Según estudio de Mercer, el 51% de las empresas tomó medidas durante 2016:
Un tercio de las firmas redujo inversión en capacitaciones y elevó personal part time, mientras 15% ajustó beneficios
27.02.2017

Además, el 56% de las compañías disminuyó su personal, dado el fuerte impacto que tiene este en los costos totales. Expertos señalan que esta acción se explica porque las empresas no perciben una recuperación económica en el mediano plazo.  


Reducir el staff de trabajadores, contratar más gente con modalidad part time y tercerizar servicios, o bien, disminuir la inversión en capacitación o beneficios, son el pull de medidas relacionadas con el capital humano que tomaron las empresas durante 2016. En un estudio realizado por Mercer a 67 firmas que facturan, en promedio, US$ 500 millones anuales, el 51% de ellas reconoció haber hecho alguno de estos ajustes.

Tanto el experto en relaciones laborales y socio de Berg Consultores, Huberto Berg, como el economista y académico de la Usach Guillermo Pattillo creen que esa última cifra podría ser incluso mayor. “Hay un dinamismo económico bajo, que viene desde antes de 2016 y que va a continuar, pues las perspectivas no son buenas. Ante eso no es nada de raro que las empresas tomen medidas en costo de personal”, explica Pattillo.

Eso sí, la medida más habitual durante el año pasado fue la reestructuración de la plantilla interna, disminuyendo el número de colaboradores. Según el sondeo, ese fue el caso del 56% de las compañías, que hicieron modificaciones de personal. A juicio de Gloria Landabur, past directora de Capital Humano de Mercer Chile, esta decisión no fue producto de un “apuro”, sino que fue analizada en profundidad. “No se trata de pymes, sino de empresas que transan en bolsa o están sometidas a directorios. Ellas no sacaron gente por hacerlo, sino para hacer más eficientes las operaciones, al incorporar tecnología o eliminar cargos que se repetían o funciones que se hacían a medias”, señala.

Para Berg, muchos empleadores se han visto obligados a tomar esta acción por la caída en la producción. “Si para generar 100 artículos se necesitaba una dotación de 90 personas, y ahora se venden 50 artículos, qué se hace con los otros 45 trabajadores: hay que prescindir de ellos. Se puede hacer una serie de ajustes, como gastar menos papel o apagar la luz, pero el mayor costo se lo está llevando la mano de obra”.

A juicio de Pattillo, la desvinculación es preocupante, ya que, por lo general, es la última estrategia que toman las firmas para tratar de subsistir. “Cuando ya nada sirve, se reduce la cantidad de gente. Las empresas lo evitan, pues después implica un alto costo recontratar a alguien que no conoce la lógica de trabajo y que no va a ser igual de productivo de inmediato. Quienes hacen esto sienten que el problema ya no es de corto sino de mediano plazo, donde la solución pasa por disminuir la escala de producción”, explica.

Solo se pueden reducir beneficios que no han sido pactados colectivamente

Acciones de menor impacto entre la plantilla, como disminuir la inversión en capacitaciones o contratar más personal part time , las ejecutaron el 32% de los empleadores que hicieron ajustes el año pasado. Mientras que el 15% dijo haber reducido la inversión en beneficios, como por ejemplo, bajar la cobertura del seguro de salud complementario. Por último, un 9% optó por aumentar el número de personal externo.

Pattillo señala que la tercerización de servicios no ha tenido tanto protagonismo dadas las exigencias legales, las que aumentan su costo: “Hay que vigilar que la firma contratista cumpla con condiciones de seguridad, previsionales y contractuales, que para el empresario no es simple y, finalmente, puede resultar tan caro como tener a la gente dentro”.

En el caso de la caída en los beneficios, Landabur advierte que muchas veces los empleadores no tienen tanta capacidad de movimiento, lo que le quita fuerza a la herramienta. “Muchos beneficios están definidos por negociación colectiva, por lo que se pueden modificar solo si no están pactados”, señala.

Berg destaca que es clave contar con buenas relaciones laborales a la hora de aplicar cualquier tipo de ajuste. “Influye mucho la madurez de la fuerza de trabajo, y de hecho, hay dirigentes que entienden que a veces simplemente no hay caja. También hay un tema de manejo de las confianzas, donde el compromiso sea que cuando las cosas mejoren las condiciones se recuperen”, señala el consultor. Sin embargo, él también advierte que no todas las firmas cuentan con esta solidez: “Muchas compañías acostumbraron mal a sus empleados, donde lo único que hacían era pedir y amenazar para que se les entregara plata. Eso es comprar relaciones laborales y es un error que ahora empieza a notarse”.

Para este año, Landabur cree que las empresas seguirán haciendo ajustes relacionados con el capital humano. Pattillo tiene el mismo diagnóstico: “Se va a seguir viendo a empresas que desvinculen gente, por lo tanto, la tasa de desocupación no va a bajar, por lo que de aumentar el empleo, este seguirá siendo por cuenta propia”.

María de los Ángeles Pattillo 


Fuente: El Mercurio