Reacción de las AFP ante el caso SQM
17.04.2015

Las administradoras están para velar y rentabilizar los ahorros de los afiliados antes que el cuidado de imagen de sus directivos.


CASI 100 millones de dólares en acciones de SQM han vendido en el mercado bursátil las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) durante el primer trimestre del año. Como consecuencia de la alta exposición de estos inversionistas institucionales en la propiedad de la firma (controlaban en conjunto cerca del 12% a mediados de 2013, mientras que ahora no llegan al 3%), esa desinversión es uno de los factores principales que explica que los precios de los títulos serie B de la minera hayan sufrido una merma de casi 20% en el transcurso del año, con el consecuente impacto para los accionistas, incluyendo a los propios cotizantes del sistema previsional.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los análisis concuerdan en que los fundamentos de la empresa se encuentran inalterables y que su negocio principal muestra una evolución a lo menos estable, no parece arriesgado señalar que la decisión de los directivos de las AFP de liquidar sus posiciones en la misma puede tener motivos distintos a los estrictamente comerciales. Dicha posibilidad adquiere mayor sustento cuando los propios directivos de algunas administradoras condicionan el retorno de la inversión de los fondos en títulos de esta empresa al cambio de su gobierno corporativo.

Se trata, por cierto, de un directorio que se ha visto envuelto en la polémica derivada de las acusaciones por irregularidades tributarias denunciadas por el Servicio de Impuestos Internos. El grado de conocimiento que tuvieron sus integrantes sobre los hechos que ahora investiga el Ministerio Público no es de manejo público, aunque la propia empresa se ha encargado de informar algunas decisiones tomadas al respecto, incluyendo la renuncia del gerente general y de integrantes de la mesa directiva.

Efectivamente, estos cambios darán paso a la elección de un nuevo directorio por parte de los accionistas, que deberá implementar políticas de resguardo y supervisión más exigentes, pero que no guardan relación directa con el negocio principal de SQM, como es la explotación y comercialización de productos derivados de la minería no metálica. En esa materia, los mismos fondos de pensiones se han beneficiado largamente por las rentabilidades alcanzadas por la empresa, reflejadas en dividendos y valorización de sus acciones. Los ejecutivos de las AFP lo saben perfectamente, porque con el voto de los fondos han participado en la elección de representantes en el directorio tanto de SQM como de las denominadas sociedades cascada que controlan la compañía.

Pareciera, entonces, que el reproche de algunos directivos de AFP surge más como una reacción a las críticas que el actuar de SQM ha generado en la opinión pública y que sus decisiones de inversión, antes que privilegiar los objetivos de rentabilidad de largo plazo para sus afiliados, están hoy condicionadas a una suerte de riesgo de imagen o a las vagas consultas de la autoridad fiscalizadora. Sorprende, por lo mismo, que algunos ejecutivos especulen con eventuales alzas en los precios, mientras sus propios fondos se encuentran liquidando posiciones en dicho papel.

Conviene recordar, en este contexto, que las administradoras están para velar y rentabilizar los ahorros de los afiliados y que deben ser esos objetivos, y no el cuidado de imagen individual, los que deben guiar las decisiones de sus directivos, en especial cuando su accionar puede llevar al punto de desestabilizar empresas con sólidas posiciones comerciales. 


Fuente: La Tercera