Reforma Tributaria:
Lorenzini: "Lo único que no cambió fue la rebaja de impuestos a los que ganan más"
31.08.2014

El proyecto de Reforma Tributaria vuelve esta semana a manos del diputado Lorenzini, principal opositor al Protocolo de Acuerdo consensuado fuera del Parlamento. En la Comisión de Hacienda de la Cámara discutirán el texto mutilado, con la presión de que éste no pase a comisión mixta. A cambio, los diputados exigirían un nuevo protocolo que incluya beneficios tributarios para sectores que hasta el momento fueron ignorados en la tramitación. La visión del protagonista de la semana en entrevista con Radio Universidad de Chile.


El 14 de mayo fue despachada por la Cámara de Diputados el proyecto que modifica el sistema tributario del país, reforma que no se aplicaba desde 1990, en los inicios del gobierno de Patricio Aylwin.

Luego de varias sesiones en el Senado, y otras cuántas reuniones fuera del Congreso, el proyecto vuelve este martes a la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, con más de doscientas modificaciones.

“Lo único que no cambió fue la rebaja de impuestos a los que ganan más”, reclama el diputado Pablo Lorenzini, presidente de la comisión y férreo opositor a las decisiones políticas del ministro de la cartera, Alberto Arenas.

Para partir, ¿qué le parece la denuncia contra el Grupo Penta y la defensa que hace la UDI reclamando persecución política?

Hay hechos, o sea… yo no voy a decir si es correcto o incorrecto. Tan duro no, eso corresponde a las autoridades de Impuestos Internos y los abogados. Pero claramente aquí los privados tienen derecho a tener sus abogados, sus asesores, Impuestos Internos tendrá los suyos y pondrán los papeles sobre la mesa, pero que esto sea una persecución a un partido, yo no creo.

Me parece que nada tiene que ver, y si financian campañas, está bien, pero tampoco en función de un partido pueden meterse con Impuestos Internos, en este tipo de decisiones. Los partidos en otras cosas podrán defender sus funcionarios, su gente, si alguien lo echaron, un proyecto o una región. Pero me parece que ya estamos exacerbando el tema político mediático porque en mi opinión son dos cosas muy distintas.

Pero el diputado Hasbún incluso dijo que la Nueva Mayoría quiere convertir a Impuestos Internos en su policía política…

Absolutamente no. Impuestos Internos es una de las instituciones chilenas de más prestigio en el extranjero. Está muy avanzada y, tanto así, que en la misma Reforma Tributaria la estamos potenciando, dándole más recursos, más funcionarios, más entrenamiento. Puede ser que el director general y dos tres cargos tengan más visión política, pero la gente que está dentro, sus funcionarios tienen 10, 20 a 30 años, igual que en la Contraloría, y no dependen de los gobiernos de turno, salvo la jefatura.

En ese sentido, hacer persecución política a través de Impuestos Internos, a mi por lo menos hasta aquí no me parece. Si alguien tiene pruebas podrá ser, pero al menos yo todavía confío en esas instituciones más allá de los vaivenes políticos.

Comparando por ejemplo con lo que se realizó en el gobierno de Aylwin u otras modificaciones, ¿ésta reforma tributaria tendrá un lugar en la historia?

Voy a hablar primero como del proyecto que llegó a la Cámara. Sin lugar a dudas es una reforma básica, estructural e inédita. Estaba cambiando Chile, acercando a una igualdad entre los que más ganan y los que menos ganan, con justicia, buscando que aquellas utilidades y beneficios que no han pagado impuestos comiencen a pagar o que paguen lo atrasado.

Luego se buscó un acuerdo. Los senadores con el Ejecutivo pueden hacer lo que consideren pertinente, pero en mi opinión se cedió bastante, aún así sigue siendo una gran reforma, la gran reforma de la Presidenta Bachelet, que además no es para este gobierno, ya que sus efectos se van a ver a partir de 2018, en el otro gobierno.

Por lo tanto, no es una reforma política. No son de un gobierno o de otro, son reformas que van a cruzar varios gobiernos, que afectan a todo el país, que afecta a todos los ciudadanos. Si logramos que se mantenga en un nivel adecuado, porque fue bastante disminuida en el Senado – es mi opinión particular para que nadie se enoje – va a pasar a la historia.

¿Esta es la primera parte de la reforma o podemos esperar nuevas modificaciones en los próximos años? ¿Cómo es el ciclo para este tipo de cambios del sistema?

Yo conozco el tema, soy tributarista. Diría que son cada 30 años, usted no va a tener en cuatro gobiernos más una reforma como esta, porque no va a tener las mayorías. Ahora las teníamos y aún así se cedió al efecto del lobby del mundo empresarial, lo digo con respeto porque ellos defienden sus derechos, sus utilidades y está bien. Cuesta mucho que un gobierno como el nuestro logre una reforma completa. Va a ser una buena reforma, pero no lo que hubiésemos deseado.

¿Es correcto que un proyecto de ley sea parchado con otros programas de gobierno? ¿Así pasó con las medidas paliativas para las Pymes?

Separemos las pymes. Yo me he reunido varias veces las últimas semanas, a petición de ellas, con las microempresas y los pequeños emprendedores, no las pymes medianas y grandes. Ahí lo hizo, y muy bien, el señor (Juan Pablo) Sweet defendiéndolas a ellas – saludos al señor Sweet – que si lograron algunos buenos resultados.

Los chicos lo único que piden, más allá del pago de impuestos que es muy poco lo que les afecta, es que se les pague dentro de 45 días. Hoy se les está pagando, tanto por el Estado como por los particulares, entre 90 y 120 días, y ellos no tienen cómo financiar esos 90 días, no tienen acceso a los bancos, les cobran una tasa de interés muy alta, los factoring son muy caros, tienen que usar tarjetas personales y de sus familias. Ese es el gran pero que no ha sido recogido en el Senado y no ha sido escuchado por el Ejecutivo.

Yo espero que en la Cámara de Diputados tengamos un compromiso del ministro de, en los próximos meses, buscar al menos que el Estado garantice y asegure pagar en 45 días, y que luego salga otra norma donde se defina que las empresas que no cumplan con esto no pueda tener relaciones comerciales con el Estado. Ese es el punto donde le apreta el zapato al ministro.

¿Pero sigue siendo un parche o no?

Yo le voy a decir palabras mías para que nadie se enoje y no me critiquen, no represento al gobierno ni a nadie. Es un escándalo en este país tratar de alterar fuertemente lo que es la Banca, 3 mil millones de dólares en seis meses; cambiar las Isapres, 50 mil millones de dólares en un semestre; cambiar el retail, cambiar las AFP, cuesta mucho. Hay mucho peso específico, campañas políticas, aportes, en fin. Hay que avanzar en alguna cosa. Insisto, no es lo óptimo, no es lo mejor, pero es un avance.

En este caso, ¿estaría de acuerdo con que el mercado terminó regulando al Estado?

Siempre ha pasado, y vuelvo insistir, a mi me duele un poquito porque tenemos los votos, pero está bien. Entiendo que tampoco hay retroexcavadora, hay que escuchar a todo el mundo, escuchar sus opiniones. Creo que podemos en alguna reforma ir un poquito más allá, la gente nos dio el respaldo.

No sé si es el mercado, pero es una mezcla, tampoco son ellos los culpables de la baja de actividad que tenemos, esto viene desde hace dos años, no tiene nada que ver, pero se juntan coyunturas, están los medios… y claro que hay una suerte de transacciones y conversaciones, no vamos a negar eso.

Saliendo de la discusión y ampliando a otras reformas, ¿cómo deberían actuar los partidos políticos ante estas disyuntivas y presiones del sector económico?

Estamos en el Chile real, y los partidos y sus dirigentes somos parte del Chile real. Bueno y si hay alguno que le hayan puestos sus pesos para las campañas, bueno.

Muchos vuelven al mundo privado. A mi me extraña por ejemplo Velasco, que fue ministro de Hacienda, tanto que peleamos con él, un gran profesional. Cuando le propusimos hacer una Reforma Tributaria hace algunos años, no quiso. Hoy está Micco, que trabajaba con él, está de subsecretario. También está el señor Céspedes que trabajaba con él. Entonces van rotando la gente desde el mundo privado al mundo público. Muchos que han sido superintendentes en distintos temas y vuelven después de trabajar en el área, hay lazos.

Se ha avanzado en transparencia, ahora se saben esas cosas, para que tú no puedas ir en un par de años a la misma área en que estabas. Se crean todavía conexiones, puede ser respetable o no. Cuesta mucho hacer estos cambios drásticos, estamos hablando en Chile.

¿Cree que su oposición al Protocolo de Acuerdo tenga costos políticos?

Este no es un tema político, es un tema ciudadano. Yo conozco el tema, lo conversamos con la Presidenta y con el Ejecutivo hemos seguido conversando. Mi partido lo sabe, yo tengo una posición un poco más dura en términos de cambiar algunas cosas.

El FUT se elimina, pero queda el “Futito”, la Renta Atribuida se elimina parcialmente y queda la “renta atribuidita”. Les duele mucho cuando lo digo, pero la única reforma que no cambió entre la Cámara y el Senado, es la rebaja de los impuestos a los que ganan más de 4 millones y medio de pesos. A esos le van a rebajar los impuestos, me parece un contra sentido. Hay cosas muy buenas en la reforma, y hay otras en que se soltó un poquito la mano, espero que en la Cámara podamos corregir algunas.

Por ejemplo el tema de poder traer los capitales desde el extranjero, todas esas platas que salieron en los años 80 – 90, hoy día se va a permitir que se blanqueen con una tasa del 8 por ciento, cuando normalmente deberían pagar el 25, el 30, el 35 por ciento.

El 15 por ciento de chilenos que paga impuestos, la gran parte de ellos paga más del 8 por ciento. A usted le reducen en la boleta de honorarios un 10 por ciento. Esa parte me parece inconcebible, vamos a ver cómo se dan las votaciones, qué hace el ministro, pero hay temas pendientes todavía.

¿Esa indicación en particular podría pasar a comisión mixta?

Vamos a ver cómo se da el tema en la sala, obviamente la idea es que no pase. Espero que el ministro, al igual como firmó un protocolo con los senadores, se acuerde que también existen los diputados, nos vamos a seguir viendo los próximos años.

Al menos firmar un protocolo donde se nos asegure que de aquí a fin de año va a haber reglamentación clara y precisa respecto a que las pymes puedan cobrar, al menos con el Estado, dentro de los primeros 45 días sus facturaciones. Hay temas con las cooperativas que quedan dando vueltas, algunas medidas y otros temas que se los planteamos al ministro del Interior el otro día.

Nosotros formamos con más de 40 diputados de todos los partidos y todas las regiones, la bancada regionalista. Queremos un compromiso, que se mande un proyecto por separado si no se quiere tratar esto, pero que haya tributos regionales. Hay cosas en que los diputados no participamos del Procolo de Acuerdo que se hizo con el Senado Respetamos aquello, pero los diputados también tenemos en algunos temas visiones distintas.

¿Falta reglamentación clara también en relación al Mepco?

Aquí hubo toda una confusión. Nosotros lo que hicimos fue plantearle al ministro que el Mepco, el impuesto específico lo metiéramos a la Reforma Tributaria, porque es un impuesto de 2 mil millones de dólares al año. Me dijo no, no nos compliquemos y antes del 30 de julio les mando un proyecto para cambiar el Sipco.

Era malísimo, yo lo llame el “Circo” y lo puedo decir porque junto al diputado Rincón fuimos los únicos que votamos en contra. Se lo dijimos al ministro Larraín que no iba a funcionar, nos dijo que era temporal, no funcionó. Cambiémoslo.

Viene el Mepco, y el nuevo ministro dice ya, lo cambiamos para que se pueda aplicar más veces, tipo de cambio de norma, que no haya tantas variaciones, y ahí el habló de combustibles, cinco para arriba cinco para abajo a los combustibles!

Todos entendimos, hablé con el senador Coloma, en la región del Maule, también con el senador Zaldívar, hace un par de días con el senador Lagos Weber – que es mi contraparte en el Senado – con diputados de varios lados, todos entendimos los combustibles. Si no hubiera habido una diferenciación, y el ministro nos hubiese dicho que que esto sólo aplica a las bencinas de 95 octános, la gran mayoría no hubiéramos votado aquello. Nunca lo entendimos así, siempre pensamos que era una cosa pareja.

Esto es un reglamento, no está en la ley. Yo espero que el ministro corrija, porque no tiene sentido ciudadano. Hay algunas cosas en la vida que hay que corregirlas más allá de lo que dicen los técnicos, los expertos, con un sentido político.

¿Tuvo mejor comunicación con el ministro Larraín que con el ministro Arenas?

Yo llevo varios años en esto, he visto pasar varios ministros en la Comisión de Hacienda. Todos los ministros de Hacienda son complicados, lo que pasa es que él y su equipo sos profesionales de alto nivel, con estudios afuera… hay un poquito de soberbia, diciendo qué van a saber estos señores diputados, nosotros les vamos a enseñar.

Yo creo que a veces son decisiones políticas. Una Reforma Tributaria, este tema del eliminar o mejorar el Sipco, y meter este Mepco transitoriamente como un parche bueno, son decisiones políticas. En ese sentido, con todos los ministros de Hacienda las relaciones son complicadas por este menosprecio que hacen al Parlamento.

¿Le tuvo que pedir disculpas al ministro Arenas por decirle que se bajó los pantalones frente al empresariado?

Yo no pido disculpas, soy responsable. Con él acordamos caminar, es cierto que era un poco duro llevar la reforma desde su corazón adelante. Era un poco duro contra los empresarios. Le advertí, ¿está seguro ministro? Estoy seguro me dijo.

Bajo mi concepto ha habido un poquito de lo que dije, bajada de pantalones, aceptar condiciones, cambio de cuadros, hacer reuniones fuera del Parlamento. Nosotros hicimos todo en el Parlamento, en Santiago y en Valparaíso, con televisión, está todo grabado, con los medios. Esto de lo que nos enteramos después de ir a cocinar por ahí, a tomar cafecito en la casa de los expertos de los grandes empresarios, a mí en lo personal no me gusta.

El ministro tiene que hacer su trabajo, yo haré el mío. El mande sus proyectos, yo votaré. Él tiene un jefe que es la Presidenta de la República, yo tengo un jefe que son mis electores. Y trataremos de hacerlo coincidir, porque el respaldo y la lealtad a la Presidenta va a estar siempre, al menos de mi parte, porque ella ha sido una gran persona con nosotros. Yo al menos no soy funcionario del ministro de Hacienda, por lo tanto expresaré mi opinión con los errores que pueda tener, pero expresaré lo que siento.


Fuente: U de Chile