Pablo Antolín-Nicolás, economista de la Unidad de Pensiones de este grupo de países
Experto OCDE en pensiones: "Lo ideal sería subir la tasa de cotización a 15% como mínimo"
30.08.2014

Antolín-Nicolás será uno de los principales expositores del seminario previsional organizado por AmCham y “El Mercurio”, que se realizará este martes 2 de septiembre en el Hotel Marriott.  


Si los chilenos quieren lograr pensiones más cercanas a los ingresos de sus últimos años laborales, todo indica que deberán aumentar el monto de su ahorro mensual y los años de trabajo.

Simple y claro es el mensaje de las palabras del economista principal de la Unidad de Pensiones de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), Pablo Antolín-Nicolás.

El experto de la OCDE participará este martes en el seminario “Desafíos para una Moderna Administración de Fondos Previsionales”, organizado por AmCham y “El Mercurio”, que se realizará este martes 2 de septiembre, a partir de las 8:45 horas, en el Hotel Marriott. Entre los invitados estarán, entre otros, la ministra del Trabajo, Javiera Blanco; la superintendenta de Pensiones, Tamara Agnic; los economistas Mario Marcel y Klaus Schmidt-Hebbel; el presidente de la Asociación de AFP, Rodrigo Pérez, y el senior vice president of Retirement and Investor Services de Principal Financial Group, Gregory Burrows.

Bajo su perspectiva, “si el objetivo es alcanzar una tasa de reemplazo del 70% (que se refiere al monto de la pensión como porcentaje de las últimas remuneraciones), lo ideal sería subir la tasa de cotización obligatoria a 15% como mínimo”.

Reconoce que el cambio no debiera ser drástico por razones de política económica, pero al mismo tiempo llama a no seguir el ejemplo europeo, donde el ajuste ha sido tan gradual, que pueden tardar 30 años. “Hoy se requieren ajustes integrales y en períodos cortos”, precisa el economista.

Desde su oficina en París, Antolín-Nicolás analizó el debate previsional en Chile, el que, a su juicio, a ratos se vuelve confuso. “El problema no es cuál es el sistema que se elige, si es de reparto o privado, sino cuánto es lo que tendrán que aportar para alcanzar la tasa de reemplazo (70%) que están buscando”, afirma.

Así, aunque no defiende ni uno ni otro modelo, aclara las virtudes y defectos del esquema local, como la diversificación de sus fuentes de financiamiento: el público, a través del Pilar Solidario, y el privado, gestionado por las AFP. “El porcentaje que cada uno representa en cada país es una decisión política. Chile tiene ambos, y funcionan”, sostiene.

¿Cuáles son las mayores fortalezas y debilidades de los sistemas de capitalización individual como el chileno?

“Un tema clave hoy es el envejecimiento de la población, que implica que, a futuro, habrá más gente en edad de jubilar que gente trabajando. En un esquema de reparto, esto es un desastre, al crear un problema de financiación imposible de resolver, y que es el gran problema que tienen los sistemas europeos. Pero esto no quiere decir que el sistema de capitalización está libre de tal impacto, ya que también le afectaría, a través de los retornos del sistema, porque si hay menos gente aportando activos, habrá menos retornos. Por otro lado, si hay menos gente en edad de trabajar, el PIB crecerá menos e impactará a ambos modelos, porque si hay menos crecimiento, hay menos salarios y menos aportes para pensiones”.

Dada la experiencia europea, ¿son viables los modelos de reparto?

“Un sistema de reparto es viable, pero debe ser reformado. Hay que distinguir algunas cosas. Al ahorrar para la jubilación a través de un esquema de reparto se buscan tres objetivos: lucha contra la pobreza, reparto y ahorro para la jubilación. Todos los sistemas públicos tienen esos tres objetivos. Lo que dice la OCDE es que la lucha contra la pobreza y el reparto se debe hacer con la red de protección social, que se financia con recursos generales. Así se hace en Chile con el Pilar Solidario. Después, está el ahorro individual: si se habla de cómo gestionar este objetivo, el sistema público también es viable si se reforma, pero es aquí donde en las mayorías de los países tienen una perspectiva equivocada. Esto, porque sea un sistema de capitalización o de reparto, si no pones todos los meses una cantidad de dinero significativa, el día que te jubiles no habrá suficiente dinero”.

“Nosotros no entramos en el debate de si es mejor un sistema de reparto o uno privado. Pero eliminar un sistema privado que funciona a base de los criterios de la OCDE, porque no provee un 70% cuando se contribuye un 10%, para ir a un sistema público con un 10% de contribución, puede derivar en dos cosas: o no se alcanza el 70% o el Estado se va a arruinar con una deuda impresionante”.

Tasas de reemplazo

Al abordar las tasas de reemplazo de los países OCDE con esquemas de capitalización individual -en comparación con las de Chile-, el economista aclara que no existen ni promedios ni datos exactos. “El problema de Chile se centra en las tasas de rentabilidad de las inversiones y la solución está en aumentar las contribuciones y en eliminar las lagunas”.

Antolín-Nicolás recuerda que cuando Chile inició su proceso de ingreso a la OCDE mostraba tasas de retorno de alrededor de 8% a 9% nominal, frente al 4,5% que promedian los países del grupo. “Chile, quiera o no quiera, va a converger al resto de los países de la OCDE y eso quiere decir que las tasas de retorno van a ser como en la mayoría de los países del organismo, y nuestros cálculos se basan en tales tasas. Si se aporta un 10%, con una contribución de solo 30 años, y con retornos que pasan de 9% a 4,5%, tienes los números de la OCDE. Y Chile, haga lo que haga, está convergiendo a eso”.

¿Cuál es la solución?

“Si quieres un 70%, debes contribuir lo mismo que deberías entregar a un sistema de reparto; esto es, entre 20% y 25%. Punto. No hay más”.

“Además, en Chile existe el problema de las lagunas previsionales, porque las personas contribuyen menos de 40 años y, por ende, las tasas de retorno son aún más bajas. La razón por la que el sistema privado no va a ofrecer una tasa de 70%, sino una más baja (que la OCDE dice que está entre el 40% y 45%), es única y exclusivamente porque, como país en vías de desarrollo, tasas de retorno van a converger a las del resto de sus pares, lo que quiere decir que la misma cantidad de dinero rendirá menos para jubilación. La solución es contribuir más y por más tiempo. Eso es algo que a la gente no le gusta escuchar, pero cuando en Chile la gente habla de tener un sistema público como en Europa, debe entender que si se trata de un sistema viable, se contribuye entre 20% y 25%, y que si se aporta ese porcentaje al sistema chileno hoy, obtendrían un 70%”.

“Un tema clave es el envejecimiento de la población, que implica que, a futuro, habrá más gente en edad de jubilar que gente trabajando. En un esquema de reparto, esto es un desastre, al crear un problema de financiación imposible de resolver, y que es el gran problema que tienen los sistemas europeos. Pero esto no quiere decir que el sistema de capitalización está libre de tal impacto”.

“Eliminar un sistema privado que funciona a base de los criterios de la OCDE, porque no provee un 70% cuando se contribuye un 10%, para ir a un sistema público con un 10% de contribución, puede derivar en dos cosas: o no se alcanza el 70% o el Estado se va a arruinar con una deuda impresionante”.

“La edad de jubilación no tiene que cambiar, sino el número de años de contribución”

En Chile se ha producido un aumento importante en las expectativas de vida en las últimas dos o tres décadas, lo que ha impulsado el debate respecto de si se debe o no elevar en un par de años la edad de jubilación.

¿Cree que para un sistema como el chileno es indispensable subir la actual edad legal de jubilación, de 65 para los hombres y 60 para las mujeres?

“Pensamos que es mejor abordar y hacer reformas integrales. Por lo tanto, hay que determinar primero la tasa de contribución para alcanzar el objetivo de tasa de reemplazo y luego determinar el número de años que se necesita contribuir para financiar una pensión. Y eso vincularlo a la esperanza de vida. Lo que digo es que la edad de jubilación no tiene que cambiar, sino el número de años de contribución que necesitas para financiar más años de pensión”.

El alza de la cotización al 15%, como plantea, ¿debe ser asumida por el trabajador, el empleador, o ambos?

“En otro país diría que debiera ser asumida por empleador y trabajador, porque en la mayoría de los países la contribución definida es de 20% a 25% y se paga a medias entre empleador y trabajador. El problema en Chile es que el empleado siempre ha pagado todo y si le dices al empleador que ponga el 5%, debe analizarse cuánto de ese porcentaje se traspasará a los trabajadores, en términos de empleo y salarios, y también sus impactos económicos en términos de costos de productos y servicios”.

“No entiendo para qué crear la AFP estatal”

Consultado sobre el rol del Estado en el sistema privado de pensiones -a través de la creación de una AFP estatal, como lo contempla el proyecto de ley enviado al Congreso por la Presidenta de la República Michelle Bachelet-, el jefe del área de pensiones de la OCDE aclara no tener el detalle de los objetivos, pero manifiesta algunas interrogantes y críticas.

¿Qué le parece que el Gobierno ingrese como nuevo actor a la industria de las AFP?

“Si el objetivo es llegar a las personas vulnerables a las que las AFP no llegan, yo le preguntaría al Gobierno por qué, siendo un sistema obligatorio, no obligan a las AFP privadas a hacerlo. Y si no lo hacen, que les quiten la licencia (...) En ese sentido, no entiendo para qué crear la AFP estatal”.

Respecto de generar competencia y baja de costos, ¿tiene más ventajas?

“Por el lado de reducir costos e incrementar la competencia, existen experiencias de proveedores públicos en Suecia e Inglaterra y funcionan en el contexto institucional de estos países. Pero, ¿es esta la forma más eficiente de controlar los costos?”.

En su opinión, ¿no lo es?

“El resto del mundo mira a Chile con interés por los resultados de la licitación chilena de nuevos afiliados, porque ha bajado los precios e incrementado la competencia”.

“Si ya hay un mecanismo que funciona y al resto del mundo le gusta, ¿no sería mejor andar por ese camino?”.

Por Cecilia Arroyo A. 
Fuente: El Mercurio