Excelencia, innovación y anticipación: 3 claves en la gestión estratégica de hoy
05.06.2016

Uno de los elementos fundamentales de la logística de las empresas es tener la capacidad de anticiparse, de saber leer lo que viene.  


Bill Smithburg, ex presidente de Quaker Oats: ¨Si usted no tiene un competidor realmente difícil, invéntelo... la competencia es una forma de vida”.

A estas empresas les va más que bien

Sabías que, en promedio, cada minuto, de las 24 horas del día:

Facebook tiene 701.389 entradas;

Se transmiten 20,8 millones de mensajes en WhatsApp;

* Se ven 69.444 horas de película en Netflix;

Se realizan 1.389 trayectos por Uber;

Se bajan 51.000 aplicaciones en AppStore;

Se escuchan 38.052 horas de música en Spotify;

Se ven 2,78 millones de videos en YouTube;

Se venden US$ 203.596 en Amazon;

Hay 2,4 millones de búsquedas en Google, etc.

Es infrecuente encontrar que estas empresas tengan sus páginas caídas o que no respeten los compromisos pactados, lo que significa que todas ellas trabajan con excelencia, tienen un alto nivel de innovación y una gran capacidad de anticiparse.

Justamente, estos son los tres elementos clave de la gestión estratégica para quienes deseen ser competitivos hoy. Veamos qué debiera entenderse por ellos:

1 EXCELENCIA: DEPENDE DE  LA CALIDAD HUMANA Y DE PROCESOS

La excelencia es el fundamento básico de las organizaciones para el siglo XXI, sin ella no hay futuro. De hecho hay toda una tendencia (como es el caso de la gerencia japonesa) conceptualizada bajo este principio y cualquiera que quiera competir en una economía global, tiene que estar por lo menos en ese nivel.

¿Cuáles son los componentes de la excelencia? La calidad humana y la calidad de los procesos.

Calidad ya no es un enfoque mecánico de llevar estadísticas de los procesos. Hoy, lo más importante es la calidad del individuo que realiza la tarea, desde el gerente hasta el último trabajador.

Calidad implica comenzar primero por un proceso de calidad y reingeniería del ser humano (reingeniería del pensamiento), para después implantar los procesos en el ámbito de herramientas de calidad.

La reingeniería del pensamiento involucra nuestra capacidad de enfrentar nuevos paradigmas de una manera fresca y creativa. Si queremos cambiar hacia un futuro mejor, es necesario cambiar nuestros comportamientos, pensamientos y sentimientos. No es a través de las herramientas estadísticas que se logra el cambio, el control estadístico de procesos es algo posterior, ya que constituye la parte mecánica del proceso. Cuando hablamos de calidad humana, hablamos de desarrollo personal, de autoestima, de la visión personal y del profesionalismo.

Otro elemento relacionado es la formación y el aprendizaje en equipo. Una organización aprende a través del aprendizaje de sus miembros; sin embargo, eso que es condición necesaria, no es suficiente por sí sola; si los miembros de la organización no interactúan entre sí, jamás habrá aprendizaje como organización, solo habrá aprendizaje individual.

Hay un tipo de aprendizaje que es fundamental; una organización tiene que estar preparada para aprender a aprender, ya que esa es una de las claves para la excelencia y por tanto, para la competitividad.

El mejoramiento continuo es otro elemento fundamental de la excelencia, como también lo es la reingeniería, que implica rediseño de los procesos, y también el benchmarking. Necesitamos estar comparándonos permanentemente en nuestro sector.

Bill Smithburg, quien fue presidente de Quaker Oats, dijo: ¨Si usted no tiene un competidor realmente difícil, invéntelo... la competencia es una forma de vida”.

2 INNOVACIÓN: UNA FORMA DE VIDA PARA LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN

La innovación tiene que convertirse en una forma de vida para todos los miembros de la organización empresarial. Como ejemplo aparece el famoso Kaysen japonés, que establece que todos los días se tiene que mejorar algo y que estas mejoras permanentes se convierten, a la larga, en una estrategia de vida.

¿Por qué la innovación como una forma de vida? Primero, porque está basada en la creatividad innata que poseemos los seres humanos. La creatividad no requiere tanto esfuerzo para que se desarrolle, sino que más bien se necesita hacer el esfuerzo de identificar los modelos mentales que la inhiben y que se traducen en barreras y cortapisas. Algunos de estos modelos los vemos expresados en frases como: “Si lo digo se van a enojar”, “van a pensar que estoy loco”, “siempre lo hemos hecho así y no hay necesidad de cambiar nada”.

Si se logra flexibilizar o cambiar estos modelos, se conseguirá que la creatividad fluya con facilidad en nuestras mentes y esto permitirá buscar siempre nuevas alternativas.

Es una buena práctica decirle a la gente que cuando busque la solución de un problema específico, traiga al menos dos alternativas, ya que eso la obliga a buscar caminos diferentes. Cualquier persona con responsabilidad gerencial debe lograr que su gente le brinde estas dos alternativas de solución de problemas (Betancourt, 2014).

En el caso de innovación para la creación y mejoramiento permanente de productos y servicios, hay algo que se debe tener en cuenta: conocer las necesidades del cliente. Normalmente preguntamos sobre la base de lo que el cliente conoce y no sobre la base de lo que necesita. Son aspectos diferentes.

La única manera de crear paradigmas distintos es pagando el precio de introducir nuevas ideas. Conociendo las verdaderas necesidades y agregándole nuevos atributos podemos construir nuevos productos y servicios. En este sentido, si Henry Ford se hubiera quedado en lo que la gente conocía, todavía andaríamos en carretas con caballos. El mal planteamiento de preguntas (a los clientes), sin introducir nuestra parte creativa, muchas veces nos juega una mala pasada.

Para una empresa, la innovación debe ser vista como lo que le permitirá liderar en su respectivo sector. Una organización de seguidores crónicos y pasivos nunca es una organización líder; para que lo sea, todos los miembros deben ejercer de alguna manera el liderazgo a través de sus aportes creativos o innovadores. Esto debe crear un patrón cultural compartido por la mayoría de los miembros de la organización.

3 ANTICIPACIÓN: AVIZORAR LOS CAMBIOS

La anticipación es sinónimo de organización proactiva, que no espera que ocurran las cosas para responder, sino la que permanentemente está identificando los elementos que la lleven a ser competitiva en el futuro, adelantándose a los acontecimientos o forzando situaciones para que lo que ocurra en el futuro le favorezca.

La anticipación debe considerar algunas tendencias que comienzan a aparecer en el ámbito mundial. El estudio de ellas es una manera fundamental de anticipar cambios, ya que cobran cuerpo en la medida en que las organizaciones actúan para reforzarlas o para combatirlas, pero el simple hecho de tomarlas en cuenta ya las convierte en elementos determinantes del proceso estratégico. Las tendencias actuales, en el segundo tema de hoy.

Tendencias para anticiparse: Lo que está en el aire hoy

Las tendencias actuales que permiten anticiparse son las siguientes, según varios autores:

Sociedad del ser. Esta tendencia implica una vuelta hacia la calidad personal y la búsqueda de valores evolutivos. Lleva a que las organizaciones y la sociedad comiencen a pensar en términos del ser humano. Todo este movimiento generará, a largo plazo, una sociedad basada en el ser y no en el tener. En el “ser” implica un cambio de paradigma importante, ya que conlleva una búsqueda del sentido de la vida del ser humano, mejorando su calidad como individuo, pareja, familia,  trabajador y ciudadano.

Micronacionalismos globales. Esta tendencia no es más que una consecuencia del proceso de segmentación de los centros de decisión, de modo que cada región, departamento y comunidad organizada asume sus propias responsabilidades, y eso tiene su estímulo en el principio que estableció el Club de Roma en los años 70, que decía “pensamiento global, acción local”. Los micronacionalismos globales (también llamados globalización) no son más que pensar globalmente (como país, como continente o planeta), pero con acción local (comunidad, municipio, región o Estado). Esta tendencia ha comenzado a tener un fuerte impacto en los negocios en los últimos años, sobre todo porque las diferencias entre acciones locales y consecuencias globales son aprendidas por ensayo y error, lo que generará en el futuro situaciones confusas y de inseguridad.

Procesos de democratización y participación ciudadana. Este ha sido un proceso arrollador en el ámbito mundial, del cual conocemos ya sus consecuencias en el mundo empresarial y social.

Autoformación y la autogestión, como producto de la sociedad del ser. Cuando la gente desarrolla su propia visión, sabe hacia donde va, conoce sus responsabilidades y sabe lo que tiene que hacer, entonces puede autoformarse, es decir,  autogestionar sus procesos educativos. En un mundo de interdependencia, cada uno de nosotros tiene responsabilidad sobre su futuro y eso cambia el concepto actual de las funciones de recursos humanos en las organizaciones.

Predominio del idioma inglés y el impulso sostenido del español. Esto tendrá un fuerte impacto, sobre todo en las empresas con perfil internacional (exportadoras, firmas globales, transnacionales, etc.), ya que la formación en el idioma será una herramienta para la competitividad del recurso humano. Sin embargo, la consideración de Latinoamérica como mercado interesante (emergente), le ha dado un gran impulso al uso del español, y muchos empresarios han comenzado a valorar a la gente capaz de manejar nuestro idioma.

Automatización total de las actividades del ser humano. Desde hace mucho tiempo se sabe de la automatización de gran cantidad de procesos industriales. Hoy, y muchos más en el futuro cercano, la automatización se convertirá en una herramienta fundamental para el mejoramiento de la calidad de vida del ser humano. Las tendencias de automatización en el hogar, tales como computadoras que atienden el teléfono, dejan mensajes, mandan correos electrónicos, manejan sistemas de seguridad y alarmas, etc., van a tener una gran influencia en la manera de trabajar en las organizaciones, ya que los trabajadores van a ser mucho más sensibles al uso de la tecnología de automatización como parte de su vida diaria. Ningún avance tecnológico va a lograr que la gente cambie por sí sola si no asume la motivación del cambio. Por esto se ha desarrollado la tendencia de la autoformación.

La clave de esta tendencia está en “saber usar la tecnología”, y no “usarla por moda” o sin sacarle todo el provecho posible.

HASTA EL DOMINGO


Fuente: El Mercurio