Peter Hill advierte efectos negativos
Presidente de la CCS: la reforma laboral no responde a desafíos tecnológicos actuales
02.02.2015

El dirigente dice que la flexibilidad, el aprendizaje y la capacidad de adaptación son las verdaderas protecciones para trabajadores.  


El proyecto de ley de reformas laborales propuesto por el Ejecutivo no da respuesta a los desafíos del siglo XXI, dice Peter Hill, presidente de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS). Advierte que el principal reto que deben enfrentar los trabajadores es el cambio cada vez más vertiginoso que vive una industria que avanza rápido en términos tecnológicos.

“La verdadera protección de un trabajador son la flexibilidad, el aprendizaje y la capacidad de adaptación. Nada hace pensar que se pueda permanecer en el mismo rubro y sitio durante toda la vida laboral; estamos llenos de casos de oficios o empleos que se extinguieron”, advierte el dirigente.

El comercio, que es el sector más intensivo en mano de obra (1,6 millones de ocupados de un total de 7,9 millones), migra aceleradamente a plataformas automatizadas. De hecho, las grandes distribuidoras están usando más tecnología y menos hombres; las tiendas por conveniencia sin atención humana ya son una realidad y la implementación de tecnologías de transmisión de datos vía radiofrecuencia (RFID) permite leer etiquetas en un instante de un carro de supermercado, agrega.

Hill plantea que la reforma laboral se concentra únicamente en las relaciones laborales antagónicas y que el fortalecimiento de los sindicatos apunta más que nada a las grandes empresas. En el comercio, el gran empleador es la pequeña y mediana empresa, que en su mayoría no tiene sindicatos, porque no cumple con el quórum.

Su evaluación es que la reforma propuesta apunta en la dirección contraria a la que están adoptando las economías desarrolladas. Según un estudio del Ministerio del Trabajo, la tasa de sindicalización en Chile llegó a 16,4% en 2013, que es similar a las de España, Japón, Suiza y Holanda y al promedio de la OCDE, que es de 16,9%. “Países escandinavos que antes tenían el 50% de trabajadores sindicalizados, hoy día están en 20%”, puntualiza Hill.

Reconoce que en el mundo actual el sindicato puede ser importante para defender los derechos de los trabajadores, pero cuestiona la propuesta sobre titularidad del sindicato, que impide que el empleador pueda unilateralmente hacer extensivos los beneficios de la negociación colectiva a trabajadores no sindicalizados. “Creo que eso coarta el derecho de propiedad, porque esos beneficios provendrán de bienes que son de aquellos empresarios”, señala.

Ante la prohibición del reemplazo en caso de huelga y el establecimiento de turnos de emergencia que podrán operar durante la paralización, Hill plantea sus aprensiones: “Serán cuadrillas de los mismos huelguistas quienes ejecuten las faenas de emergencia, y yo no estaría muy confiado en que van a hacer bien las cosas. Hay funciones básicas que se deben mantener en la empresa, y ¿por qué no puedo yo contratar a alguien para suplirlas?”, se pregunta. No le parecen suficientemente disuasivas las sanciones propuestas a los trabajadores que incurran en actos de violencia o daños materiales, porque “las estadísticas no muestran que se hayan aplicado sanciones a dirigentes sindicales, al menos durante décadas”.

Hill critica las restricciones para la apertura del comercio los domingos y festivos. Sobre el recargo de 30% por horas trabajadas domingos y festivos que fue acordada y que incluye a los estudiantes part-time de fines de semana, sostiene que será una medida que afectará a 6 mil pequeñas y medianas empresas instaladas en los malls, que hoy enfrentarán mayores costos.

LINA CASTAÑEDA 


Fuente: El Mercurio