Primera Sala precisa validez y efectos de contratos simulados
28.12.2015

En fallo del 23 de diciembre de 2015, Rol 3597-2015, la Primera Sala del máximo tribunal se refirió a la validez y efectos de los contratos simulados, partiendo por señalar que el Código Civil da pleno valor a dichos actos jurídicos según lo demuestra el artículo 1707 al establecer que las partes pueden atacar el acto simulado y pedir que se declare su ineficacia por falta de consentimiento (art. 1445, Nº2) puesto que en realidad sólo hay una apariencia sin contenido real.


Así citando a al autor Avelino León, la sentencia argumenta que debe preferirse la voluntad real sobre la declarada (Avelino León. “La voluntad y la capacidad en los actos jurídicos”. Edit. Jurídica, año 1963, p. 186). En igual sentido opina don Arturo Alessandri: “cualquiera de las partes puede pedir, fundándose en el artículo 1707 de nuestro Código Civil – que protege a los terceros, pero no a las partes de las contraescrituras – que se declare la vigencia del vínculo secreto de que da cuenta la contraescritura y en la que aparece que ningún actos se quiso celebrar” (Arturo Alessandri, “Tratado de Derecho Civil” Edit. Jurídica, año 2998, p. 363).
 
La sentencia indica, además, que Francisco Carrara en un artículo publicado en la Revista de Derecho y Jurisprudencia que la simulación de actos y contratos no es, en términos generales, una causal de nulidad. “¿Cuáles son su efectos?. Probada la simulación, el acto ostensible desaparece. Solo queda el acto secreto, y a él deben subordinarse las relaciones jurídicas de las partes. El acto aparente queda sin valor, en la medida en que dicho acto no ha sido deseado sinceramente por las partes. El acto ficticio caerá, la cláusula aparente quedará borrada; pero el acto valdrá en la medida en que él haya sido deseado por los contratantes. El acto aparente constituye en principio un simple hecho y el acto oculto es el único que tendrá carácter jurídico. Se da preferencia a la voluntad real sobre la voluntad declarada…”. “La resultante de la consideración conjunta del contrato aparente con el contrato secreto, produce el contrato que hay que cumplir, y lleva en sí mismo los elementos y la eficacia necesaria para imponerse a las partes contratantes. Para exigir el cumplimiento del contrato secreto, basta, pues, pedir el cumplimiento de lo convenido, sin necesidad de anular o destruir nada” (Tomo XXXIII, segunda parte, sección segunda, p. 15 y siguientes).


Fuente: Diario Judicial