La comunicación no verbal en las reuniones
07.12.2015

Es de todos conocidos que la comunicación no verbal existe y que muchas veces hasta resulta contraria a la comunicación verbal.

Es decir, nuestros movimientos pueden inidcar algo contrario a nuestras palabras.


¿Cómo interpretar la comunicación no verbal en las reuniones?

Las investigaciones sobre comunicación corporal tampoco han dejado sin análisis eventos sociales cotidianos como una reunión laboral o una cena de amigos. En todos los casos donde se encuentran varias personas citadas, y también si se disponen alrededor de una mesa, existen significados que merecen su observación:

Si los integrantes del grupo se mantienen de pie y forman un círculo con sus cuerpos, es posible que la reunión tenga un carácter simétrico en cuanto al poder de los participantes, en contraposición a las agrupaciones que forman un óvalo, un rectángulo o una forma poco simétrica, que indica la posición de escucha de varios hacia uno de los hablantes.

El anfitrión de una reunión o el entrevistador en un encuentro laboral también ejerce un poder implícito a la hora de interactuar con quien ha convocado; es frecuente que le asigne un lugar o le dé ciertas opciones para sentarse, pero todas tienen el rasgo en común de poder ser visualizado con comodidad, así como indican quién tiene la prioridad de uso del espacio en el lugar del encuentro.

La manera de ubicarse en un espacio también incide en los grupos que deben trabajar en conjunto; el caso típico es el de los alumnos en el aula, cuya disposición

influye en su desarrollo de aprendizaje e interacción. Si están sentados formando un semicírculo, los de los extremos seguro que participarán menos porque están menos expuestos al contacto visual con el profesor. Si están en filas, los del centro serán más activos que los que están a los costados, adelante y atrás.

Por otra parte, la postura que el cuerpo adquiere en estos eventos sociales aporta un significado “extra” a la palabra oral.

En una reunión laboral, por ejemplo, es muy común que se presenten diálogos complicados y la postura corporal -la mayoría de las veces de manera inconsciente- da cuenta de cómo se siente esa persona ante tal situación.

Arrojarse sobre la silla no necesariamente es una señal que demuestre relajación, sino que, por el contrario, denota desgana y desinterés. También hay ciertos gestos y comportamientos que, aunque sean pequeños y sin lógica aparente, denotan ansiedad.

Tal es el caso de las personas que tienen sus vasos en la mano pero sin beber ni tener sed, u otros que comen sin hambre. También es común ver a un ejecutivo que mordisquea las patillas de sus gafas o los limpia cuidadosamente con el pañuelo antes de contestar una pregunta difícil, o el orador que acomoda varias veces sus apuntes en la mesa.


Fuente: RRHH Web