Los desafíos detrás de la inclusión laboral
08.05.2017

A principios de abril, el Senado aprobó el proyecto de ley que promueve la inclusión laboral. La iniciativa propone que al menos el 1% de los puestos de trabajo se reserve a personas con alguna discapacidad física, mental o sensorial, ya sea temporal o permanente. La cuota la deben cumplir empresas que cuenten con más de 100 colaboradores. Una vez que lo apruebe el Tribunal Constitucional, debieran pasar 15 días entre su promulgación y publicación. Fernanda Otero, Macarena Navarrete y Andrea Zondek conocen de cerca la gestión del capital humano, y la nueva regulación no las deja indiferentes.  


¿Qué opina de que se establezca una cuota para aquellas empresas con más de 100 trabajadores? En su caso, ¿cambiaría mucho la modalidad respecto de como trabajan actualmente?

“Me parece beneficioso que como sociedad nos preguntemos cómo incrementar la inclusión de todo tipo de personas. En nuestra empresa, al contratar nos fijamos en el talento y aporte que los colaboradores puedan hacer más allá de alguna dificultad física”.

“En general, las leyes de cuota no me parecen la mejor manera de abordar este tipo de necesidades. Desde el punto de vista de la empresa, creo que sería más interesante generar incentivos para la inclusión de trabajadores con necesidades especiales. La ley podría entregar herramientas a la institución empleadora, tales como uso de la franquicia Sence, incentivos tributarios o planes de capacitación ad hoc , para generar más oportunidades y un clima e infraestructura más inclusiva que facilite la contratación de estos trabajadores”.

¿Cuáles son los principales desafíos que tienen las empresas para lograr una correcta inclusión laboral?

“El mayor desafío que enfrentarán las organizaciones en el proceso de inclusión laboral no consistirá realmente en contratar trabajadores en el porcentaje establecido en la norma y pagarles justamente. El desafío será poner a disposición de los colaboradores los recursos materiales y la capacitación que permitan que ellos se desempeñen en condiciones óptimas, para poder entregar a las compañías el aporte que ellos son capaces de dar”.

“Esto no se trata solo de contratar a las personas, sino de darles la oportunidad de aportar y ser parte de un grupo humano dentro de una compañía, que también les permita ser más productivos. A futuro, los clientes no solo querrán trabajar con empresas eficientes, sino que, además, colaboren en la sociedad de modo justo”.

¿Le parecen adecuados los mecanismos que establece la legislación para impulsar la inclusión laboral de gente con capacidades diferentes? ¿Qué opina que se fijen cuotas?

“Exigir una cuota para personas con discapacidad en las empresas es lo adecuado. Si la inclusión se hace con apoyo profesional y correctamente, las organizaciones ven que impacta positivamente en el clima laboral y contribuyen al cambio cultural”.

“Esta ley busca que todo individuo con competencias laborales pueda ingresar a un trabajo y así desarrollarse de la misma manera que el resto de los chilenos. Es ‘equiparar la cancha’”.

“Además, avanzaremos como nunca antes en el cambio cultural que Chile necesita. Si todos tenemos la posibilidad de experimentar la inclusión de gente con discapacidad en la empresa, seguro que en un corto tiempo no se necesitarán de medidas especiales para el ingreso de más de dos millones de chilenos que viven con discapacidad. Nos corresponde a la sociedad civil apoyar para que el proceso, por el cual se incorpora a una persona con discapacidad a la empresa, sea exitoso”.


Fuente: El Mercurio