Desafíos en materia laboral
23.02.2016

En pleno febrero, mes favorito de los trabajadores chilenos para tomar sus vacaciones, se dice que no pasa nada, que el país se detiene y las discusiones políticas acaloradas son sustituidas por tardes en la playa o piscina o viajes a múltiples destinos.


Lo cierto es que, pese a estar en plena época estival, nunca es un mal momento para reflexionar sobre los temas que se encenderán durante el año. Uno de ellos, que despertará la máxima atención, dice relación con el mercado del trabajo, tanto al analizar las cifras de empleo como respecto de la eventual aprobación de la reforma laboral.


La política del gobierno en materia laboral no ha sido de las mejores, lo que queda en evidencia con los altos índices de rechazo de la reforma laboral y la mala evaluación del programa de capacitación laboral “Más Capaz”. Hoy ya no hay quién no reconozca que este año la economía se verá golpeada duramente, lo que, sin duda, incidirá en el empleo. En este contexto, no podemos dejar de preguntarnos qué queremos del mercado laboral chileno.


El famoso proyecto de reforma laboral, que lleva más de un año de tramitación y cuya aprobación se espera durante marzo, tiene como ideas matrices aumentar la sindicalización y entregar un poder desmedido a los sindicatos para decidir a quién extender los beneficios de la negociación colectiva y paralizar casi por completo una empresa en caso de huelga al proscribir la posibilidad de reemplazo. De lo anterior, colegimos que los lineamientos de la iniciativa legal miran hacia el pasado, mediante una rigidez laboral y un encarecimiento de la contratación, omitiendo temas claves de inserción laboral, flexibilidad y productividad.


Considerando que nuestro país está inserto en una economía abierta, donde la competencia con otros países, incluidos algunos de nuestro vecindario es cada vez más mayor, pareciera razonable posicionar a Chile con políticas laborales justas y razonables, pero que generen ventajas comparativas, con una visión de futuro centradas en la capacitación, no para nivelar, sino que para generar nuevas habilidades y conocimientos que formen trabajadores de excelencia.


Es necesario propiciar condiciones que incentiven la inversión y, por ende, la creación de puestos de trabajo y una mejora de las condiciones de trabajo de manera equilibrada y acorde con el crecimiento y estado de las finanzas de cada empresa. La gran tarea que tenemos es generar incentivos reales a la contratación de trabajadores muchas veces marginados o automarginados del mercado del trabajo, en concreto, mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad que quieran y puedan trabajar, lo cual sólo se logra mediante flexibilidad laboral tanto de entrada como de salida, vale decir, necesitamos adaptabilidad de jornadas, cambio al sistema de indemnización por años de servicio, incentivar el trabajo a distancia, sistemas de renta variable por resultados, etc.


Como país tenemos un gran desafío pendiente en materia laboral del que debemos hacernos cargo, por lo que una redefinición de la política laboral no vendría nada de mal.

Por Sergio Morales


Fuente: DF