Las cifras del subempleo: 356 mil personas trabajan en la calle, 53 mil más que en marzo de 2014
05.02.2017

Esta cifra representa el 20% de los trabajadores por cuenta propia, que llegan a 1 millón 758 mil.


Repleto de carritos de supermercado convertidos en parrillas en Estación Cal y Canto; calcetines y perfumes de imitación en Huérfanos, Ahumada y Paseo Puente; cantantes, linternas de colores y libros pirata en Thayer Ojeda frente a la Torre Costanera; artesanías en el parque ubicado frente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Cientos de ambulantes, chilenos y migrantes, todos los días y a cualquier hora. Todos los productos, todas las comidas y a todos los precios.

La cara más visible de un concepto jabonoso por lo diverso y por lo poco explorado en su composición: los cuenta propia (independientes, sin contrato ni previsión) de la economía local, entre los que se encuentran desde emprendedores con todas las de la ley, profesionales bien pagados y gente que ha salido a la calle porque no tiene más remedio, pero que en las estadísticas oficiales aparecen como ocupados propiamente tales. Se trata de un millón 758 mil trabajadores.

De ellos, un 20% -356 mil personas- corresponden a trabajadores cuenta propia que se desempeñan en la calle, según las bases de datos del INE. Este grupo ha aumentado considerablemente en lo que va de este gobierno, al grado de que entre los trimestres enero-marzo de 2014 y octubre-diciembre de 2016 más de 53 mil personas adicionales han salido a la calle a ganarse la vida.

En paralelo, el desempleo oficial sigue a la baja: la desocupación anotó este mes su quinta disminución consecutiva, desde el 7,1% de mayo-julio a 6,1% de octubre-diciembre.

Ante esta situación aparentemente anómala, la vista se vuelve sobre el termómetro: la Encuesta de Empleo del INE, herramienta que considera ocupado a todo aquel que haya trabajado al menos una hora durante la última semana, a cambio de un pago que puede ser en dinero o especies y que, además, ese pago puede ser a futuro.

Guste o no, lo cierto es que ese estándar -poco exigente para algunos- es el que se ajusta a las recomendaciones internacionales.

¿Hace falta cambiar la forma cómo se mide e informa el desempleo en Chile? “La fórmula es la misma desde hace por lo menos 40 años y hay un consenso amplio en no cambiar el procedimiento de cálculo. Ello no quita que en algunos países, para medir diferentes problemas relacionados con el mercado de trabajo, se publiquen otros indicadores, junto con la tasa de desocupación”, dice David Glejberman, asesor regional en Indicadores del Trabajo Decente de la OIT.

Una visión similar tiene la académica del ESE Business School de la Universidad de los Andes, Cecilia Cifuentes, quien afirma que la encuesta de empleo del INE se ajusta a las recomendaciones de la OIT, pero que se requieren estadísticas adicionales para determinar la precariedad laboral a través de un índice de subempleo: “El INE está hace tiempo trabajando en ese tema, no tengo claro por qué se han demorado tanto en concretarlo en una medida, que además ya está definida”, dice.

OIT recomienda cuatro indicadores sobre subutilización de la fuerza de trabajo

Casi todos los países de América Latina calculan la desocupación de acuerdo con las recomendaciones internacionales, incluido Chile, por cierto. Sin embargo, la propia OIT recomienda complementar la cifra tradicional de desocupación -como la que se utiliza en Chile- con la publicación de otros indicadores que incluyan datos sobre subempleo.

Como sea, hay ejercicios que podrían entregar luces adicionales sobre el mercado laboral chileno. Por ejemplo, si las 356 mil personas que trabajan en la calle se contabilizaran como desocupadas, el desempleo a nivel nacional llegaría a 10,1%, muy por encima del 6,1% que muestran las estadísticas, según cálculos realizados por el investigador de LyD Francisco Klapp.

Carlos Ríos, investigador de la Fundación Avanza Chile -vinculada al ex Presidente Piñera- agrega otro elemento: qué pasaría si se consideraran para este cálculo a las personas que trabajan como independientes desde su casa: “En cualquier caso, el hecho de que de los 273 mil nuevos puestos de trabajo creados durante la actual administración 118 mil sean cuenta propia y que, de esos, 102 mil trabajen desde su casa o en la calle, muestra lo precario del empleo que se ha generado”, afirma Ríos.

Otras fuentes indican que, si bien no existe una definición en Chile sobre informalidad, los ocupados por cuenta propia que se desempeñan en la calle podrían ser considerados como trabajadores informales, pero no desocupados. Esto, en virtud de las clasificaciones internacionales que consideran como ocupados a todos los que estén recibiendo un pago en dinero o en especie, sin importar el lugar donde eso ocurra (en la calle, en este caso).

Ecuador calcula subempleo por ingresos

En Estados Unidos existen desde hace veinte años seis indicadores oficiales de desocupación, que van desde el más laxo (U1) al más exigente (U6). Este último considera el desempleo tradicional (como el que se mide en Chile), las personas que no han buscado trabajo durante el último mes pero que están disponibles y desean trabajar, y los que trabajan a tiempo parcial porque no han encontrado otro trabajo. En el caso chileno, las personas que trabajan a tiempo parcial porque no tienen otro trabajo representan el 9,8% del total de ocupados.

En países menos desarrollados que Chile también se utilizan indicadores de subempleo. Ecuador, por ejemplo, calcula una tasa de subempleo por bajos ingresos laborales o la tasa de personas que ocupan puestos de trabajo cuyos requisitos están por debajo de sus calificaciones.

Algunos Estados consideran desempleadas a las personas que ya encontraron una ocupación, pero que empezarán a trabajar en el futuro (se los conoce como iniciadores disponibles). Chile no los incluye en la tasa oficial de desempleo. “En estos casos (cuando no se consideran) la tasa de desocupación se reduce una o dos décimas de punto porcentual”, afirma David Glejberman, de la OIT.

Otros países incluyen como desempleados a los “desalentados” (aquellos que ya no buscan trabajo porque creen que no lo conseguirán). En estos casos, la tasa de desocupación puede subir tres o cuatro puntos porcentuales. Chile tampoco los contabiliza.

EN ESTADOS UNIDOS existen hace veinte años seis indicadores oficiales de desocupación, que van desde el más laxo (U1) al más exigente (U6).

Pablo Obregón Castro, El Mercurio


Fuente: Economía y Negocios