Mañana comenzará la discusión de esta iniciativa en la Comisión de Trabajo de la Cámara Alta
Senadores se "arman" para el debate laboral: la DC contacta a René Cortázar y Alianza ficha a ex subsecretario del Trabajo
05.07.2015

Hace dos meses, la visión generalizada era que este proyecto se endurecería en el Senado, respecto de lo aprobado en la Cámara de Diputados, pero la situación ha cambiado. Al cambio de gabinete y a la llegada de Rodrigo Valdés se suma una seguidilla de cifras económicas poco halagüeñas que han generado una posición distinta.  


Mañana y a seis meses de su ingreso al Congreso, el Senado recibirá uno de los proyectos más emblemáticos del programa de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet: la modernización del sistema de relaciones laborales, iniciativa más conocida como la reforma laboral.

Así como la Comisión de Hacienda fue la encargada de realizar un análisis técnico profundo en torno a la reforma tributaria a mediados de 2014, el que incluso decantó en un acuerdo que se tradujo en cambios significativos a la primera propuesta del Ejecutivo, en este caso será la Comisión del Trabajo la instancia en la que se centrará el debate laboral.

Los oficialistas Juan Pablo Letelier (PS), Carolina Goic (DC) y Adriana Muñoz (PPD), además de los senadores de oposición Andrés Allamand (RN) y Hernán Larraín (UDI), serán los encargados de liderar una discusión que excederá las esferas de esa comisión.

Los senadores de la Comisión de Hacienda, Ricardo Lagos Weber (PPD), Carlos Montes (PS), Andrés Zaldívar (DC), Juan Antonio Coloma (UDI) y José García Ruminot (RN), ya anticipan que también esperan cumplir un rol activo en esta discusión. Para ello, tratarán de asistir a todas las audiencias de la Comisión del Trabajo, que mañana partirá escuchando a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la Central Autónoma de Trabajadores (CAT), la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

Las cifras que allanarían el camino para un acuerdo

Siguiendo la lógica de la reforma tributaria, ha ido ganando cada vez más adeptos la idea de un acuerdo en materia laboral, sobre todo a la luz del escenario económico del país, en que ha habido una seguidilla de cifras poco halagüeñas.

En materia de expansión económica, el año comenzó bien, con resultados en el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) sobre 2%; sin embargo, en marzo y abril, la medición no ha superado el 1,7%. A esto se sumó a inicios de esta semana la tasa de desempleo del período marzo-mayo, que subió a 6,6%, y mañana vendría un nuevo balde de "agua fría" con la actualización de las proyecciones fiscales que consideraría un fuerte recorte en la estimación de PIB para este año, desde el 3,6% previsto en la entrega del Presupuesto 2015 a un cifra más cercana al 2,5%.

Este panorama ha sido detonante en un cambio de actitud, que muchos leen como un "espacio" que se abre para hacer modificaciones significativas a este proyecto.

Hasta ahora, los senadores oficialistas de la Comisión del Trabajo descartan públicamente que se repita lo ocurrido en el debate tributario, donde un aspecto central del proyecto -la obligatoriedad de la renta atribuida- fue eliminado en el acuerdo. Sin embargo, reconocen que es necesario contar con más antecedentes y, de hecho, la instancia ya solicitó una asesoría a la OIT e invitará a centros de estudio y economistas para analizar el impacto económico de este proyecto.

"La Cámara hizo un gran trabajo, pero lo que nos corresponde a nosotros ahora es objetivizar este debate, ponerle cifras y evaluar bien los efectos en el empleo", sostiene Juan Pablo Letelier, quien preside la Comisión del Trabajo en el Senado.

El rol de los expertos

La lógica de analizar hasta el último detalle de la reforma laboral ha permeado fuerte.

En el caso de la Democracia Cristiana (DC), su bancada de senadores esta semana se reunió con René Cortázar, ex ministro del Trabajo; Marcelo Albornoz, ex director del Trabajo y ex subsecretario de Justicia, y Zarko Luksic, ex subsecretario del Trabajo. Con ellos han estado trabajando en la elaboración de minutas para definir desde ya los temas más complejos en esta discusión e identificar aquellos que podrían tener un impacto en la contratación de trabajadores en momentos en que el desempleo se acerca al temido 7% que varios expertos han anticipado para algunos meses este año.

En la Alianza, Allamand y Larraín, además de trabajar en forma coordinada con Ruminot y Coloma, ya conformaron un equipo técnico, el que estará integrado por Marcelo Soto, ex subsecretario del Trabajo; Sergio Morales, de LyD; el abogado Álvaro Pizarro, y los expertos de la Fundación Jaime Guzmán Teresa Urrutia y Felipe Rossler.

Propuesta de Repetto y Solari entre los referentes de la discusión

Además de la asesoría legislativa con los técnicos de cada bloque, la Comisión del Trabajo solicitó a la OIT una serie de estudios comparados. En concreto, al organismo se le encargó dimensionar qué ha pasado en otros países donde se ha eliminado la figura del reemplazo en huelga y sus efectos económicos, así como también distintas fórmulas para determinar los servicios mínimos.

Letelier comenta que, además, a la Biblioteca del Congreso y a la División de Estudios del Ministerio del Trabajo se les encomendó realizar estudios.

Otra fuente bibliográfica que varios senadores -tanto oficialistas como de la oposición- quieren revisar es el estudio "Hacia una nueva legislación laboral", publicado en agosto de 2011 y que fue elaborado por Marcelo Albornoz, Francisco del Río, Andrea Repetto y Ricardo Solari.

Este documento, si bien aborda temas que van más allá de esta reforma laboral, como por ejemplo las indemnizaciones por años de servicio, también hace propuestas atingentes al debate que parte mañana en el Senado, como los límites a la extensión de las jornadas ordinarias y extraordinarias y la flexibilización de las jornadas parciales.

Servicios mínimos y adaptabilidad, los "nudos" del debate

Tres serán los principales temas en los que se centrará la discusión de los senadores en torno a la reforma laboral.

Uno de ellos será la definición de los servicios mínimos que deben proporcionar las empresas en caso de huelgas. El texto aprobado por la Cámara de Diputados señala que estos deberán ser parte de un acuerdo entre el empleador y los trabajadores en la negociación colectiva, y si no hay acuerdo, interviene la Dirección del Trabajo.

Esta fórmula ha generado fuerte dudas al interior de prácticamente todos los senadores DC. Goic, por ejemplo, enfatiza que los servicios mínimos debieran tratarse antes de la negociación colectiva y que las entidades encargadas de esto sean las superintendencias respectivas.

Esta idea ha sido planteada por los principales gremios empresariales, y ha sido recogida más en detalle por Marcelo Albornoz.

Este último ha advertido que la Dirección del Trabajo no cuenta con las competencias para cumplir el rol que se le asigna actualmente en la reforma laboral y ha calificado como "inaplicable" el procedimiento establecido en la reforma. A su juicio, si una empresa, por ejemplo del rubro minero, va a huelga, de antemano sus servicios mínimos debieran ser definidos por el Sernageomin. Y si la empresa es financiera, el tema debería haber sido resuelto por la SBIF.

Otro aspecto que se anticipa complejo, y que varios ya califican como otro de los "nudos", será la gradualidad para negociar pactos de adaptabilidad. La Cámara de Diputados rechazó el artículo transitorio del proyecto del Gobierno, que señalaba que estos acuerdos podrían negociarse solo en las empresas que contaran con una afiliación sindical de 65% al primer año de promulgada la reforma; 55% en el segundo; 40% en el tercer año, y 30% en régimen.

El texto que ingresó al Senado establece el 30% de sindicalización, sin gradualidad. Sin embargo, el Ejecutivo ha dado señales de que este tema será nuevamente revisado, y todo apunta a que podría nuevamente elevarse el quórum.

Varios senadores oficialistas discrepan de esa decisión, y antes de realizar modificaciones, el llamado es a entender la lógica tras un porcentaje u otro. La senadora Muñoz adelanta un posible apoyo al 30%, siempre que este porcentaje no ponga en riesgo la titularidad de los directores sindicales en las negociaciones colectivas.

Ya se prepara una segunda camada de cambios laborales

Cuando comenzó la discusión de la reforma laboral, varios sectores empresariales y parlamentarios de la Alianza abogaron por ampliar las temáticas, e incluso se esbozó la idea de incluir un debate sobre el sistema de indemnizaciones. Sin embargo, el Gobierno ha sido claro en definir un marco y ha aclarado que este no se modificará.

Dada esta "limitación", Allamand y Larraín consideran necesario avanzar en dos líneas de acción. Uno, perfeccionar el proyecto y defender conceptos como la extensión automática de los beneficios de la negociación colectiva, pero al mismo tiempo comprometer al Gobierno y a la Nueva Mayoría para que a través de un "protocolo de acuerdo" se fijen las materias de una segunda camada de cambios laborales; como por ejemplo, las indemnizaciones y una reestructuración del actual sistema de capacitación.

Silvana Celedón Porzio 


Fuente: El Mercurio