Encuesta "Dirigentes Sindicales y Relaciones Laboral en Chile", de la Fundación Carlos Vial Espantoso:
Dirigentes sindicales: 63% cree que la extensión de beneficios será lo más conflictivo de la reforma laboral
02.04.2017

En pensiones, el 72% se inclina por incrementar el aporte de las empresas sobre la cotización de sus trabajadores, aunque el 39% cree que eso se traspasará a los trabajadores.  


Salón Montt-Varas de La Moneda, 29 de diciembre de 2014. La Pdta. Michelle Bachelet firma el proyecto de ley de reforma laboral que luego envía al Congreso. Transcurren dos años y tres meses, pasan tres ministras del Trabajo (Javiera Blanco, Ximena Rincón y, ahora, Alejandra Krauss), y finalmente la iniciativa ayer entró en vigencia.

Así, todas las huelgas que se realicen en Chile serán sin reemplazo y sin extensión automática de beneficios para los no afiliados al sindicato, entre otros aspectos. Este año, más de 289 mil trabajadores -un tercio del total de los sindicalizados del país-, negociarán con estas herramientas.

En la antesala de la reforma, la Fundación Carlos Vial Espantoso realizó la encuesta “Dirigentes Sindicales y Relaciones Laborales en Chile” de modo de conocer de propia mano del mundo sindical las expectativas sobre la nueva ley. En el sondeo, aplicado a 89 dirigentes sindicales entre el 15 y el 28 de marzo -es decir, durante la huelga de Escondida (ver ficha técnica)-, también se les consultó sobre el devenir de la economía y el candente debate previsional.

¿Cuáles son las conclusiones centrales? En su mayoría, creen que el principal efecto de la reforma será una excesiva judicialización de las negociaciones colectivas; consideran que la extensión de los beneficios y el fin del reemplazo serán las materias más conflictivas y creen que los principales temas que quedaron pendientes son resolver la titularidad sindical y la negociación por rama de actividad. “Es natural que ante la inminencia del cambio se estén proyectando primero los escenarios más complejos”, afirma Iván Armijo, académico de la Universidad Gabriela Mistral y docente de la Universidad Católica, que asesoró a la Fundación en el análisis de los datos.

“Uno de los puntos más reveladores es la baja preparación que los propios dirigentes sindicales reconocen tener en torno a los nuevos elementos que incorpora la reforma laboral. Esto se puede deber a la incertidumbre o la escasa capacitación, por lo que estamos convencidos de que la clave está en una mayor y mejor formación de dirigentes y ejecutivos”, agrega Constanza Gardilcic, directora de la Fundación Carlos Vial Espantoso.

Habrá excesiva judicialización y conflicto por extensión de beneficios

En el sondeo, la excesiva judicialización de las negociaciones colectivas es la opción que obtiene la mayor puntuación -3,79 puntos en una escala de 1 a 5, donde cinco es el máximo acuerdo con la idea enunciada-, al consultárseles por los efectos que tendrá la nueva ley. De manera decreciente, luego prevén que aumentará el número de afiliados a los sindicatos y que se incrementarán los conflictos con las empresas.

Ante la pregunta sobre qué materias quedaron pendientes para una próxima reforma, el 54% optó por la titularidad sindical -es decir, que los sindicatos tengan el monopolio de la negociación colectiva- y el 47% se inclinó por la negociación por rama de actividad. En contraste, las menos relevantes son productividad, flexibilidad y pactos de adaptabilidad.

La titularidad sindical es uno de los puntos polémicos. Después de aprobado el proyecto en el Congreso, la oposición llevó este tema al Tribunal Constitucional (TC), instancia que dictaminó que los sindicatos no tienen el monopolio de la negociación, y tras ello el Gobierno optó por dejar sin regulación el funcionamiento de los grupos negociadores, lo que abrió un amplio espacio de interpretación administrativa (Dirección del Trabajo), y se prevé que pueda tenerlo en el ámbito judicial.

Para la mayoría de los consultados, la extensión de beneficios será la materia más conflictiva (62,92% lo cree así), seguido por el fin del reemplazo en huelga (59,56%). Una de las innovaciones que incorporó la reforma es que las empresas solo podrán extender los beneficios de la negociación a los trabajadores no sindicalizados si el sindicato está de acuerdo.

Además, la ley prohibió el reemplazo, y en su lugar incorporó el concepto de adecuaciones necesarias, como la posibilidad de que las empresas cambien de turno u horario a sus trabajadores que no estén en huelga, materia que los dirigentes no la sitúan de forma destacada dentro de los escenarios de conflicto (aparece solo en el sexto lugar en las respuestas).

Requeridos sobre qué tan preparados se encuentran para abordar las nuevas materias contenidas en la reforma, llama la atención que el mayor porcentaje solo alcanza al 57% (es sobre la extensión de beneficios), y que al preguntarles por cómo se han preparado, la mayor respuesta es con abogados laboralistas, lo que para Iván Armijo muestra que no hay un trabajo conjunto con la empresa, sino que más bien una dinámica de disputa.

Pensiones: 72% cree que debe aumentar el aporte de las empresas; y 39%, que ese cargo será traspasado a los empleados

En medio del debate por cómo mejorar las pensiones y el destino que tendría el 5% de cotización adicional propuesto por el Gobierno, el 72% de los consultados cree que para mejorar las pensiones hay que incrementar el aporte de las empresas sobre la cotización de sus trabajadores, aunque el 39% cree que ese cargo será traspasado a los trabajadores; el 44% optó por la opción eliminar el actual sistema y sustituirlo por uno de reparto; y el 37%, por aumentar el gasto fiscal y que el Estado incremente el aporte solidario con recursos públicos.

Sobre el destino de los cinco puntos de ahorro extra, el 40,45% cree que una fracción debe ir a la cuenta individual y el resto a un fondo colectivo y solidario, y el 37,08%, opta por la idea de que ese ahorro adicional debe ir íntegramente a las cuentas individuales.

Pablo Obregón 


Fuente: El Mercurio