La sobrecarga laboral disminuye la productividad
05.06.2016

Hoy el exceso de trabajo no es solo un problema individual del trabajador, sino que se ha convertido en un factor de riesgo psicosocial y parte de las preocupaciones principales que debe tener una empresa con cada uno de sus colaboradores.


La preocupación de las empresas por la sobrecarga laboral ya no es opcional. Hoy en Chile este tema está calificado como un riesgo psicosocial. Según las últimas cifras entregadas por el Sistema Nacional de Información de Seguridad y Salud en el Trabajo (Sisesat), de la Superintendencia de Seguridad Social, las enfermedades mentales se encuentran entre las principales de tipo laboral.

Ana Alcayaga, directora de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente de la Universidad San Sebastián, dice que frente a esto las distintas organizaciones del país deben comenzar con un proceso de sensibilización, para luego seguir con la evaluación y posterior intervención. Esta última, por supuesto, es la etapa más relevante, sobre todo cuando existen condiciones que no son óptimas para las personas.

La sobrecarga en un lugar de trabajo implica variadas afecciones. Por ejemplo, existen exigencias psicológicas -que tienen que ver con la complejidad de las tareas- que requieren de una red de ayuda, y cuando esta no se facilita deja caer a los trabajadores en una evidente sobrecarga que disminuye su calidad de vida y de trabajo.

Otro ejemplo es el tipo de apoyo social y calidad de liderazgo al que se está exponiendo una persona a diario. “Es importante entender que hoy no se requieren supervisores, sino líderes que fomenten la motivación de los trabajadores. De esta manera, las empresas pueden proveer de capacitaciones, incentivos diarios, descanso correspondiente, pausas activas y reconocimiento del trabajo; pequeños aportes que ayudan a disminuir la sobrecarga laboral”, dice la experta.

Plan de acción

A su juicio, más allá de los beneficios, la empresa debe demostrar preocupación por la salud de sus colaboradores como un elemento prioritario. “Esto jamás es un gasto, sino una inversión: menor ausentismo laboral y mayor eficiencia en el trabajo”, dice.

La doble presencia es también un factor relevante. Esto, en muchos casos, tiene relación con las obligaciones del hogar que no se han logrado resolver por la poca flexibilidad del trabajo para permitir a las personas solucionar sus quehaceres personales. Entonces, se está en el lugar de trabajo, pero “con la cabeza en otro lado”.

Alcayaga dice que lo importante, en todos los casos, es que tanto los empleadores como los trabajadores tengan claros sus deberes y derechos a la hora de desempeñarse en un buen lugar.

“El trabajo, aunque muchos digan lo contrario, es una fuente de bienestar para las personas. Si bien puede que sea agotador, sí tiene efectos positivos, porque el estado contrario (desempleo) efectivamente puede producir enfermedades: depresiones, estrés por problemas de tolerancia a la frustración, dolores musculoesqueléticos producto del estrés, etcétera”, dice la académica de la USS.


Fuente: Economía Y Negocios