiendo una política de balance estructural, en períodos bajos del ciclo va a tener déficit y si el ciclo es largo, va a tener déficit en un período más largo”.

“El principal tema que nos mantiene en una situación favorable en términos de riesgo es el estar guiando nuestra política fiscal por una regla predecible y transparente, que garantiza que cuando la economía mejore o se acelere la actividad, irán desapareciendo los déficits y se irán produciendo los superávits. Diría que estamos en un terreno bastante seguro, y lo vamos a estar mientras mantengamos los elementos fundamentales de la política fiscal”.

¿Qué le parece la revisión del precio del cobre de largo plazo a que convocó Hacienda?

“Me parece interesante que esta decisión surgiera de una sugerencia del Consejo Fiscal Asesor (CFA) creado hace dos años y que hasta ahora había tenido un perfil bajo. Hay países donde los consejos fiscales juegan un papel bastante importante en proyectar la situación fiscal; estimar el efecto de distintas cosas y alertar sobre problemas que pueden existir”.

“Además, creo que el ministro de Hacienda ha estado haciendo un esfuerzo bastante sistemático por inyectar realismo a las decisiones fiscales, y eso es positivo”.

LINA CASTAÑEDA 


Fuente: El Mercurio