Informe de Avanza Chile basado en datos de la Casen 2013:
El 44% de los chilenos tiene una antigüedad laboral menor a tres años
23.02.2015

Cambios de empleo por mejores sueldos en ciclos económicos de mayor crecimiento, mayores niveles educacionales y preparación de los trabajadores, entre otros factores, explican esta rotación.  


El tiempo de permanencia en los empleos ha aumentado los últimos años. En 2009, la antigüedad laboral de los ocupados en el país era de 6,9 años y en 2013, la cifra subió a 7,3 años, de acuerdo con un informe de Avanza Chile. Sin embargo, sigue existiendo una proporción importante de trabajadores que lleva poco tiempo en sus puestos. El 44% de los chilenos tiene una permanencia inferior a tres años de antigüedad laboral y un cuarto lleva menos de un año en su trabajo, según datos de la Casen 2013.

Carlos Ríos, coordinador del área económica y social de Avanza Chile, señala que, probablemente, hace una o dos décadas la estabilidad primaba por sobre salarios más altos. Ríos asegura que hoy, los más jóvenes y también los trabajadores que tienen mayor nivel de preparación son grupos para los que no es deseable estar diez años en la misma empresa, sino que buscan tener mejores oportunidades de remuneraciones y mejores desafíos laborales. “Están más abiertos a moverse de empresa en períodos menores a cuatro años”, asegura.

De hecho, los ocupados entre 25 y 34 años se quedan en sus trabajos por tres años, en promedio, la mitad del tiempo que el grupo siguiente, que tiene entre 35 y 44 años, que permanece seis años en un empleo.

El ex ministro del Trabajo Ricardo Solari explica que el mercado laboral chileno tiene una rotación intensa, particularmente en el caso de las pymes, donde los trabajadores entran y salen. “Esto es resultado del ciclo, cuando hay crecimiento y creación de empleo, las empresas contratan, los trabajadores buscan mejores salarios y al revés, cuando hay despidos, se cortan las carreras laborales”, señala.

Además, advierte que las empresas no desarrollan trayectorias laborales, con excepción de las compañías grandes y de algunas medianas, y cree que no hacen esfuerzos sostenidos por hacer procesos intensos de fidelización para sus trabajadores, de carrera y de capacitación.

Antigüedad por perfil

El subsecretario del Trabajo, Francisco Díaz, concuerda con que las cifras dan cuenta de la rotación que existe en el mercado laboral chileno. En el caso de las mujeres, la permanencia es más baja. El promedio de antigüedad de hombres en 2013 era de 8,1 años, mientras que en mujeres llegaba a 6,2 años. El subsecretario Díaz explica que lo anterior se puede deber a varios factores. El hecho de que las mujeres de los quintiles más vulnerables entren y salgan del mercado laboral de manera más recurrente que las mujeres de otros quintiles, sobre todo si se habla de mercado laboral formal, es una explicación. La autoridad dice que también tiene que ver con que “la probabilidad de que la mujer, perteneciente a los quintiles de menor ingreso, se retire del mercado laboral por razones de cuidado de terceros es más alta que en el caso de los hombres. Por ejemplo, a causa del cuidado de hijos pequeños, adultos mayores o personas con discapacidad”.

El informe también destaca que la duración promedio de todos los chilenos es mayor en los del quintil más alto, mientras que el que tiene menor permanencia es el segundo grupo socioeconómico. Sin embargo, el subsecretario Díaz detalla que mientras el 51% de los ocupados del primer quintil tiene una duración menor a tres años, solo el 38,5% de los ocupados del quintil más rico tiene una permanencia inferior a ese tiempo. “Esto se puede deber a que personas de menores ingresos entran y salen del mercado laboral con mayor frecuencia, o cuando se insertan lo hacen en trabajos de menos cualificación y de manera esporádica”, asegura.

En cuanto a nivel educacional, quienes registran mayor antigüedad laboral son las personas sin educación formal, seguidas de quienes poseen educación técnica incompleta. El informe de Avanza Chile destaca que lo anterior demostraría que los segmentos que tienen menor calificación tienden a buscar trabajos más estables. Por el contrario, Ríos explica que “en la medida que los trabajadores tienen más preparación, lo normal es que después de cierto tiempo la gente busque mejores oportunidades”.

María Paz Infante H. 


Fuente: El Mercurio