Presiones sindicales, empresariales y diferencias con diputados oficialistas:
La Reforma Laboral y el difícil escenario que enfrenta el Gobierno
01.05.2015

Este uno de mayo se conmemora el Día Internacional del Trabajador y las centrales sindicales del país ya alistan sus discursos apuntando al corazón de la Reforma Laboral. La negociación por rama, la eliminación de los pactos de adaptabilidad, los pisos mínimos de negociación y la restricción de los servicios mínimos son las principales demandas del mundo sindical que el Ejecutivo dejó fuera de la reforma. Los diputados oficialistas se baten entre apoyar el plan presentado por Trabajo y Hacienda o las demandas de los trabajadores, mientras el empresariado presiona para no darle más poder a los sindicatos.


“Por primera vez después de 35 años estamos enfrentando un primero de mayo en el marco de un debate de Reforma Laboral que busca fortalecer el actor sindical”. Con esas palabras, la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores, Bárbara Figueroa, daba a conocer la aprobación de la marcha convocada por la multisindical para conmemorar un nuevo Día Internacional del trabajador. La manifestación se da en un escenario complicado para la reforma del Gobierno, donde los sindicatos y empresarios muestran sus diferencias con el proyecto en tramitación y los diputados oficialistas se encuentran insatisfechos con las grandes ausencias del proyecto.

El programa de Gobierno tenía un eje claro: la voluntad de equiparar las condiciones de negociación entre los trabajadores y empleadores; pero ese ha sido justamente el punto de la discordia. Mientras el empresariado ha lanzado una ofensiva declarando su rechazo a la reforma argumentando que “desequilibra hacia los trabajadores las condiciones de negociación”, las agrupaciones sindicales han declarado todo lo contrario. Dentro de esta discusión, fuentes del Ministerio del Trabajo indican que el parámetro ha sido tomar medidas que no afecten el crecimiento económico, eso ha dejado fuera de las iniciativas apoyadas por el Ejecutivo la negociación colectiva por rama, uno de los puntos centrales de las demandas de los trabajadores.

El debate laboral se ha centrado principalmente en el libro IV del Código Laboral, aquel que regula los derechos colectivos de los trabajadores.  Las principales modificaciones propuestas por el Gobierno apuntan a facilitar el proceso de negociación colectiva, fortalecer la titularidad sindical, eliminar el remplazo en huelga y que los beneficios sindicales queden en manos de los afiliados al sindicato. Este paquete de medidas presentada por el ejecutivo, según los diputados de la bancada oficialista presentan un cambio importante en la legislación. El diputado PPD Cristián Campos, miembro de la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja declara: “Cada día avanzamos más hacia los parámetros de la OIT”.

En la misma línea de Campos, su par socialista Osvaldo Andrade señala que “el ejecutivo ha tenido una excelente disposición para conversar con los parlamentarios”, pero más allá de la declaración de buenas intenciones, existen diferencias con los elementos que ha dejado ausentes la ministra del Trabajo Javiera Blanco y el ministro de Hacienda Alberto Arenas.  Es justamente en  la discusión de los derechos colectivos  donde más se han comenzado a expresar las dificultades que amenazan con trabar la discusión, ejemplo de ello son las 819 indicaciones que se presentaron en la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados.

Fue el mismo Andrade el que ingresó la indicación que propone la incorporación de la negociación colectiva. Campos agrega que es necesario fortalecer más la negociación colectiva con planes de ajustes sobre pisos mínimos. Es decir, que cuando un sindicato entre en negociación colectiva con su empleador, se parta sobre la base de lo conseguido en la contrato anterior. “El Gobierno tiene que entender que este es un tema no menor”, afirma el diputado PPD. De todas formas, Campos aterriza la crítica con el Ejecutivo y plantea: “Tenemos que entender que esto es una reforma, ya se podrán hacer mayores mejoras hacia el futuro, pero este ya es un gran paso”.

Nolberto Díaz (DC), vicepresidente de la CUT, no escatima en críticas, si bien plantea que existe “absoluta sintonía con avanzar en la titularidad sindical, en poner fin a los grupos negociadores y en que los beneficios de la negociación sean para los afiliados de los sindicatos”, los problemas surgen con lo que califica el sindicalista como la “deuda pendiente de la Concertación y la Nueva Mayoría con  los trabajadores”. Estos temas son, a juicio del dirigente: la negociación por rama, el fin de los pactos de adaptabilidad, la incorporación de pisos mínimos a la negociación colectiva y modificación de los servicios mínimos para fortalecer realmente el derecho a huelga. Díaz crítica duramente: “La Nueva Mayoría, principalmente la vieja Concertación, se ha acostumbrado en quedar bien con el empresariado”.

Al interior del mundo sindical se ha ido conformando el denominado conglomerado de la 4×4 que reúne a los gremios de los sectores estratégicos de la producción, dentro de los que destacan la Central de Trabajadores del Cobre (CTC), la Unión Portuaria de Chile (UPCh), el Sindicato Interempresa de Trabajadores de la Construcción (SINTEC) y los sindicatos forestales. Para el abogado y asesor jurídico de la Unión Portuaria de Chile, el militante de la Izquierda Libertaria, Óscar Menares, estos sindicatos presentan una fuerza de presión y de movilización mayor  con más capacidad impacto por ser los sectores principales de la economía.

“Existe una posición intransigente del Gobierno, tecnocrática donde tanto el ministro Arenas como la ministra Blanco han tenido una actitud condescendiente con el empresariado”, afirma Menares. La 4×4 ha tenido una posición más dura con el ejecutivo que la CUT, ya hizo un paro de advertencia el pasado 21 de mayo, que luego de negociaciones terminó por apoyar la CUT.

Fuentes ligadas al mundo sindical indican que la CUT tiene la presión de tener a sus principales dirigencias comprometidas con partidos oficialistas, aunque la CTC es conducida por Manuel Ahumada, militante comunista, pero que ha mostrado un rol más confrontacional que la CUT.

Acerca del petitorio, Menares afirma: “Si bien nosotros tenemos más consideraciones con la reforma que CUT, en temas como la reanudación de faenas, por ejemplo, estamos completamente de acuerdo con los cuatro puntos principales que plantean”. Sobre la misma idea, el asesor de los portuarios cree que el Gobierno sigue dejando a la empresa con un mayor poder de negociación que los trabajadores. Para Menares esto se traduce en que “si se coarta la libertad sindical de escoger el nivel de negociación, el empleador tiene la ventaja, pues queda a su merced escoger si acepta o no negociar por rama o por empresa dándole la posibilidad de debilitar la negociación donde los trabajadores quedan en absoluta desventaja”.

Nolberto Díaz, en la misma línea que el asesor de la Unión Portuaria califica que de no agregarse estos puntos la reforma es “pobre y mezquina” y agrega que no desechan futuras movilizaciones: “La CUT no descarta ningún método para presionar. Sin la negociación por rama o los puntos que planteamos los trabajadores no tienen fuerza para negociar, partimos muy de atrás”.  En tanto, la 4×4 ya prepara un paro multisectorial en conjunto con otros sectores como la Confech, que debería ser anunciado en los próximos días, para “impulsar las demandas transversales del movimiento social”, anuncia Menares.


Fuente: El Mostrador