Economistas dicen que alza no debería superar la inflación esperada:
Hasta US$2.800 millones podría costar el reajuste de 6% que pedirán los empleados públicos
04.08.2017

Entregarán hoy su petitorio y buscan adelantar la negociación. El Gobierno no ha dado señales de querer abrir el debate.  


Hasta el Palacio de La Moneda llegarán hoy los trabajadores del sector público, para presentar su pliego de negociación de reajuste de remuneraciones. Este año, los 15 gremios agrupados en la Mesa del Sector Público pedirán un reajuste de 6% nominal en sus salarios, un tanto más bajo que el 7,5% que pidieron el año pasado, cuando finalmente el Gobierno entregó un 3,2%.

Según los economistas, la cifra del 6% tendría un costo para el fisco de entre US$ 2 mil millones y US$ 2.800 millones.

Cecilia Cifuentes, economista y académica del ESE Business School de la Universidad de los Andes, señaló que el costo para el fisco estaría en torno a US$ 2 mil millones y que es “inviable, dada la aguda estrechez fiscal”. Añadió que el Gobierno podría ofrecer como máximo un 3%: “La prudencia recomienda que tanto los sueldos base de los funcionarios como los diversos bonos y aguinaldos que reciben se reajusten solo en la inflación esperada”.

El economista de Clapes UC, Juan Bravo, calculó que un reajuste del sector público del orden de un 6% tendría un costo de entre US$ 2.400 millones y 2.800 millones. Según Bravo, dadas las circunstancias por las que atraviesa la economía -donde los pronósticos de Hacienda apuntan a un crecimiento en torno al 1,5% para 2017-, el Gobierno debería ofrecer una cifra no superior a la inflación esperada. “No solo estamos viviendo una situación compleja en materia de bajo crecimiento y productividad, sino que, además, tenemos un problema serio, debido a la velocidad del deterioro de las cuentas fiscales, por lo que el reajuste debe ser coherente con la responsabilidad fiscal que se requiere en este momento”, comentó el economista.

Con la entrega de este petitorio, los trabajadores buscan adelantar la discusión -que regularmente comienza en septiembre de cada año-, para que no se tope con las elecciones presidenciales de noviembre ni con la discusión del presupuesto para el próximo año. Sin embargo, el Gobierno no ha dado señales de querer abrir ahora esta discusión.

Fiorenza Gattavara 


Fuente: El Mercurio