Estabilidad laboral y remuneraciones son los atributos más valorados por los trabajadores
28.11.2016

Las personas también están dando cada vez mayor relevancia a las alternativas que entregan las empresas en cuanto al desarrollo de carrera.


No es el clima laboral ni el paquete de beneficios, y tampoco la compatibilidad que se permite entre el trabajo y la familia. Actualmente, lo que más valoran las personas de un empleador es la estabilidad laboral que este les puede ofrecer. Este atributo alcanzó el 56% de las preferencias en el estudio sobre marcas empleadoras de Trabajando.com, donde la base de usuarios del sitio web identificó las tres características a las que da mayor importancia al evaluar una empresa.

El año pasado, la estabilidad laboral acaparó el 51% de las prioridades, quedando en segundo lugar el nivel de las remuneraciones. En esta última medición, ambos indicadores rotaron de posición. “Las condiciones del entorno hace que cambien las prioridades. La gente tiende a apreciar más las cosas cuando no las tiene, y la percepción de que un puesto es seguro es algo que se ha resentido bastante, producto de la situación económica. El mercado laboral está un poco más difícil”, explica el gerente general de Trabajando.com Chile, Álvaro Vargas.

El sicólogo organizacional y académico de la UDP Rodrigo Gálvez coincide con este diagnóstico y destaca que se hace evidente al desagregar la relevancia que se da a la estabilidad según la ubicación geográfica. En el norte de Chile, por ejemplo, el indicador acaparó un 74% de las respuestas, mientras que en la zona centro, un 51%; 23 puntos porcentuales menos. “El freno de la minería genera que este atributo sea el más importante, pues la contracción no solo afecta a las mineras, sino también a quienes les dan alimentación, transporte y todos aquellos proveedores de servicios”, dice.

Al considerar la edad, los menores de 30 años obtienen 11 puntos porcentuales menos que quienes están sobre los 40 años, que llegan al 61% (ver infografía). Maribel Pérez, directora de Personal y Outsourcing de Randstad, explica que la gente mayor tiene más responsabilidades económicas, lo que influye en los resultados.

Para Luz María Torm, directora de Desarrollo Organizacional de Enap, las cifras van en sintonía con el fenómeno de desapego de las nuevas generaciones: “Ellos cuentan con un esquema diferente de prioridades, donde lo relevante es hacer, explorar, emprender. Quedarse en una firma y hacer carrera no es parte de sus propósitos”.

El segundo atributo más importante es el nivel de remuneraciones, y el 48% de los trabajadores lo considera determinante a la hora de evaluar una empresa. Wenceslao Unanue, académico de la UAI y director del Instituto del Bienestar, destaca como significativo el que los ingresos hayan dejado la primera posición: “En la década de los 90, solo se hablaba del crecimiento económico, de la importancia del ingreso y de la segunda vivienda. Hoy entrañan entrado a la discusión temas de felicidad y bienestar, que permiten a la gente darse cuenta de que si bien el dinero es relevante, no es lo único”, indica.

Desarrollo de carrera gana peso

La permanencia en el trabajo y los sueldos son elementos considerados clave de forma transversal, subraya Gálvez. “Sin embargo, hay otros atributos secundarios, como el desarrollo de carrera, que tienen que ver con la sofisticación de la fuerza laboral, y que las empresas usan para diferenciarse y captar talento”.

Unanue señala que cuando la estabilidad y los salarios están bien cubiertos, las personas tienden a profundizar sus habilidades: “Con un sueldo relativamente bueno y seguro, lo que hace feliz a la gente es avanzar en su carrera, sentirse competente”. Por lo mismo, a su juicio, son buenas noticias que el ítem de oportunidades de desarrollo subiera del quinto puesto al tercero entre la medición del año pasado y la de este ejercicio.

Gálvez agrega que este creciente protagonismo obedece a un fenómeno estructural: “Cada vez más personas están sacando carreras universitarias o técnicas, lo que afecta positivamente a la masa laboral. En la medida que hay mayor formación, más importan las opciones de crecer que da la empresa”. En la encuesta de Trabajando.com, por ejemplo, solo el 28% de quienes tienen enseñanza básica valoran como atributo este tema, mientras que entre quienes tienen un posgrado la cifra sube al 45%.

Para Pérez, el énfasis que ha ganado esta característica también tiene que ver con un cambio de foco desde las propias firmas: “Los departamentos de Recursos Humanos han evolucionado y hoy dan relevancia a temas como clima laboral, productividad y desarrollo de carrera”.

Hay compañías que ya lo consideran como parte de su estrategia, como Nestlé Chile. “La formación continua es una necesidad del negocio y el desarrollo de nuestra gente es la manera de alcanzar los mejores resultados”, señala el gerente de RR.HH., Juan Esteban Dulcic.

Bajo interés en paquete de beneficios

Los beneficios que generalmente entregan las compañías, como el seguro complementario de salud o ticket para almuerzo, son el atributo que menos se considera, tendencia que se repite en 2015 y 2016. Según Torm, esto no significa que generen rechazo: “Son percibidos positivamente, pero un trabajador lo que busca es sentirse apreciado”.

Según Gálvez, detrás de esto hay un problema de fondo: “Poca gente sabe decir todos los beneficios que tiene, y eso es porque no diseñan beneficios muy apreciados, la gente los considera un ‘desde’, pues todas las firmas dan, en general, lo mismo”.

Unanue señala que este raciocinio permite entender el fenómeno entre quienes tienen un alto grado de instrucción; sin embargo, la baja valoración entre quienes poseen menor educación tiene otra explicación: “Si la persona recibe un sueldo bajo, lo que le interesa es sobrevivir; saber cuánto va a recibir a fin de mes y el resto son adicionales”.

Pérez coincide en que las posiciones operativas concentran su interés en las remuneraciones. “El tema del clima, por ejemplo, escapa un poco a lo que ven permanentemente. No perciben esta realidad que ya se está haciendo parte de las compañías”.


Fuente: Economía y Negocios