A defender el empleo
29.08.2014

En lo que va del año, el volumen de ocupados ha disminuido en casi 90 mil personas, en tanto que los desocupados han aumentado en más de 22 mil.


En general, cuando se deteriora la situación económica, quienes más experimentan sus efectos negativos son los que viven en situación de pobreza. Así lo reafirma un reciente estudio de la Fundación Avanza Chile, que compara la tasa de desocupación general en el país (6,6%) con el índice de desempleo de los trabajadores pertenecientes al 10% más pobre, que afecta al 21,7% de ese grupo (según datos de la Encuesta de Empleo de la Universidad de Chile).

La tendencia actual, sin duda, mueve a preocupación, porque las condiciones de vida de los sectores más vulnerables dependen crucialmente del empleo. Y el aumento de la desocupación dentro de esta población, así como el estancamiento o eventual reducción de los salarios, puede generar un empeoramiento en los indicadores de pobreza a mediano plazo.
En lo que va del año, el volumen de ocupados ha disminuido en casi 90 mil personas, en tanto que los desocupados han aumentado en más de 22 mil. Por su parte, las cifras de empleo asalariado se han reducido desde 5,6 millones de trabajadores a 5,47 millones (menos 130 mil), mientras que los trabajadores por cuenta propia (en general más desprotegidos y con peores condiciones laborales) pasaron de ser 1,57 millones de personas a 1,63 millones (más 60 mil).

De allí que sea imperioso defender el empleo a la vez que promover la creación de nuevos puestos de trabajo. En tal sentido, son auspiciosas las medidas del Gobierno orientadas a despejar incertidumbres, así como los anuncios de ejecución plena del presupuesto de este año y reforzamiento de la inversión pública el 2015, además de la capitalización de Codelco, BancoEstado y Fogape.

No obstante, tanto el Estado como el sector empresarial deben evidenciar aún más una fuerte voluntad e incorporar a sus agendas, de manera urgente, medidas que apunten a mejorar no sólo el acceso al empleo, sino también su estabilidad y su calidad. No hacerlo podría enfrentarnos a un lamentable aumento de la pobreza y la desigualdad en el país.


Fuente: Estrategia