El cambio en los modelos de gestión y administración de las empresas
31.08.2017

Como toda revolución tecnológica, el Internet de las Cosas ( IoT, por sus siglas en inglés) está transformando los modelos de gestión y administración en las empresas, impactando en los distintos ámbitos de la compañía y por supuesto en sus resultados financieros. El incremento de dispositivos móviles es por tanto una oportunidad, un desafío que permite ganar en eficiencia, ahorrar costos e incrementar la productividad.

Vamos paso a paso. Se estima que el IoT podría generar ingresos cercanos a los US$2.400 millones a fines de este año. Así lo informa la consultora Gartner, que indica que a fin de año habrá más de 8.400 millones de dispositivos conectados a la red en todo el mundo. De ese universo, luego del sector consumo, será el sector empresarial el que tenga a su haber la mayor cantidad de dispositivos conectados: unos 3.1 billones a fin de año. Y si proyectamos al 2020 los números se disparan explosivamente con cifras que superan los 20.000 millones de dispositivos conectados

A nuestro juicio, esta masificación de dispositivos trae aparejado un cambio del modelo. Gracias a la amplia capacidad del IoT para detectar a través de sensores, recolectar, analizar y generar información, es posible gestionar y modificar los distintos modelos operacionales y de procesos en las compañías. La interconexión de sensores permite transmitir información y coordinar este mundo de aparatos en beneficio de la empresa y sus trabajadores. La conversación digital de smartphones, tablets, computadores personales, routers, televisores inteligentes, pulseras, tótems, impresoras, sensores y máquinas en general, se traduce en acciones concretas y procesos automatizados que aún son difíciles de imaginar.

Dado lo anterior, el mercado -y los propios usuarios- se han encargado de incidir en la evolución de ellos, demandando tecnología cada vez más sofisticada, pero también, accediendo a ella a través de una nueva figura de comercialización llamada Dispositivo como Servicio (DaaS). Es decir, pagar por la función que entrega un dispositivo, no por el aparato en sí mismo.

Un caso bastante ilustrativo de este nuevo fenómeno es el de las impresoras, las cuales hace ya bastante tiempo dejaron de ser compradas por las grandes organizaciones. En un principio primó el arriendo de ellas, pero hoy gracias al DaaS, lo que el cliente hace es pagar por el servicio de impresión, es decir, por hoja impresa. De esta forma, se libera de costosos contratos, licenciamiento, mantención y múltiples costos que son asumidos por la empresa que presta el servicio, no por quien paga por él.

Lo relevante es que el mercado -y los usuarios- son los que van determinando qué tipo de dispositivos se requieren y por lo tanto, presionan por su desarrollo e implementación. Las empresas así lo han entendido y ya contemplan en sus inversiones y gastos operacionales sistemas flexibles, modernos y competitivos.

*Director Mercado Empresarial TIC Claro Chile

Por Francisco Guzmán.


Fuente: Pulso