Actores independientes a nivel local representan el 17,3%:
Más de la mitad de los directores en Chile son ingenieros y solo el 10,2% son extranjeros
02.10.2017

La participación femenina no supera el 6%, mientras que la edad promedio total es de 66 años.  


La falta de diversidad es una de las principales debilidades que se perciben en la composición actual de los directorios en Chile. Así queda reflejado en el estudio “Chile Board Index 2016”, de Spencer Stuart, donde se analizó la estructura de las asambleas corporativas en 15 países, incluido el nuestro, y que dio como resultado, por ejemplo, que en promedio la participación de extranjeros en los directorios llega al 29,8%, mientras que si se considera solamente a Chile ese porcentaje baja al 10,2%; es decir 19,6 puntos porcentuales menos. Una brecha, incluso, aun mayor al compararlo con naciones como Bélgica, Dinamarca, Holanda, Finlandia, Francia, Reino Unido y Rusia, donde este indicador supera la barrera del 30% (ver infografía).

“Que haya extranjeros no tiene que ver con que los chilenos los elijan, no pasa porque en este país se crea que la diversidad es un atributo y que es importante que haya personas de otras nacionalidades. Esto se explica porque los inversionistas foráneos deciden a sus representantes. Nosotros somos más bien hostiles a los extranjeros”, advierte Sergio Guzmán, socio de la consultora de gobiernos corporativos tomate.

De todas formas, Gerardo Jofré, director de Enel Chile y SQM y ex presidente de Codelco, cree que el número de miembros de otros países a nivel local es saludable. “El extranjero tiene la ventaja de traer una visión más amplia, pero al mismo tiempo puede tener más dificultades para leer lo que pasa con el mercado interno”, apunta. Susana Carey, directora de AFP Provida y Tricot, agrega que este tipo de perfil no siempre es necesario: “Tienen que estar al servicio de lo que necesita la empresa y su presencia va a depender del negocio y del momento por el que se atraviese”. Según el informe de Spencer Stuart, el sector industrial es una de las actividades donde es más común ver personas de afuera, ya que el 63,4% de las compañías incluyen tres o más miembros en la mesa.

Ahora bien, otro indicador que da cuenta del bajo nivel de diversidad en los directorios nacionales es la presencia femenina. Si en Chile el promedio de mujeres es de 5,7%, en la medición de Spencer Stuart considerando el total de la muestra, ese número llega al 24,5%; es decir, 18,8 puntos porcentuales de diferencia. En Noruega, por ejemplo, este indicador representa el 44,1% y en Francia, el 38,8%.

Según la experiencia de Alfonso Mujica, gerente para Latinoamérica de Spencer Stuart, las empresas en Chile están pidiendo candidatas para formar las ternas finales, pero al decidir la mayoría se inclina por hombres. “A la hora de seleccionar no bajan los requisitos y muchas mujeres no cumplen con ellos. No es que haya discriminación en contra, sino que no la hay a favor”. En esa misma línea, Carey señala que las firmas debieran identificar a las potenciales candidatas con tiempo: “Es un tema de voluntad, de lograr una preparación y desarrollo de carrera que les permita visibilizarse más adelante”.

El rol de los independientes

El parecido en la formación universitaria de los directores en Chile es un indicador que preocupa a Germán Heufemann, socio director del think tank y firma de asesorías relacionales Govern Art. “Hoy en día, en las grandes compañías a nivel mundial están tratando de incorporar gente que tenga la capacidad de leer el entorno y cómo este cambia, como antropólogos, sociólogos y hasta músicos. Ahí estamos muy al debe”.

Según el informe de Spencer Stuart, el 58% de los directores son ingenieros y el 16% son abogados, siendo ambas profesiones las más comunes de encontrar y que representan casi tres cuartos del total. “Es un problema real en Chile, porque a los empresarios les gusta buscar entre sus iguales y esto es una muestra de que se valora poco la diversidad”, señala Mujica.

En términos de edad, el promedio es de 66 años, siendo superado por países como Alemania y Holanda, aunque el promedio total de las naciones consideradas es de 62,7 años. “Se prefiere a mayores de 60 años, pues históricamente se ha privilegiado la experiencia profesional y el conocimiento en distintas áreas. Sin embargo, es un tema que debiera ser revisado, a la luz del creciente desarrollo tecnológico y digital que está ocurriendo en la sociedad, donde la nueva expertise es más común de ver en gente más joven”, señala Jorge Atton, director de TVN y de Enel Generación.

A juicio de Heufemann, otro elemento inquietante es el número de independientes, participación que según el estudio llega al 17,3%. “Los analistas financieros, cuando evalúan una empresa, consideran como lo más importante en un gobierno corporativo el nivel de incorporación de los temas éticos en el directorio y el grado de independencia de sus miembros”, dice.

El director independiente es aquel que no es nombrado por el controlador, por lo que en países con menor concentración de la propiedad es fácil ver números más bien altos. En EE.UU., por ejemplo, la tasa llega al 84%. Pero, Guzmán destaca que en Chile existe un mayor grado de independencia: “Esta figura cuenta con privilegios que en EE.UU. no existen. Uno de ellos es que si él no está de acuerdo con una transacción con partes relacionadas, finalmente se llega a una junta extraordinaria de accionistas donde se deben mostrar estudios independientes de los del controlador”.

Según Mujica, la realidad chilena es más adecuada. “El actual es un número razonable, pues hay fiscalización por parte de ellos pero no son predominantes. No es bueno tanto independiente, pues deben actuar como un cuerpo colegiado, si no se gasta mucho tiempo en el tema político en vez de tomar decisiones estratégicas”, concluye.

Directorios se reúnen más de 16 veces en el año

La Superintendencia de Valores y Seguros establece, en el reglamento que rige a las sociedades anónimas abiertas, que el directorio debe tener a lo menos una vez al mes una sesión ordinaria. “Es una ley vieja y que genera un despropósito, pues se supone que esta instancia debiera ser complementaria a la administración y al juntarse cada 30 días, tienden a quedarse limitados a los resultados y a manejar el mismo ritmo de la operación”, advierte Sergio Guzmán, socio de la consultora de gobiernos corporativos tomate.

De acuerdo al estudio de Spencer Stuart, Chile es el país donde se realiza el mayor número de reuniones al año: 16,6 en promedio, mientras la media internacional es de 9,6 encuentros. “En otros países se aprovechan más los comités, por lo que se pueden juntar cada dos meses, lo que es mucho más lógico. En Chile, el directorio se reúne para todo y todos tienen que opinar, lo que es absurdo”, indica Alfonso Mujica, gerente para Latinoamérica de Spencer Stuart.

En tanto, Jorge Atton, director de TVN y de Enel Generación, cree que el indicador global debiera acercarse a la realidad chilena: “Con todos los cambios y lo dinámico que está el mercado, la media debiera acercarse a las 15 reuniones anuales”.

Para Susana Carey, directora de AFP Provida, el número de reuniones va a depender del escenario por el que atraviesa la empresa: “Si está en crisis, el directorio se debiera juntar más veces para que puedan ir tratando temas en mayor profundidad”.

Fuerte presencia de vicepresidentes

En promedio, el 51,6% de los directorios de los 15 países analizados en el informe de Spencer Stuart cuenta con la figura de un vicepresidente, cifra que al considerar solo a Chile sube al 75%, es decir, tres de cada cuatro.

La directora de empresas Susana Carey cree que el cargo es importante pues permite realizar la junta si no está el presidente. “Además, con una mirada más a largo plazo, se puede ir preparando a alguien, que en el futuro podría ser una opción”, dice.

Ahora bien, hay países donde no existe este rol, pues el presidente tiene un protagonismo tan importante que de no estar presente simplemente es inviable hacer la asamblea. “En EE.UU., por ejemplo, más de la mitad de los presidentes son también gerentes generales, por lo que al final él manda y decide todo. En Chile, el presidente es un coordinador, por lo que puede tener un reemplazante si es que no está”, dice Alfonso Mujica, de Spencer Stuart.

María de los Ángeles Pattillo 


Fuente: El Mercurio