Entre junio y diciembre, desocupación bajó de 6,7% a 6%
Las contradicciones del mercado laboral: baja el desempleo, suben las remuneraciones, pero crecen la informalidad y los inactivos
15.02.2015

Han proliferado los trabajos por cuenta propia, y la presión por conseguir un empleo de mejor calidad no aumenta.  


La evolución de la actividad se contrapone al estado del mercado laboral, con un desempleo bajo en términos históricos”. En su Informe de Política Monetaria (Ipom) de marzo de 2014, el Banco Central hacía ver cierta incompatibilidad entre una economía en franca desaceleración y un mercado laboral que, en ese momento, seguía pujante.

En su informe de junio, el instituto emisor advirtió lo mismo: “La tasa de desempleo sigue en niveles históricamente bajos”. Y en diciembre, una vez más: “El desempleo sigue reducido desde una perspectiva histórica”.

A todas luces, la desocupación es un fantasma que amenaza con manifestarse desde el primer trimestre del año pasado, pero que por alguna razón sigue contenido, contraviniendo proyecciones y consensos que hasta hace poco no se ponían en entredicho: entre otros, que la economía chilena necesita crecer al menos a tasas de 3% anual para crear empleos de manera vigorosa.

Pero a veces las cosas no se dan como en los manuales: 2014 terminó con una magra expansión económica (1,7%, la más baja desde la crisis financiera internacional de 2009) y, no obstante, el desempleo sigue en niveles considerados históricamente bajos. Tanto, que después de alcanzar un peak de 6,7% en junio de 2014, anotó cuatro caídas consecutivas, para situarse en diciembre en un 6% a nivel nacional, solo tres décimas por encima del registro de 5,7% que se alcanzó en diciembre de 2013, cuando el país cerró el año con una expansión económica de 4,1%.

A esto se agrega que el desempleo juvenil también ha retrocedido, contraviniendo la premisa de que los jóvenes son los primeros en perder su empleo cuando la economía se enfría: los trabajadores de entre 15 y 29 años de edad alcanzaron una tasa de desocupación de 12,5% en diciembre, lo que representa una disminución de 0,4 puntos porcentuales en doce meses.

¿El sector informal se vuelve más atractivo?

Pero tal como ocurre en la mayoría de los escenarios de desaceleración económica, el empleo informal -o cuenta propia- se convierte en una tabla de salvación para los trabajadores que no logran insertarse en el mercado formal (asalariados).

Es lo que ha ocurrido durante los últimos doce meses. El número de puestos de trabajo que ofrece la economía en su conjunto ha crecido 1,4%; los empleos formales también crecieron 1,4, lo que equivale a 79 mil puestos adicionales en esta categoría, totalizando 5,6 millones de asalariados. Pero los trabajos por cuenta propia se expandieron a una mayor tasa: 3,1%; es decir, 48 mil plazas adicionales, alcanzando 1,6 millones.

Nada extraño para este escenario. Sin embargo, hay un dato que, de nuevo, se contrapone al estado de la economía: la presión por conseguir trabajos convencionales se encuentra en niveles históricamente bajos: el indicador de “presión laboral” del INE muestra que los ocupados a tiempo parcial involuntario -o sea, aquellos que teniendo un empleo querrían trabajar por jornada completa y con contrato- disminuyeron desde 56,5% en 2010 a 49,5% en 2014, el nivel más bajo desde que se lleva registro de este indicador.

Para el economista de la Universidad de Chile Alejandro Alarcón, el retroceso del empleo asalariado y el avance de fórmulas de trabajo independiente son un fenómeno que se presenta de manera homogénea en varias partes del mundo. Después de la recesión que experimentó Estados Unidos (2009), las empresas se ajustaron de manera muy fuerte y empezaron a sacar gente asalariada para convertirla en proveedores de servicios, señala Alejandro Alarcón.

“Ellos (economistas de Estados Unidos) han notado cómo a través de las redes sociales se publicitan de manera creciente servicios como médicos, contadores, servicios financieros”, afirma el economista.

Este fenómeno también está presente en Chile, lo que ha permitido que el desempleo se mantenga en niveles bajos: “No creo que vaya a aumentar mucho el desempleo, tal vez llegue a 7% en invierno, pero ni remotamente al 8% como estaban vaticinando algunos economistas hace unos meses”, afirma.

Las remuneraciones también muestran una situación desconcertante para este escenario económico, según el economista de Libertad y Desarrollo Francisco Klapp. El índice de remuneraciones del INE de diciembre de 2014 registró un aumento de 1,3% en doce meses, la variación más alta desde enero de 2010. Y en doce meses acumuló un alza de 7,2%, también la más alta desde ese año, con el comercio, industria manufacturera y administración pública entre los sectores más pujantes.

Pero en paralelo, hay cifras que apuntan en la dirección contraria. Un estudio de Avanza Chile -fundación conformada por ex colaboradores del gobierno de Sebastián Piñera-, realizado con datos de la Encuesta de Ocupación y Desocupación en el Gran Santiago de la Universidad de Chile, da cuenta que las remuneraciones reales crecieron 1,1% en la Región Metropolitana, en comparación con el avance de 11,2% de 2013.

A esto se suma que la masa salarial -indicador que se calcula sumando todas las remuneraciones percibidas por el conjunto de trabajadores asalariados del país- ha tendido a la baja desde 2012. Ese año se incrementó a niveles cercanos al 8% y el último dato disponible, correspondiente a noviembre de 2014, mostró una expansión de 2,3% en doce meses.

“Me sorprende lo resiliente que ha estado el mercado laboral (...) me sorprendí con las remuneraciones de diciembre, aunque hay que mirarlas en perspectiva”, señala Klapp, quien de todas maneras advierte que la proliferación de empleo informal es una de las variables que ha hecho que, en las estadísticas al menos, la desocupación no se dispare. A esto se suma un aumento importante de los inactivos, que son aquellas personas que, teniendo edad para trabajar o buscar trabajo, no lo hacen y se marginan del mercado. Este grupo pasó de 5,4 millones en 2010 a más 5,6 millones en 2014.

En períodos de desaceleración, el sector inactivo tiende a crecer, debido a un fenómeno que en psicología se denomina desesperanza aprendida: después de un tiempo buscando trabajo sin éxito, algunas personas desisten y se retiran del mercado a la espera de mejores perspectivas de inserción laboral.

El ministro (s) del Trabajo, Francisco Díaz, en tanto, atribuye la resiliencia del mercado a la pujanza por la que atraviesan algunos sectores intensivos en mano de obra: “El buen momento de la agricultura ayuda en este proceso”, afirma. El agro creó 57 mil empleos adicionales durante 2014.

Sin embargo, también señala que la informalidad y la baja participación de algunos grupos es un tema preocupante: “Como Gobierno seguimos atentos a dos tendencias: una, que el empleo asalariado crezca con mayor fuerza -está creciendo, pero debe hacerlo a mayor ritmo aun-, para asegurar la mejor calidad del empleo, no solo cantidad. Y dos, preocuparnos de quienes no acceden al mercado del trabajo y mejorar sus condiciones de empleabilidad”.

Este año comienza el Programa Más Capaz, el que de aquí al 2018 capacitará en oficios a más de 450 mil mujeres y jóvenes que se encuentran al margen del mercado laboral.

Precarización del empleo

Lo que para algunos responde a un fenómeno virtuoso -que ayuda a mantener acotadas las tasas de desocupación-, para otros es un proceso de preocupante precarización laboral.

Un análisis realizado por la Fundación Sol en base a microdatos de la Encuesta Nacional del Empleo (NENE) del INE muestra que de los 1.043.430 puestos de trabajo que se generaron durante los últimos 56 meses, solo el 23,7% corresponde a empleados contratados directamente por la empresa principal; 40,2% a subcontratados; 30,8% a trabajadores por cuenta propia y 2,1% a familiares no remunerados. En total, el 73,1% de los puestos creados en los últimos 56 meses corresponde a empleos con alta probabilidad de ser precarios, afirma la investigación.

¿Qué tienen en común este tipo de empleo? Mayores dificultades de organización colectiva, carecen de un contrato, de cotización previsional, cotización de salud y seguro de cesantía.

EL NÚMERO de puestos de trabajo que ofrece la economía en su conjunto ha crecido 1,4%; los empleos formales también crecieron 1,4%, pero los trabajos por cuenta propia (sin contrato ni previsión) se expandieron 3,1%.

Barreras de salida dificultan los ajustes

El costo del despido -indemnizaciones por años de servicio- es otra de las razones que, según Francisco Klapp, estarían incidiendo en las cifras de empleo. Por una parte, el costo del despido desalienta la contratación de trabajadores asalariados e incentiva la proliferación de trabajadores cuenta propia y, por otro, dificulta la desvinculación de los trabajadores más antiguos, que son los que tienen mayores costos de despido. La legislación laboral establece que los trabajadores desvinculados tienen derecho a una indemnización equivalente a un mes por año de servicio, con un tope de once meses.

Para el profesor de derecho laboral de la Universidad Diego Portales, José Luis Ugarte, en cambio, esta afirmación no se sostiene en los hechos. Primero, porque la legislación laboral reconoce 14 causales de despido y, de ellas, solo una genera derecho a indemnización: por necesidades de la empresa. Todas las demás -disciplinarias, por ejemplo- no generan indemnización.

En la práctica, cerca del 15% de todos los despidos se producen por necesidades de la empresa y el 85% por otras causas. A esto se suma que el 20,3% de los trabajadores con contrato indefinido tiene una antigüedad laboral inferior a un año y, por lo tanto, no tiene derecho a indemnización al momento de ser despedido; 24,3% tiene una antigüedad de entre uno y tres años; 17,3% de entre tres y cinco años; 16,8% de entre cinco y diez años, y solo 21,3% más de diez años, según cifras de la Encuesta Laboral Encla realizada por la Dirección del Trabajo.

PABLO OBREGÓN CASTRO 


Fuente: El Mercurio