Subsecretario de Hacienda: "La implementación de la reforma tributaria debe ser impecable"
01.02.2015

El subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, anuncia que en el primer semestre de este año el SII emitirá las 29 circulares que normarán los sistemas de renta atribuida y semiintegrado, tres años antes de que entren en vigencia.


Asegurar una implementación “impecable” de la reforma tributaria aprobada el año pasado y despejar todas las dudas que persisten en las empresas y sus controladores, accionistas o socios antes que la nueva ley esté ciento por ciento en régimen, lo que ocurrirá en 2018. La tarea que hoy recae en el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, se vislumbra tan compleja como fue haber negociado técnica y políticamente para que el Congreso aprobara una ley que terminó con el sistema de tributación vigente en Chile durante los últimos 27 años y dio vida a un nuevo modelo centrado en cuatro regímenes tributarios que, para bien o para mal, ha sido calificado como casi único en el mundo.

La primera etapa de aplicación de la reforma comenzó en septiembre pasado, con el alza de 20% a 21% en el impuesto de primera categoría y en los impuestos a tabacos y bebidas alcohólicas y analcohólicas. Desde el 1 de enero de este año se sumaron al menos otras cinco nuevas normas (ver secundaria). Sin embargo, es la convivencia de los cuatro sistemas tributarios creados lo que se anticipa difícil. Se trata de los regímenes de renta presunta y tributación simplificada (14 ter) para empresas de menor tamaño, e integrado con atribución de renta y semiintegrado, para empresas de mayor tamaño, con un dueño o muy atomizadas.

Los dos últimos entrarán en vigencia desde 2018 y son complejos. En el sistema integrado con atribución de renta sobre base devengada (dividendos sobre los que hay título de derecho, aunque el pago no se haya hecho), el impuesto de primera categoría sube de 20% a 25% en cuatro años (21% en 2014; 22,5% en 2015; 24% en 2016 y 25% en 2017) y se seguirá usando como 100% de crédito para cuando socios y accionistas paguen impuesto global complementario (IGC, que grava las rentas personales, con tasas de 0% a 35%) o adicional (para no residentes en Chile, con tasa de 35%). El sistema semiintegrado mantiene la tributación sobre base percibida para socios o accionistas (dividendos que ingresan al patrimonio), pero el impuesto de primera categoría sube a 25,5% en 2017 y a 27% en 2018. Los dueños o socios podrán descontar del IGC o adicional sólo 65% de lo que antes se pagó por primera categoría, según la tasa vigente a la fecha del retiro o distribución del dividendo.

Micco, doctor en Economía de la Universidad de Harvard y quien en el gobierno anterior de la Presidenta Michelle Bachelet fue el coordinador de asesores del Ministerio de Hacienda, reconoce que lo que viene es casi como “una prueba de alto rendimiento” para los detractores de una reforma que durante seis meses tensionó al Ejecutivo con sus propias filas, la oposición y, especialmente, con el empresariado, relación que hasta hoy no se compone del todo.

“Sabemos que la reforma tributaria es de una significancia mayor por el cambio de paradigma que plantea y porque existe incertidumbre respecto de cómo aterrizará en las empresas, las estructuras societarias y también a nivel de las personas naturales. El carácter integral de esta reforma es tan relevante que haremos todo lo necesario para un proceso colaborativo y lo menos traumático, por decirlo de alguna manera”, señala.

DOS MEDIDAS

Apenas se aprobó la reforma, este militante DC articuló un equipo de 12 personas en quienes recaerá el éxito o fracaso del proceso. El grupo, que integran el tesorero general de la República, Hernán Frigolett, y los directores del Servicio de Impuestos Internos (SII), Michel Jorratt, y del Servicio Nacional de Aduanas, Gonzalo Pereira, más expertos elegidos casi a dedo, definió cuatro pilares de implementación: normativo, operación, difusión y medición de resultados. Tras conocer una evaluación del proceso que realizaron el BID y el Banco Mundial (BM) -consultoría contratada por el Estado chileno- se tomaron dos grandes decisiones.

La primera es de carácter normativo. Micco anuncia que durante el primer semestre de este año se emitirán las 29 circulares faltantes que regularán la puesta en marcha de los sistemas de tributación, integrado con atribución de renta y semiintegrado, cuya publicación  inicial estaba prevista en 2017. Esto significa que las empresas y sus accionistas conocerán desde este año cuál es el marco normativo para operar en cada caso, lo que ocurrirá en la Operación Renta 2018. Las nuevas circulares se sumarán a las 16 que a la fecha ha emitido el SII para complementar las nuevas disposiciones vigentes a la fecha.

“Esta decisión la hemos tomado para colaborar de manera concreta con las empresas y personas en su inserción al nuevo sistema de tributación y es algo inédito en la historia de las reformas tributarias en Chile. Entendemos que la significancia de esta reforma requiere certezas y en ese ánimo tomamos la decisión. Esta anticipación permitirá a los contribuyentes corregir lo que dificulte su cumplimiento tributario cuando ambos regímenes estén activos”, afirma.

El segundo anuncio es operativo. Micco adelanta que en la Operación Renta 2016, el SII someterá a “una prueba de tensión” a un grupo determinado de empresas para ver cómo se comporta tributariamente en ambos regímenes. La selección de esas firmas saldrá de un levantamiento de información que el SII realizará en la Operación Renta 2015, que contabiliza el año tributario 2014.

“La muestra de empresas será elegida por este equipo de trabajo, pero se tratará de empresas con los casos más complejos de mallas societarias. Es así, porque si son mallas muy simples se puede visualizar más rápido dónde estarían los problemas en un régimen u otro, pero si la estructura societaria es compleja, articulada, el análisis es más difícil y la idea de esta prueba de tensión es precisamente identificar esas dificultades, tomar las medidas y estar preparados para el 2018”, precisa.

Al margen de lo que arroje el test de tensión, aclara, en la Operación Renta 2017 comenzará una marcha blanca total, como si ambos sistemas estuviesen activos. Esto significa que el SII someterá a todas las sociedades a ambos formatos, para proyectar un año antes su cumplimiento tributario en el modelo que elijan y si hay coincidencia de criterios.

“SE TRATA DE DAR CERTEZAS”

¿Cuidar la implementación tiene que ver con las dificultades técnicas de los dos sistemas de tributación o con evitar un Transantiago II, como advierte la oposición?

La magnitud de esta reforma, en que cambian las bases del paradigma de la tributación en Chile, requiere un proceso de implementación muy exhaustivo, con los recursos necesarios y muy gradual. La ley tiene una alta gradualidad, porque estará en completa ejecución sólo desde el 2018 y hemos tomado esa gradualidad para que los pasos normativo, operativo y de difusión nos lleven a un etapa final impecable. Acá el punto clave es que, entendiendo que un proceso de esta magnitud puede ser costoso para los contribuyentes, buscamos hacerlo con anticipación, dándoles la máxima certeza.

¿Por eso adelanta en casi tres años las circulares más relevantes?

El contribuyente hoy puede ir a la página web del SII y acceder a las 16 circulares necesarias para su proceso tributario con todas las modificaciones vigentes. Son 16 circulares que permiten, con ejemplos, explicarle al contribuyente cómo pagar sus impuestos. Creemos que este proceso de sacar a público las circulares para implementar la reforma se debe ir haciendo con la misma celeridad respecto de los cambios futuros, más dada su magnitud. Una implementación impecable requiere dar certeza a los contribuyentes y esa certeza la logramos adelantándonos a la entrada en vigencia de las normas con la mejor y mayor información posible.

¿Con esto el gobierno se está haciendo cargo de los cuestionamientos técnicos y metodológicos a los nuevos sistemas de tributación y en especial al concepto de renta atribuida?

La renta atribuida y la renta con integración parcial entran en vigencia en la Operación Renta 2018, pero entregar las circulares para ambos casos a mediados de este año da un tiempo muy largo a los contribuyentes y a la autoridad tributaria para ver cómo se hará ese ajuste, la bajada de la ley a lo concreto. Lo hacemos con tal anticipación, porque sabemos que un cambio del sistema tributario será más complejo de digerir por los contribuyentes. También internamente haremos un proceso para entender cuáles son los procesos que debemos desarrollar, en particular el SII, para aplicar estos dos sistemas.

¿Cómo la información de la Operación Renta 2015 servirá de base para el test de tensión del 2016? 

Con la información de la Operación Renta 2015 el SII verá lo que se puede utilizar en un sistema semiintegrado o de renta atribuida. Así, vamos a saber exactamente si nos está faltando A, B o C y en la Operación Renta 2016 haremos una solicitud de la información necesaria para implementar los dos sistemas en las empresas sujetas a la prueba de tensión. Luego, en la Operación Renta 2017, que todavía no es la definitiva, haremos una marcha blanca total y vamos a entregar a los contribuyentes información comparativa con su declaración bajo el actual sistema y la que tendrían si estuviesen vigentes la renta atribuida y semiintegrado.

¿El SII elegirá a las sociedades aleatoriamente o a dedo?

Será un grupo acotado de firmas, pero no será tan aleatorio, sino que vamos a tomar los casos más complejos, de las mallas societarias más complejas, de tal forma de estresar un poco los sistemas que tengamos al momento. Con eso, vamos a ver en qué se puede haber caído el sistema operativo o el sistema de atribuciones, por ejemplo, de tal manera que en la Operación Renta 2017, que no es la definitiva, la marcha blanca sea un buen predictor. Lo que queremos con este prototipo es ver algunos de los casos más complejos para saber si los sistemas abordan todas las situaciones de la vida real. Si hay una falla no es grave, porque tendremos el período siguiente para corregir. Se trata de estar atentos a las fallas y los riesgos.

SIN HOSTIGAMIENTO

¿Los riesgos estaban visualizados desde antes o han advertido una tendencia en el sector privado a reestructurarse de determinada manera para evitar mayores costos por la reforma?

Entiendo que puede haber algunas firmas que hagan reestructuraciones para reducir los impuestos, pero recordemos que la reforma incluye también la Norma General de Antielusión, que toma en cuenta que una reestructuración sólo con el propósito de reducción de impuestos en forma forzada puede ser cuestionada y hay todo un instrumental legal para perseguir ese delito. Pero también sabemos que la inmensa mayoría de los contribuyentes quiere pagar sus impuestos como corresponde y no van a hacer este tipo de elusión. Para los que se muevan, insisto, tenemos una herramienta bastante potente. Además, el SII ha aumentado en forma considerable sus atribuciones para una mejor fiscalización de los contribuyentes simples, pero también de aquellos que poseen esas mallas societarias más complejas. Dicho eso, quiero aclarar que para la autoridad siempre puede haber cambios societarios en normalidad, sin siquiera estar motivados por una rebaja tributaria. 

¿Hacer una prueba de tensión, estar atentos, tiene también que ver lecciones del caso Penta? 

No, recordemos que estamos haciendo una implementación de una reforma tributaria que se está haciendo para las próximas décadas. Dicho esto, el caso (Penta) es un caso puntual que se está dando, pero obviamente es una luz que uno tiene que observar para modernizar el SII, para modernizar nuestra institucionalidad, para que sea más posible detectar decisiones que afecten el cumplimiento tributario.

Pero uno imagina que tras ese caso habrá mayor alerta en el SII...

Entendemos que hay que estar haciendo fiscalizaciones para algunas situaciones, hay que tener las herramientas, los recursos humanos y tecnologías para detectar casos de fraudes, delitos tributarios. Queremos que esta implementación tenga un buen equilibrio y que se generen los mecanismos para facilitar la implementación del nuevo sistema tributario. Tenemos las herramientas para evitar que algunos contribuyentes, los mínimos, quieran usar de mala forma el nuevo sistema tributario para eludir impuestos.

¿Está consciente de que el empresariado puede interpretar el proceso de prueba y la marcha blanca anticipada como una suerte de hostigamiento?

No creo. Esto fue parte importante del debate respecto del sano equilibrio entre las nuevas atribuciones de Impuestos Internos, en términos normativos y con la Norma General Antielusión, con la capacidad de los contribuyentes de defenderse de potenciales abusos por parte de la autoridad. Como gobierno no queremos que haya abusos por parte de los privados, ni tampoco por parte del Estado. Esto no puede tomarse de ninguna manera como un asedio a los privados. Esta es una forma de ir adelantándose como Ejecutivo a potenciales problemas o dificultades de implementación que, al final del día, terminan afectando al sector privado en su actividad económica.


Fuente: La Tercera