PIB en Chile podría aumentar sobre 2% si se aprovecha potencial de empleo de los seniors
30.09.2017

Países como Islandia, Nueva Zelandia, Israel y Suecia cuentan con altos índices de empleabilidad de adultos mayores y tienen diversas prácticas que fomentan su inclusión como la capacitación permanente en tecnología y políticas públicas, que castigan fuertemente la discriminación. 


Hasta qué punto diferentes economías del mundo están aprovechando el poder de sus trabajadores seniors es lo que aborda el estudio “Índice de la Edad de Oro” o “Golden AgeIndex 2017”, por su nombre en inglés, de PwC. Un informe que asegura que si los países en vías de envejecimiento hicieran valer el potencial de empleabilidad que tienen las personas que superan las seis décadas, la economía local y mundial experimentaría una variación al alza.

Javier Gatica, socio de PwC Chile, explica que, si bien hoy una de cada cuatro personas tiene sobre 65 años en el mundo, esa proporción está aumentando. “Nuestro estudio calcula que para 2050, una de cada dos llegará a esa edad, lo que se traduce en cerca de 538 millones de personas. Si ellas estuvieran activas laboralmente, en términos económicos significaría un aumento del PIB de la OCDE de US$ 2 billones”, detalla.

El índice recoge una amplia gama de indicadores relativos a la participación de los adultos mayores en el ámbito laboral. Se observa, por ejemplo, que Islandia, Nueva Zelandia, Israel y Suecia lideran en cuanto a empleabilidad senior , ya que se encuentran en los primeros cuatro lugares del ranking . Se destacan por un mercado flexible, con incentivos financieros para empleadores que contratan a seniors , una política de capacitación constante en torno al cambio tecnológico, la introducción de fuertes medidas que castigan la discriminación etaria en el trabajo y el retraso de la jubilación. “Estimamos que de alcanzar los niveles de Suecia por ejemplo, que ocupa el cuarto lugar del índice, Chile podría incrementar su PIB en un 2,4% en el largo plazo”, asegura Gatica.

Mujeres suben brecha de empleabilidad en Chile

Sobre la base del estudio de PwC, el economista de Clapes UC, Juan Bravo, acota que, si la tasa de ocupación de las mujeres chilenas de entre 55 y 64 años pasara al nivel de Suecia, se crearían alrededor de 310 mil nuevos empleos en nuestro país, y el incremento del PIB sería de 0,9%, en términos totales.

“En el caso del segmento de 55 a 64 años, la ocupación total de Chile es de 63,8%, mientras que la de Suecia es de 75,6%. Esto se debe a la gran brecha que hay entre las mujeres chilenas y las del resto del mundo. La ocupación de mujeres de 55 a 64 años en nuestro país es de 47%, mientras que la de las suecas es de 73,6%”, señala Bravo.

Esta realidad, añade el economista, se debe en gran parte porque la edad legal de jubilación es bastante menor en Chile respecto de lo que ocurre en los países desarrollados. “La edad de jubilación de 60 años de las mujeres chilenas es solo más alta que dos de los 34 países de la OCDE. En este grupo de países el promedio es de 63,1 años y en Suecia es de 65 años”, precisa. Y si bien asegura que aumentar ese rango en las mujeres es necesario para mejorar los índices, lo cierto es que esto no puede ocurrir en la medida que no haya una reforma laboral profunda que permita lograr mayor equidad.

En este sentido, Gatica destaca las prácticas de los países que lideran el ranking , donde la promoción de la educación y el entrenamiento de los seniors en tecnología son primordiales para impulsar la empleabilidad. “El desarrollo de políticas públicas que regulen la discriminación laboral en contra de trabajadores mayores y crear incentivos para que los empleadores contraten y retengan a la tercera edad son también medidas tendientes a aumentar las posibilidades y calidad del empleo en ese grupo. Para esto pueden implementarse políticas de incentivos financieros y tributarios para empresas que contraten personas de este rango etario”, detalla.

Facilitar la contratación es vital

Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School de la Uandes, señala que uno de los puntos esenciales para avanzar en la empleabilidad de los adultos mayores es postergar la edad de jubilación, ya sea en forma legal, a través de incentivos o ambos. Lo segundo es flexibilizar los sistemas de jubilación, de manera que la rigidez de los mismos no impida o dificulte seguir trabajando. “En Chile el sistema privado tiene esa flexibilidad, pero el pilar solidario no tiene incentivos para que el trabajador postergue la recepción del subsidio, lo que es factible de implementar”, dice la economista, y añade que Chile está relativamente bien posicionado en el estudio de PwC en general, pero mal ubicado en flexibilidad laboral y equidad de género.

Y es que aumentar el empleo de los seniors no solo tiene efectos positivos en la economía, también en la vida de quienes trabajan y la sociedad completa, que se beneficia de la experiencia y perspectiva que aportan los que ya han recorrido un camino más largo y han aprendido de los triunfos y fracasos, señala el ex subsecretario de Previsión Social, Augusto Iglesias. “Este aporte se manifiesta en un mayor crecimiento del PIB, pero también en dimensiones que son más difíciles de cuantificar, como una vida familiar más plena y una mejor calidad de los ambientes de trabajo”, dice.

Para aumentar el empleo de estas personas en el mercado del trabajo formal hay que actuar en tres frentes, proponen los expertos. En primer lugar, coinciden en que hay que facilitar la contratación, donde es clave perfeccionar la regulación, facilitando los contratos con trabajo remoto, por ejemplo. Alejandra Candia, directora del Programa Social de LyD, agrega que la flexibilidad es un factor importante para lograr el objetivo; esto es, la posibilidad de trabajar en jornadas más elásticas, desde la casa (teletrabajo), o hacerlo por proyectos, entre otros. “Hoy cerca de 70 mil mayores de 65 años dejaron de buscar trabajo, pues creen que por su edad no les darán empleo, o creen que no encontrarán o sencillamente porque se cansaron de buscar”, dice.

Los pendientes: premiar la inclusión y más teletrabajo

El economista de Clapes UC Juan Bravo asegura que para incentivar el empleo senior hay que retomar el proyecto de teletrabajo, pues es una herramienta potente que permitiría estimular la participación laboral de quienes pueden tener mayor disposición a trabajar desde su casa o mayores dificultades para desplazarse. “La idea es evitar que quienes tienen la disposición a tener un empleo queden excluidos por falta de regulación”, asevera Bravo. Asimismo, propone dar un premio a las empresas que se distingan por la inclusión y el buen trato al adulto. Eso sí, precisa que no basta con que existan los incentivos o las facilidades para que el adulto mayor pueda postergar su retiro si en las empresas no existe una cultura de aprecio y valoración por ellos.

Daniela Paleo  


Fuente: El Mercurio