Trabajar más no es sinónimo de productividad
03.01.2016

Chile está ubicado en el quinto puesto entre los países con la jornada laboral más extensa; sin embargo, es el segundo con menos productividad. ¿La razón? Expertos coinciden en que no es una cuestión de tiempo, sino de una mejor organización.


Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, en su Informe de Perspectivas de Empleo 2015, situó a Chile en el quinto lugar donde más horas se trabaja, con 1.990 horas anuales. En tanto, en los últimos lugares se encuentran naciones del centro y norte de Europa: Dinamarca (1.438), Noruega (1.427), Holanda (1.425) y Alemania (1.371 horas).

En Chile, trabajar 45 horas laborales semanales es excesivo a juicio de muchas personas. Aún más si se considera el tiempo de traslado hacia el lugar de trabajo y de regreso al hogar, lo cual deja alrededor de 13 horas para desarrollar actividades de tiempo libre, familiar y dormir. Pero aunque se trabaja mucho, se produce poco.

Carlos Livacic, doctor en Sociología de la Universidad San Sebastián, comenta que “no sé si es o no un exceso de horas de trabajo; lo interesante es saber si esas horas están bien diseñadas y organizadas para que seamos más productivos. Todos los informes señalan que por más que trabajemos no llegamos a estándares de producción elevados. Si nos enfocáramos bien, con la mitad de horas trabajadas podríamos ser igual de productivos”, dice.

Postura similar es la que tiene el decano de Psicología de la Universidad San Sebastián, Claudio Orellana, quien agrega que “si las horas de trabajo son muchas o pocas, es algo que está relacionado con la satisfacción y la productividad, esto último es un factor crítico que está asociado con la capacidad de producir, hacer o crear valor por parte de los trabajadores, lo cual tiene que ver con habilidades, destrezas y conocimientos. La gran barrera para reducir las horas de trabajo es la capacidad para agregar o crear valor en el proceso productivo. Somos poco productivos y mientras eso siga así, será muy difícil, o a lo menos no rentable, disminuir las horas trabajadas”.

No es flojera

Claudio Orellana explica que nuestra baja productividad como país no tiene que ver con que seamos flojos, sino con los niveles de preparación, capacitación e instrucción de las personas.

“Destinamos poco tiempo a aprender, lo que tiene que ver con nuestra construcción social, en que valoramos al maestro ‘chasquilla’ porque nos soluciona el problema, lo cual es bueno, pero debiera ser el punto de partida para aprender lo que hizo”, agrega el psicólogo.

En tanto, para Carlos Livacic, la baja productividad se genera por otros factores, “yo partiría hablando de mala planificación del trabajo. En Chile no hay concursabilidad y casi ninguna empresa tiene planes de desarrollo organizacional. Tú entras para aprender y ahí desarrollar, pero no hay una cosa articulada; los departamentos de recursos humanos casi no existen, por lo que es difícil entender si las personas que están recibiendo son las más adecuadas para el cargo”.


Fuente: Economía y Negocios