7 excelentes consejos para escribir tu currículum vitae
03.08.2015

El mundo adulto está lleno de responsabilidades, y la principal de ellas es encontrar un trabajo que te permita hacer frente a tus gastos. Para conseguir trabajo lo fundamental es tu formación educativa, pero cómo te presentas también juega un rol importante. El curriculum vitae es la primer impresión que tiene de ti un posible empleador, y es necesario que sea claro y eficiente.


Tu currículo debe ser breve, no debe tener más de dos páginas. Debes ser capaz de organizar la información importante de forma sintética, que sea ágil y fácil de leer. Las empresas reciben decenas de postulantes y no siempre tienen tiempo de evaluar a cada uno con gran detenimiento. Un currículo demasiado extenso no solo es difícil de leer, sino que da una imagen negativa del postulante, ya que puede parecer que no sabe organizar la información o puso información irrelevante.

La primera lectura del currículo es la más importante. Quienes los evalúan los leen rápidamente y «por arriba», es decir que la información más relevante se debe identificar a simple vista. Lo más importante son tus datos personales y tu fotografía. Luego tus estudios, tu experiencia laboral y el manejo de idiomas. Por último puedes agregar otro tipo de actividades relacionadas (académicas, honorarias, voluntariado, etc).

Es importante que quien lea tu currículum rápidamente pueda identificar tu mayor nivel educativo. Ordena la lista de tus estudios desde el más reciente hasta el más antiguo, e identifica en cada caso la institución en que lo realizaste, el período de tiempo en el que lo hiciste y el título obtenido.

El curriculum vitae es la primera impresión que tiene un empleador sobre ti, y siempre es mejor que vaya acompañada de una imagen. La fotografía de tu curriculum debe ser a color y lo más nítida y actual posible. Se debe ver bien tu rostro, y es recomendable que sea delante de un fondo liso y neutro.

No pongas una selfi, ni una foto del verano pasado en la playa; eso solo dará una mala imagen de ti. No tienes por qué estar serio, puedes sonreir, pero no demasiado. Debes proyectar una imagen enérgica y entusiasta, pero también de responsabilidad.

El tipo y tamaño de letra debe ser lo más neutro posible. No tienes por qué utilizar Arial o Times New Roman si no quieres, pero sí una fuente clara que no sea incómoda de leer ni pueda dar lugar a confusiones. El tamaño de la letra también es importante; no debe ser demasiado pequeño ni demasiado grande, tamaño 11 o 12 estará bien.

Demás está decir que no puedes utilizar, por ejemplo, Comic Sans. Otro elemento a tener en cuenta es cuidar que todo el currículum quede escrito con el mismo tamaño de fuente, aunque si lo haces con un criterio claro, puedes poner los subtítulos y apartados con un tamaño un punto mayor, pero no más. Además de la fuente y el tamaño, es fundamental que en tu currículum no haya una sola falta de ortografía, ya que eso solo habla mal de ti.

Las negritas se pueden usar, pero debe haber un criterio claro. Si quieres poner en negrita los nombres de las instituciones en que estudiaste y/o trabajaste está bien, pero debes hacerlo en todas y no solo en las que a ti te parece. También puedes reservar las negritas solo para los subtítulos de los apartados: «Información personal», «Estudios», «Experiencia laboral», etc.

Las negritas son útiles para resaltar información importante, pero a veces pueden ser molestas para la vista (igual que las MAYÚSCULAS, que dan la sensación de que estás gritando). Si utilizas negritas para subtítulos o encabezados, no las utilices en el cuerpo de la redacción, ya que puede molestar a la vista y dificultar la lectura. En las redes sociales y la web en general, como aquí en Ojo Curioso, verás que las negritas no se usan necesariamente de este modo. El currículum es un tipo de texto muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver todo el tiempo en los periódicos e internet, no te dejes llevar por la tentación de usar las negritas como las ves allí. Si las quieres utilizar, define un criterio y apégate a el.

Es importante que en tu currículum no pongas información innecesaria. Si hace algunos años realizaste un taller de corte y confección, a una empresa de finanzas no le importará en lo más mínimo. Ten cuidado con no sobrecargar tu currículum con información superflua que a la empresa no le va a interesar. Haz el ejercicio de pensar qué aspectos de tu formación personal y profesional puede llamar la atención a tu potencial empleador.

Si estás buscando trabajo, adaptar tu currículum para cada empresa que desees postular puede ser engorroso. Lo que puedes hacer es redactar un currículum «base» con tus datos personales y tu formación educativa curricular (primaria, secundaria, estudios superiores e idiomas) y luego, en función de la empresa o tipo de cargo al que deseas postular, le agregas tu experiencia laboral y otras actividades relacionadas.

No te preocupes por no poder poner absolutamente todo lo que sabes o has hecho en tu currículum. Si lo haces de forma clara y eficiente es posible que la empresa a la que postulaste te llame para tener una entrevista y allí tendrás la oportunidad de hablar sobre tus habilidades.


Fuente: El Ciudadano