Se prevé una expansión en torno a 2,5% para el país y de 3,2% para el PIB global:
Economía chilena crecerá en 2015 por debajo del mundo, por segundo año consecutivo
29.06.2015

Mientras la actividad mundial crece en torno a su promedio histórico, Chile baja su ritmo de expansión por impacto de las reformas internas. Los analistas instan a restablecer la confianza.  


Las expectativas respecto de que la economía chilena podría recuperarse con fuerza este año, dieron paso al realismo, tanto de las autoridades de gobierno, como de los privados.

Y es que ante la inexistencia de los esperados “brotes verdes”, los pronósticos de los analistas se han ido deteriorando y ahora apuntan a un crecimiento en torno a 2,5% o incluso menos en 2015, con lo cual, por segundo año consecutivo el país avanzaría a un ritmo menor que el mundo.

De acuerdo con la última encuesta de expectativas del Banco Central -publicada hace tres semanas- este año el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile crecerá 2,6%, pero los expertos coinciden en que la cifra se volverá a ajustar a la baja en la encuesta de julio del organismo emisor. Mientras, un sondeo de Bloomberg anticipa una expansión de la actividad global de 3,2% en 2015.

Ello, luego que en 2014, la economía chilena y la mundial aumentaran 1,9% y 3,4%, respectivamente.

La última vez en que el país mostró un desempeño inferior al mundo por dos años consecutivos fue en 2002-2003, aunque en esa oportunidad la diferencia fue de solo tres décimas (ver infografía). En las últimas décadas, lo común ha sido que el país crezca más que el mundo, lo que fue más evidente entre 1986-1997, período fructífero en reformas procrecimiento (ver recuadro).

Así, con una actividad global que crece en niveles similares - pero con un mayor impulso de los desarrollados, en tanto China pierde fuerza-, Chile tiene elementos propios para explicar esta disparidad con el mundo.

El concepto de “shock autónomo”

El Banco Central, en su último Informe de Política Monetaria (IPoM) acuñó el concepto de “shock autónomo” para referirse así a los cambios en la confianza, tanto de hogares como de empresas, que no pueden ser atribuidos a elementos macroeconómicos externos -como por ejemplo el impacto en el país de la desaceleración china-, ni a internos, como el menor dinamismo de la minería.

Para los analistas, estos elementos que están impactando negativamente el desempeño económico obedecen a las reformas estructurales que está impulsando el Ejecutivo. Estas son: la tributaria, que se aprobó; la laboral, que está en discusión, y la constitucional, que aún no ha sido enviada al Congreso.

“El mundo se está expandiendo al promedio histórico de 3,5%. Somos nosotros los que estamos creciendo menos. Aquí hay una decisión del gobierno actual de priorizar en la redistribución de los ingresos en vez del crecimiento de los ingresos”, afirma el ex ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine.

Para el economista de CorpResearch, Sebastián Cerda, el mundo en general está mostrando en los últimos años tasas de crecimiento inferiores a las que tuvo, e incluso se está hablando de caídas generales en el PIB potencial. Aun así, en el caso de Chile la corrección ha sido mayor. “El modelo chileno ha estado muy asociado a incentivos que favorecían la inversión y el empleo, y con el set de reformas en la agenda pública, se han revertido esos incentivos”, dice.

Fin de ciclo del cobre

En todo caso, los expertos reconocen que también hay otros factores relevantes que están afectando a Chile. Uno de ellos es el fin de un período de fuerte inversión minera y un escenario externo menos favorable para los países emergentes, marcado por el menor dinamismo de China y la salida de flujos de capitales ante las expectativas de alzas de tasas en Estados Unidos.

Si bien reconoce estos factores externos, el economista y socio de la consultora Forecast, Angel Cabrera, advierte que el principal problema de algunas autoridades y analistas es un error de diagnóstico. “Algunos piensan que este es un fenómeno cíclico, pero mi visión es que estamos frente a un cambio estructural, que está provocando una caída permanente de crecimiento en la economía”, dice el experto. Y agrega: “Es obvio que lo que cambió son las reformas estructurales que el Gobierno está implementando, que son bastante dañinas para la eficiencia económica, la inversión y la creación de empleo”.

Esto se reflejará, según algunos analistas, en la próxima revisión que hará el comité de expertos del PIB tendencial que convoca Hacienda, variable que mide la capacidad de crecimiento de Chile en el mediano plazo. Esta cifra bajaría de 4,3% a alrededor de 3,8%.

Medidas para la reactivación

Si bien para los analistas, 2015 ya está prácticamente jugado en materia económica, aún se puede hacer algo para levantar la actividad en el corto plazo, pero ello requiere de voluntad política. Un buen primer paso, señalan, es la señal para contener el gasto público en 2016, lo que ahora debe ir acompañado de una agilización de proyectos de inversión privada que se encuentran paralizados.

“En el corto plazo se necesita recuperar la confianza empresarial, y eso pasa por señales concretas de parte del Gobierno por hacer reformas que tomen en cuenta a todos los sectores involucrados, incluyendo a especialistas y empresarios, y no solo a sectores interesados”, añade el economista principal de BBVA Research, Hermann González.

A mediano plazo, el principal desafío sigue siendo elevar la productividad del país. Y ahí las tareas urgentes son conocidas: mejorar la calidad del capital humano y reducir los costos de energía.

Reformas procrecimiento y cobre impulsaron el PIB

En las últimas tres décadas, la economía chilena creció en promedio 5,2%. El mundo, en tanto, lo hizo al 3,6%.

El economista de BBVA Hermann González destaca que el período en que Chile creció marcadamente sobre el promedio mundial fue entre 1986-1997, “período en el cual se hicieron la mayoría de las reformas para integrar la economía al mundo y generar las bases del actual marco de políticas económicas”.

Luego, entre 1998 y 2013, Chile creció a un ritmo similar al mundo, con excepción de los años 2004-2005 y 2011-2013. “El crecimiento en estos años tuvo mucho que ver con el boom de inversión minera asociado con el súper ciclo del precio del cobre, los efectos de la reconstrucción post terremoto y condiciones externas favorable como un alto crecimiento de China y bajísimas tasas de interés internacionales. Esto último llevó a que tuviéramos una moneda fuerte que alentó el consumo y la inversión de bienes importados”, dice González.

David Lefin L. 


Fuente: El Mercurio