Otros 15 países subieron tasa de cotización, según datos de la FIAP:
27 países elevaron edad legal de jubilación en últimos cinco años
02.08.2014

Expertos dicen que este cambio es urgente para el sistema chileno de pensiones , pero antes se debe especificar la tasa de reemplazo que se desea. Para algunos, un 70% de la última renta podría ser mucho. 


Entre 2009 y 2013, un total de 15 países en el mundo elevaron la tasa de cotización en sus programas de pensiones de reparto, mientras que otros 27 subieron la edad de retiro, según datos de la Federación Internacional de Administradoras de Pensiones (FIAP). Siete hicieron los dos cambios y otras 28 economías ajustaron los parámetros con que se definen los beneficios, recortando o congelando las pensiones de vejez. Gran parte de estos últimos cambios fueron impulsados por el duro impacto de la crisis financiera de 2008 sobre los costos fiscales de mantenimiento de los sistemas previsionales.

El estudio de la FIAP analiza las principales reformas paramétricas implementadas entre 1995 y 2013 en más de 100 países, tanto con sistemas de reparto no reformados como en aquellos que se complementan con los esquemas de capitalización, como el de AFP chileno.

En 18 años 72 países subieron la tasa de aporte para pensión y 45 elevaron la edad legal para retiro.

Cambios en Chile

En Chile, la decisión de hacer cambios paramétricos como estos ha sido postergada, pero no ha estado ausente en el debate. De hecho, tanto el alza de la tasa de cotización, como el retraso de la edad legal de retiro se repite entre las propuestas hechas a la actual Comisión Asesora Presidencial para mejorar el sistema de pensiones, que encabeza el economista David Bravo.

En 2006, incluso, la Comisión Marcel postuló elevar la edad de retiro para las mujeres, pero la propuesta no fue abordada por el proyecto de ley de reforma previsional. “A muchos les pareció que, antes de avanzar con otros cambios, se debía esperar a ver los resultados de la reforma de 2008”, recuerda Augusto Iglesias, ex miembro de dicha comisión y ex subsecretario de Previsión Social.

El economista de Clapes UC, Salvador Valdés, dice que no se han comprendido las restricciones políticas que hay para proponer estos cambios. “Pedir a los parlamentarios que eleven la edad de pensión, que es una medida impopular, es un error en cualquier país”, dice.

Por eso Valdés propone crear un “Consejo Actuarial Autónomo” que evalúe y ajuste -suave y continuamente- las edades de pensión con base en evidencia científica. “El consejo liberaría a los parlamentarios de las críticas populistas. Eso fue lo que no entendió el informe de 2006 de la Comisión Marcel, que se limitó a proponer aumentos por ley en la edad de pensión, y no resultó”, dijo.

Según Valdés, elevar gradualmente la edad de pensión es la principal medida que se requiere en Chile, ya que su impacto supera al de elevar la tasa de cotización.

La ex superintendenta de pensiones, Solange Berstein, recuerda que, a diferencia de otros países, en Chile la edad legal no es obligatoria, y por cada año que se posterga la edad de pensión el beneficio sube en torno a un 7%, según la rentabilidad del fondo y la evolución de las tasas de interés. O sea, trabajar más años importa y por ello un cambio a la edad legal de retiro debe complementarse con oportunidades laborales para estos segmentos, afirma.

De ahí que, junto con aumentar la edad legal de pensión de las mujeres, Berstein sugirió a la Comisión Bravo flexibilizar los requisitos para pensionarse anticipadamente a hombres y mujeres entre 60 y 65 años. Explica que las condiciones actuales son muy altas para quienes están en esta etapa y no tienen opción de trabajar.

Por último, antes de decidir qué hacer, Iglesias sugiere reevaluar las metas, ya que, a su juicio, pedir que las pensiones sean iguales al 70% de la última renta o de las últimas rentas “es mucho” y supera los objetivos de prácticamente todos los sistemas de pensiones del mundo.

Una meta realista, plantea, es que esta tasa de reemplazo se ubique entre 60% y 70% del promedio de rentas, dice.     
 
    
Por Cecilia Arroyo

Fuente: El Mercurio