La sublime acción de emprender
03.08.2014

Emprender es un modo eximio de generar trabajo, de dar vida, de superar la pobreza.  


Creatividad, paciencia y mirar a los demás

Las tres palancas para salir de la pobreza son la educación, el emprendimiento y la familia. Hoy nos vamos a referir al emprendimiento.

Emprender es una de los actos más nobles que puede realizar un ser humano porque implica salir de sí mismo y mirar a los demás en sus necesidades.

Quien emprende ha de poner todo su ser en la tarea, dado que requiere mucha creatividad, paciencia y sobre todo el total convencimiento de que su empresa es un bien para la sociedad. Emprender es un modo eximio de generar trabajo, de dar vida, de superar la pobreza.

Emprendimientos hay de varios tipos y no solo comercial o empresarial como se suele pensar. Los hay en el ámbito del arte, de la investigación y en lo social. Todos requieren una fuerte dosis de compromiso, mucha pasión y también mucha perseverancia.

La labor empresarial

Es imposible pretender un país más justo si no se promueve la labor empresarial. La empresa es un semillero de creatividad extraordinaria donde junto con producir bienes y servicios se va gestando una sociedad de personas de bien.

Los emprendedores tienen un rol fundamental en la creación de fuentes de trabajo y de estabilidad laboral. Solo generando empleos será posible salir de la pobreza en la cual se encuentran muchos chilenos.

El trabajo es una fuente de realización personal insustituible, y de estabilidad personal y familiar. En esto las empresas tienen una gran responsabilidad. Y no nos estamos refiriendo a las grandes empresas (que por cierto tienen mucho que contribuir al desarrollo y al bienestar de la sociedad), sino muy fundamentalmente a las pymes, que son las grandes generadoras de empleo en Chile. Estas han de ser promovidas con políticas públicas y reglas claras, por lo que generar instancias para que los jóvenes y las familias emprendan es un desafío urgente de cara al desarrollo del país y de las personas.

Quisiéramos contar con propuestas concretas, evaluables y de probada eficacia, pero sabemos que el tema no se deja reducir a una pocas iniciativas simplistas. En este campo hay mucho por hacer, sobre todo en capacitación, acceso al crédito y la promoción de capital semilla.

Es mucha la contribución que la empresa puede hacer para aliviar los déficits de la sociedad en educación, cultura, pobreza u otras áreas.

¡Hasta el próximo domingo!

La profesora ayudante del curso es Lídice Majluf.


TRIBUTOS Y LO NO RENTABLE

Ahora que se discuten reformas tan importantes como la tributaria y la educacional, sería bueno preguntarse respecto de lo tributario, si las empresas de todo tipo y tamaño podrán efectivamente colaborar con emprendimientos sociales que no son rentables económicamente, pero que tienen otro tipo de rentabilidad muy superior: hacer relucir la dignidad de las personas que están, por sus condiciones personales, excluidas de la sociedad.

LAVANDERÍA INDUSTRIAL PARA JÓVENES CON SÍNDROME DE DOWN

Por Fernando Chomali, ingeniero civil y obispo de Concepción.

En lo personal me fascina emprender, es decir, detectar una necesidad, generar los recursos para ello, aunar voluntades de muchas personas en torno a un objetivo común, hacer ver a la sociedad la urgencia de tal emprendimiento.

Está más que demostrado que el Estado, por muy buena voluntad que tenga y los esfuerzos que hace, al menos en Chile, no alcanza a cubrir todas las necesidades que tienen los más pobres y vulnerables.

Demostrado está también que el afán de lucro excesivo de algunos los lleva a dejar de lado a las personas menos eficientes y que no producen al máximo, y que lamentablemente se quedan a la vera del camino.

No podemos imaginar un Chile sin el Hogar de Cristo, Caritas, la Fundación las Rosas, Un Techo para Chile, Infocap, Gente de la Vega, Trabajo para un Hermano, y otros tantos miles y miles de emprendimientos sociales como ollas comunes, hogares de niños abandonados o agredidos, que hacen de Chile una nación más justa y más humana.

En Concepción he tenido la oportunidad de iniciar y promover, junto a un grupo de sacerdotes y laicos, una serie de emprendimientos sociales. Se suman a los muchos ya existentes en esta zona.

De todos ellos, el que sin duda será un hito, no solo en la región, es la Lavandería Industrial 21, próximamente a ser inaugurada. Con capacidad de lavado de 1.200 kg diarios, será operada por jóvenes de entre 25 y 30 años con síndrome de Down. En Chile las posibilidades laborales de estas personas son muy escasas. Son jóvenes de familias de escasos recursos, con grandes habilidades y muchos sueños. Nos propusimos “hacer algo”, cosa muy distinta de decir “habría que hacer algo”.

Viendo experiencias en EE.UU. y Europa, se formó un grupo de personas con hijos o hermanos con síndrome de Down y muy dispuestos a sacar adelante esta idea. Generamos alianzas, círculos virtuosos de apoyo, dimos entusiasmo. Una universidad nos apoya en lo pedagógico, otra en lo arquitectónico, otra en la gestión. Así, con un buen proyecto y entusiasmo, fue posible levantar los recursos entre muchas personas que vieron un excelente proyecto en beneficio de los más pobres.

Ofrecimos excelencia, profesionalismo y transparencia. Muy pronto dispondremos de esta obra en la cual trabajarán de manera remunerada 10 jóvenes que desde hace varios meses han recibido capacitación. Están listos.

En una obra como esta, los sinsabores son muchos. Todavía en Chile hay muchas trabas para iniciar un emprendimiento de este tipo. Pero todos se van sorteando cuando se tiene clara la meta de darles a estos jóvenes el lugar que se merecen en la sociedad.

Profesor: Nicolá Majluf
Ph.D. MIT

Profesor:  Mons. Fernando Chomali,
Ph.D. Pontificia Universitas Gregoriana


Fuente: El Mercurio