Estrés Laboral: Nueve simples consejos para sobrellevar este fenómeno
03.10.2016

Uno de cada tres trabajadores nacionales se autocalifica como estresado (34%).


Algunos de los síntomas que nos pueden ayudar a identificar un cuadro de estrés laboral son la desconcentración, ansiedad, trastorno del sueño e irritabilidad, características que son claves en el comportamiento de una persona que se encuentra sobrepasada por su ambiente de trabajo, este fenómeno afecta cada año a miles de chilenos  por lo que no hay que despreocuparse y por el contrario tomar las medidas necesarias para contrarrestarlo y prevenir así que se convierta en una enfermedad de mayores consecuencias.

El estrés laboral ha ido en ascenso los últimos años y puede provocar desde un extremo cansancio hasta cuadros de depresión. Según el reciente estudio “Chile 3D” realizado por GfK Adimark, uno de cada tres trabajadores nacionales se autocalifica como estresado (34%), cifra al alza en comparación con 2015, cuando correspondía al 22%. Se estima, además, que esta complicación sería una gran causante del ausentismo laboral, representando el 30% de las licencias médicas que se extienden en el  país.

“Este es uno de los grandes males de nuestro tiempo. En ello influye que gran parte de la población se encuentra inmersa en una sociedad globalizada, que hace altísimas demandas a los individuos, sin detenerse en las necesidades físicas y emocionales de esas personas, que comienzan a sentir que no pueden responder a sus tareas diarias”, asegura Marcela del Barrio, directora de Gestión de Personas de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

Como fórmula para contrarrestar este fenómeno, la especialista recomienda nueve simples consejos, detallados a continuación.

1.         Ríase: No se niegue al humor, aunque esté en un mal momento. La risa es una de las mejores medicinas contra cualquier dolencia o enfermedad.

2.         Reconozca sus límites: frases como “yo puedo con esto” y “es más complicado de lo que pensaba, pero puedo hacerlo” son comunes, pero detrás de ellas aparecen problemas físicos como el insomnio o tensiones musculares. Es mejor reconocer los límites, decir no cuando no es posible hacer algo o pedir ayuda si es necesario, pues muchas veces es mejor hacerlo a tiempo que no obtener el resultado deseado.

4.         Manténgase sereno: antes de que los problemas lleguen hay que mirar para adelante con perspectivas positivas. Si es necesario se pueden delegar misiones y responsabilidades, marcando aquellas que son prioritarias.

5.         Cambie sus hábitos: hay que replantearse el modo de vida: dormir más, llevar una dieta equilibrada, y no abusar del café o la nicotina.

6.         Comparta su experiencia: el diálogo es fundamental para afrontar situaciones de fatiga. Busque contención en su familia y amigos cercanos.

7.         Pida apoyo profesional: si su nivel de ansiedad es alta, llegó la hora de solicitar ayuda profesional. Puede ser un psicólogo o un experto en estrés empresarial.

8.         Haga deporte: las actividades deportivas y de ocio ayudan al cuerpo y la mente.

9.         Aprenda a diferenciar el “eustrés del distres”: el primero se refiere al estrés positivo, necesario para estar alerta, para poder responder a cierto estímulo. El segundo, en cambio, es el estrés negativo que genera enfermedad que puede ser producto de situaciones demasiado intensas o no lograr el equilibrio luego de situaciones de eustrés. Por esto, es necesario diferenciar entre ellos para poder prevenir situaciones más graves.


Fuente: El Tipógrafo