En 15 meses aumentó considerablemente el número de cotizantes que hacen ahorro voluntario en las AFP:
Pese a debate previsional, los cotizantes se vuelcan sobre el APV y fondos crecen 17% desde la primera marcha contra las AFP
03.12.2017

Gremio que agrupa a las AFP y expertos indican que, contra todos los vaticinios, el debate sobre el sistema de pensiones concientizó a las personas sobre la necesidad de ahorrar más. Los críticos del modelo, en cambio, creen que se han ido consolidando dos sistemas: uno reservado para las personas con capacidad de ahorro y otro dependiente de manera creciente de la acción estatal.  


Pareciera que el tema siempre estuvo presente. Que siempre fue prioritario. Pero no. Fue recién el domingo 24 de julio de 2016 cuando una masiva marcha convocada por el Movimiento No Más AFP trastocó el rumbo del segundo gobierno de Michelle Bachelet e hizo que las bajas pensiones tomaran por asalto el debate político.

Un solo día demoró la Presidenta en responder al sentir de la calle: “Siempre debemos escuchar a los ciudadanos y ciudadanas”, afirmó ese mismo lunes 25 de julio, encendiendo las alarmas de los defensores del sistema de capitalización individual respecto de la profundidad de los cambios que propondría la Mandataria.

¿Qué se dijo? Que la incertidumbre respecto del devenir del sistema y de la propiedad de los fondos haría mella en la confianza de los cotizantes, lo que se expresaría en una caída del ahorro previsional voluntario (APV). La imaginación viajó incluso hasta 2008, cuando el gobierno argentino decidió expropiar los fondos previsionales en ese país, administrados por las ya extintas AFJP. Pero erraron. En Chile, lejos de volverse reticentes, los cotizantes redoblaron su apuesta por el ahorro individual en dos de las modalidades más conocidas: el Ahorro Previsional Voluntario propiamente tal (APV) y la Cuenta 2 de las AFP.

En la primera modalidad, si en junio de 2016 había 990 mil chilenos haciendo ahorro voluntario en el sistema de AFP, a septiembre de este año son más de 1 millón 119 mil (129 mil más). Y si los montos totales acumulados por APV llegaban a US$ 2.796 millones, ahora esa cifra llega a US$ 3.269 millones. Esto supone un incremento de 13% en el número de cotizantes y de casi 17% en los montos acumulados en 15 meses (ver infografía con detalle por fondo). Hasta antes de la primera marcha contra las AFP, los montos acumulados en APV venían creciendo a tasas menores, en torno al 6% cada 18 meses.

Cuenta 2 también crece

En la segunda modalidad (Cuenta 2) se observa una trayectoria parecida. Este mecanismo es una suerte de cuenta de ahorro que un trabajador puede abrir en su AFP y realizar giros y rescates de dinero a su voluntad. Puede utilizarse para mejorar la pensión o para financiar otras necesidades, como la educación de los hijos, por ejemplo.

En 15 meses, el número de cuentas con saldo mayor a cero pasó de 1 millón 39 mil a 1 millón 94 mil, es decir, creció 5,36%. Los montos acumulados, en tanto, pasaron de US$ 1.735 millones a US$ 1.941 millones, lo que supone un incremento de casi 12%.

¿Por qué fallaron los vaticinios? Según el economista Bernardo Fontaine, lo que ocurrió es que el debate previsional permitió socializar fenómenos que hasta hace 15 meses pasaban desapercibidos para el grueso de los cotizantes, como las mayores expectativas de vida y la necesidad de ahorrar más para mejorar las pensiones.

El gerente general de la Asociación de AFP, Fernando Larraín, coincide en que las personas fueron tomando conciencia de que para mejorar sus pensiones requieren ahorrar más.

Pero más allá de eso, destaca que la mayor propensión a ahorrar no solo se presenta entre los grupos de altos ingresos. “Uno podría pensar que esto del ahorro voluntario va a descremar y va a terminar con un sistema de pensiones para gente con altos recursos y otro para gente de bajos recursos, y lo que muestran las cifras es que el APV también ha ido creciendo en las rentas medias”, asegura.

A su juicio, hay dos momentos clave que permiten explicar por qué los cotizantes redoblaron su apuesta por el ahorro voluntario: primero, los resultados de la comisión Bravo, que, en lo grueso, desestimó volver a un sistema de reparto, y, dos, el curso que fue tomando el debate político que antecedió al envío de los proyectos de ley del Gobierno: “La conclusión es que aquí no puede haber expropiación de los fondos. Todavía hay incertidumbre dando vuelta, pero se acota mucho más”, sostiene.

¿Entonces ya no habrá una caída del APV como se vaticinó en su minuto? Está por verse. Según Fontaine, si aumenta el tope imponible -de 75,7 UF ($2 millones) a 113,5 UF ($3 millones)-, los grupos medios podrían ver mermada su capacidad de ahorro.

Ese movimiento del tope imponible afectaría a un universo de 295 mil personas que están en este tramo, según estimaciones elaboradas con datos del Seguro de Cesantía. Si la propuesta presidencial prospera, un cotizante que tiene un salario bruto de $3 millones -equivalentes a $2,4 millones líquidos mensuales- pasará de cotizar obligatoriamente $200 mil mensuales, que es el 10% de su actual tope imponible, a contribuir con $450 mil mensuales. En ese escenario, parte o la totalidad de los excedentes que hoy destina a APV se destinarían a la cotización obligatoria. Y una parte de ella, iría al pilar colectivo (2 puntos porcentuales) y otra sería de su propio beneficio. Dependiendo del nivel de ingresos del cotizante, una parte de los dos puntos que destine a ahorro colectivo también podría beneficiarlo.

EL AUMENTO del tope imponible podría reducir la capacidad de ahorro de los segmentos medios.

Tres actores en paralelo para una sola reforma

En agosto de este año, la Presidenta Bachelet firmó en La Moneda no uno, sino tres proyectos para reformar el sistema de pensiones: uno que aumentaría la cotización obligatoria en cinco puntos porcentuales y que eleva el tope imponible desde unos $2 millones a aproximadamente $3 millones; uno que crea el Consejo de Ahorro Colectivo, que se haría cargo de administrar esos 5 puntos extra de ahorro y otro que cambiaría la regulación de las AFP.

¿Qué pasó desde entonces? Las bajas pensiones se convirtieron en arma de campaña y, esta semana, se consolidó un escenario en que tres actores corren en paralelo y sin mirarse: tanto la candidatura de Piñera como la de Guillier afinan propuestas previsionales para implementar en sus eventuales gobiernos, mientras que el Ejecutivo le dio suma urgencia a la iniciativa que crea un ente estatal para administrar los cinco puntos de cotización adicional.

En las AFP hay preocupación por el momento político en que se está dando el debate: “Siempre hemos dicho que discutir una reforma de pensiones en un ambiente de elecciones es complejo, y para poder mejorar las pensiones necesitamos una discusión seria en el Parlamento”, afirma Larraín.

Toma fuerza la idea de ir hacia dos sistemas paralelos

Junto con los cotizantes que pueden hacer APV, coexiste un grupo importante de jubilados que depende de la acción estatal para construir su pensión.

Según datos de la Superintendencia de Pensiones, hay 580 mil jubilados que reciben una Pensión Básica Solidaria (PBS) y 780 mil que reciben un Aporte Previsional Solidario (APS). A la vez, hay 834 mil jubilados que autofinancian sus pensiones. En la práctica, se ha ido transitando hacia un modelo mixto, con un componente estatal predominante en los sectores de bajos recursos y otro autofinanciado para los grupos con mayor capacidad de ahorro. Según fuentes de la Nueva Mayoría, esa realidad sería la base desde la que se pretende construir el nuevo modelo: dos sistemas en paralelo.

“Es una alternativa no despreciable: un seguro estatal mejor que el que existe hoy y que las personas puedan elegir seguir (ahorrando) en su sistema individual”, señala el integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Pablo Lorenzini.

Una de las alternativas que estarían cobrando fuerza al interior de la Nueva Mayoría tendría visos bien parecidos a la Propuesta B de la Comisión Bravo. Esa propuesta apunta a un esquema en que las personas que cotizan por menos de $350 mil -y en el caso de los que cotizan por más, los primeros $350 mil- destinen sus ahorros a un fondo colectivo. A la vez, las cotizaciones por sobre $350 mil se destinarían a las AFP.

Pablo Obregón Castro 


Fuente: El Mercurio