Arquitectura y sociología entre las profesiones con más deserción, según Adecco:
Seis de cada diez trabajadores en Chile ejercen lo que estudiaron
08.02.2016

Escasez de oportunidades, ofertas más atractivas en otras áreas, emprendimientos y falta de interés son las razones más comunes que se esgrimen para dar un giro en la carrera laboral. La decisión generalmente se toma después de los 28 años y en su mayoría se trata de mujeres.  


El 60% de los profesionales en Chile no trabaja en algo relacionado con lo que estudió, según un sondeo realizado por Adecco Professional, que consideró a más de mil personas. Para Felipe Lagos, director de la consultora, la cifra es alta y se explica, en parte, por el actual contexto de desaceleración económica: “Si una persona tuvo un año complicado y aparece una opción donde puede tener un mejor ingreso y perspectivas, va a dejar de ejercer”.

Según el informe, el 32% de quienes dan un giro a su carrera lo hacen por una oferta más atractiva en otra área. María Soledad del Río, psicóloga clínica y vocacional del Servicio de Psiquiatría y Psicología UC, advierte que las personas no investigan la realidad del mercado antes de elegir su profesión: “Lo ideal es fijarse en el interés y la capacidad, pero también hay que informarse del campo laboral. Muchos deben cambiarse, pues no pueden vivir con los ingresos de un determinado empleo”.

La especialista destaca que las seis profesiones con más deserción que identifica Adecco tienen como denominador común un bajo nivel de sueldos: arquitectura, diseño, periodismo, psicopedagogía, relaciones públicas y sociología. Según el portal del Ministerio de Educación, Mifuturo.cl, en el primer año de egreso de dichas carreras los salarios brutos se mueven entre $505.678 y $827.657.

De todas formas, Dennis Palacios, jefe de admisión de la UC del Norte, ve un cambio en las nuevas generaciones. “Hay mucho más acceso a la información y se ve más hambre por saber conceptos duros como la empleabilidad”, dice. Esta casa de estudios, por ejemplo, ofrece talleres vocacionales a los alumnos de enseñanza media de los sectores municipales, subvencionados y particulares de Antofagasta, así como un servicio personalizado de orientación vocacional para jóvenes “desorientados”.

Las carreras amplían sus perfiles

La segunda causa más habitual para dejar de ejercer es la falta de oportunidades (26%). Del Río cree que detrás de esta cifra hay un problema de fondo: “No existe un adecuado canal de información entre las universidades que forman a los profesionales y las necesidades del mercado laboral. No hay un organismo que se dedique a hacer un estudio sistemático de cuáles son las demandas del país”.

Por otra parte, la irrupción de mallas curriculares con campo muy acotado también ha reducido las posibilidades reales de ejercicio. “Hace 15 años, por ejemplo, no existía la carrera de Ingeniería en Transporte y puede darse que esos trabajadores terminen ocupados en otra área, porque no encontraron en su rubro”, advierte Lagos.

Pero, además, se da el fenómeno contrario: hay personas que se han abierto a nuevos perfiles y ya no solo se conciben en su formato tradicional. Eso es lo que ha pasado con arquitectura, indica el decano de dicha carrera en la U. del Desarrollo, Pablo Allard: “El arquitecto ya no se entiende como quien diseña edificios y casas. Ahora puede ocuparse del diseño urbano, análisis territorial, gestión inmobiliaria o servicio público. Hay demanda para seguir formando arquitectos, siempre que cuenten con las competencias y la formación adecuada para hacerse cargo de esas nuevas necesidades”.

Del Río cree que la falta de oportunidades va a ser una razón cada vez menos fuerte a la hora de desertar de una profesión; no solo por esta mayor amplitud en el ejercicio, sino por la apertura hacia otros países. “Los estudiantes se están abriendo más al mundo, mediante los intercambios académicos. Quienes hacen un semestre fuera tienen mejores posibilidades de desarrollo que quienes se quedan mirando de forma exclusiva a Chile, pues los primeros se dan cuenta de que este no es el único campo de ocupación que existe”.

Reinvención a través de posgrados

El 22% de quienes no ejercen su profesión lo hace a causa de emprendimientos propios alejados de los contenidos que estudiaron inicialmente. Entre los expertos hay coincidencia en que esta opción va a seguir tomando fuerza, y Del Río destaca que muchas universidades han integrado esta temática a sus contenidos.

Para Allard es clave capacitar a los estudiantes para que trabajen por cuenta propia, pero dentro de su misma área de experiencia. “Tenemos una mención en innovación y emprendimiento, bajo el entendido de que los arquitectos ya no son la clásica persona que espera en su oficina a que llegue alguien a encargarle una casa. Tiene que ser proactivo y autogenerarse encargos; tiene que ser un gestor”.

Pero hay quienes simplemente no tienen interés en lo que estudiaron, grupo que representa el 20% de las personas que no trabajan en su área. “Ellos muchas veces buscan su segunda oportunidad con un posgrado que les permite cambiar el rumbo, porque optar por otro pregrado se hace muy difícil cuando hay que mantener una casa”, indica Del Río.

Según su experiencia, quienes se desencantan totalmente por su carrera son aquellos que no la eligieron en primera instancia movidos por la motivación, sino por factores externos, como estatus o expectativas económicas. En ese sentido, Palacios percibe un cambio en los últimos años: “Hoy los jóvenes vienen con un discurso donde la vocación es preponderante. La gente está entendiendo que aunque tengas condiciones laborales excelentes, el empleo no es satisfactorio si no se hace lo que a uno le gusta”.

El 60% de quienes no se dedican a su profesión son mujeres

La mayoría de las personas que dejan de trabajar en lo que estudiaron toma la decisión después de los 28 años. “Siempre la gente prueba un poco aplicar lo que aprendió, además que es más fácil emplearse al inicio de la carrera”, explica Felipe Lagos, de Adecco.

Para María Soledad del Río, psicóloga de la UC, al acercarse a la década de los 30 comienzan a haber más exigencias salariales que empujan a hacer cambios en busca de mejores ingresos. “También es una edad donde la mayoría de las mujeres se casa y piensa en la maternidad, lo que hace difícil mantenerse trabajando y cumpliendo horario fijo”, dice. Según el estudio, el 60% de quienes no ejercen son mujeres.

María de los Ángeles Pattillo 


Fuente: El Mercurio