La iniciativa prepara su versión 12:
Chilenos se vuelven "más emprendedores" gracias al programa Start-Up Chile
03.11.2014

Según una investigación de la Universidad de Stanford, los chilenos que participaron de este programa de Corfo mejoraron sus capacidades gracias a su contacto con extranjeros.  


Como un Ferrari. Así describió el gerente de emprendimiento de Corfo, Inti Núñez, al programa Start-Up Chile, durante su exposición de la semana pasada en el Congreso de Innovación de Icare. “Imaginemos que para lograr el desarrollo, tengo que ganar una carrera de autos y alguien me regala un Ferrari”, dijo. “Lo pongo en el pueblo, pero anda lento. Yo creo que el Ferrari no sirve y que hay que desarmarlo porque es bonito y podría servir de adorno, pero llamo a otros expertos que me dicen que esto es un ecosistema y que no es sólo el auto, sino que además el camino tiene muchas piedras, que es malo”, prosiguió.

Toda esa historia sirvió para relatar cómo el programa Start-Up Chile -el menos rentable de la Corfo en términos económicos- es una especie de as bajo la manga en la carrera por alcanzar el desarrollo a través de la innovación y que por lo tanto la idea es conservarlo y “mejorarle el camino” para conectarlo con el ecosistema de innovación del país. “Las demostraciones que tenemos es que un chileno que interactúa con Start-Up Chile multiplica por dos sus capacidades de innovación y emprendimiento. Se vuelve global, pierde el miedo a los riesgos, participa de una comunidad, vuelve y vuelve a reinventar, y eso es lo que queremos aprovechar”, remató Inti Núñez.

Pese a que en algún momento se cuestionó su utilidad, el programa creado bajo la administración Piñera que entrega US$ 40 mil a emprendedores de todo el mundo para que viajen a Chile a desarrollar sus proyectos terminó por convertirse en una “marca país” que ayuda a consolidar la idea de Chile como potencia innovadora. Sin embargo, otro de sus mayores logros es que contribuye a mejorar el espíritu emprendedor de los chilenos. Así quedó de manifiesto en un estudio que realizaron Michael Leatherbee y Cuck Eesley, de la Universidad de Stanford, que comparó a un grupo de emprendedores chilenos que participaron del programa con otros de características similares que no lo hicieron. Se midieron específicamente cuatro comportamientos para descubrir oportunidades de alto valor: cuestionar el statu quo, experimentar, observar el entorno e intercambiar ideas con personas socialmente distantes. El resultado fue que los compartimientos de los participantes del programa mejoraron 10%. “Cuando los emprendedores chilenos interactúan con emprendedores de los epicentros de innovación global, asimilan información importante acerca de cómo desarrollar exitosamente un emprendimiento. Esta información puede ser relacionada con conductas, estrategias, locación de recursos estratégicos, o nexos entre problemas y soluciones que no se han desarrollado aún”, comenta Leatherbee.

Asimismo, el investigador explica que el estudio mostró que los emprendedores chilenos se estaban autolimitando de pensar en grande, simplemente porque creían que no eran tan capaces como los emprendedores norteamericanos. “Al interactuar socialmente con otros emprendedores extranjeros, los emprendedores chilenos pueden comparar sus capacidades y derribar cualquier mito autoimpuesto de que no son tan capaces como otros individuos”, agrega Leatherbee.

Cambios

Bajo esta idea de conectar mejor al programa Start-Up con el ecosistema nacional es que Corfo anunció una serie de modificaciones. La primera es que los recursos se entregarán en dos fases: US$ 20 mil cuando se inicie el programa que dura seis meses, mientras que el resto se hará a los cuatro meses y luego de una evaluación. La otra reforma pasa porque los emprendedores vayan con sus proyectos a los espacios de cowork que el organismo planea instalar en regiones para que así puedan entrar en contacto con emprendedores locales.

Monto

US$ 40 mil es lo que entrega Start-Up Chile a los emprendedores.

Por Pablo Tirado 
Fuente: El Mercurio