Chile: Deterioro del mercado laboral
05.09.2016

En la misma semana que se promulgó la Reforma Laboral, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) entregó una nueva lectura de las estadísticas del mercado laboral. Los datos al mes de julio revelan que la tasa de desempleo escaló en el último trimestre móvil al 7,1%, la más alta desde fines de 2011.

La tasa de desocupación femenina alcanzó al 7,5%, mientras el desempleo masculino registró un 6,9%, el más alto desde septiembre de 2010. Igual de preocupante es la evolución que ha tenido la generación de empleo en nuestra economía.

A pesar de que se generaron 94 mil  empleos  en un año -lo que equivale a un crecimiento interanual de 1,2%- , la composición de este aumento muestra evidentes signos de deterioro. Son considerados ocupados aquellas personas que hayan trabajado al menos una hora remunerada la semana anterior a la encuesta (lo que replica el estándar internacional), por lo que resulta necesario evaluar qué tipo de empleo genera nuestra economía. En efecto, el mayor salto a julio se produce en empleos de cuenta propia (aumentan en 123 mil en un año).

Por su parte, el empleo asalariado, menos precario, crece sólo en 11 mil puestos de trabajo en un año, pero destaca en este caso el aumento que registran los asalariados sólo con acuerdo por palabra (+25 mil) en desmedro de los asalariados con contrato escrito que muestran una caída de 13 mil puestos de trabajo en un año, la mayor registrada con la nueva metodología de la encuesta de empleo. Es decir, el principal aporte  en la ocupación total viene de empleo precario o informal. Lamentablemente, la reforma laboral promulgada la semana pasada no contiene ningún incentivo para resolver el problema de fondo que se está incubando en Chile en materia de empleo.

En contraste, esta reforma propiciará el conflicto al interior de las empresas, agregará más obstáculos para mejorar la productividad en las compañías y terminará impactando las ya frágiles condiciones laborales que deben enfrentar los trabajadores chilenos. En este contexto, las declaraciones formuladas por la ministra del Trabajo a horas de conocerse la encuesta del INE, resultan desafortunadas.

En vez de hacerse cargo de la difícil realidad que están experimentando muchas familias chilenas, por el deterioro evidente que muestra el mercado laboral,la ministra desestimó las estadísticas oficiales de empleo y llamó, más bien, a revisar “los datos reales” que a su juicio entregan las fuentes administrativas como la base de cotizantes de AFP o del seguro de cesantía, ya que éstos registrarían un crecimiento en los empleos formales. Tal ejercicio resulta innecesario, porque las cifras del INE incorporan a los trabajadores informales y por lo tanto su universo es mayor. A pesar de las explicaciones posteriores del gobierno para intentar aclarar estos dichos, se hace indispensable concentrar la atención de las autoridades en el verdadero problema de fondo y no en la metodología usada para medirlo.

En ese sentido, el país requiere urgentemente retomar el crecimiento, para lo cual es necesario un cambio de expectativas, lo que no ocurrirá a menos que exista un cambio en la orientación de las reformas en curso.


Fuente: Entorno Inteligente