Episodios depresivos son el principal diagnóstico de las licencias en los mayores de 60 años
06.05.2017

Los trastornos de ansiedad y estrés también están entre los permisos por enfermedad más frecuentes, así como las afecciones pulmonares y osteomusculares, según datos de la Superintendencia de Salud e isapres. En 2016 hubo más de 100 mil licencias relacionadas con este grupo. 


Las enfermedades ligadas a trastornos depresivos siguen siendo la principal razón de las licencias médicas entre los mayores de 60 años, continuando así con la tendencia que se observa desde hace algunos años en Chile. De acuerdo con datos preliminares a 2016 de la Superintendencia de Salud sobre la base del sistema de isapres, esta es una de las principales afecciones que aqueja a este segmento etario, con 8.371 permisos tramitados durante el año pasado. Estos representan un 8,3% del total de las licencias gestionadas en isapres (100.787), mientras en segundo lugar se ubican las relacionadas con bronquitis aguda (6.500) y en tercera posición, la dorsalgia (4.805).

A estas enfermedades y según datos desagregados de cuatro isapres -Colmena, Consalud, VidaTres y Banmédica-, le siguen otras afecciones pulmonares, osteomusculares, traumatismos de diversos tipos y cáncer. Según esas entidades, en los últimos 10 años estas enfermedades se han mantenido en los primeros lugares en cuanto a permisos en la tercera edad.

Pero donde sí se ha observado un cambio es en la extensión del permiso laboral. Así, por ejemplo, en VidaTres, los días de reposo por enfermedad aumentaron un 94,7%, entre 2000 y 2016, y en un 104% en Banmédica en el mismo período. Mientras, en Consalud, a fines de 2016, “los días de permiso solicitados por clientes mayores de 60 años crecieron casi cinco veces (379%) en relación con los días pedidos por los mismos en 2005, representando un costo adicional de unos $9.500 millones en 2016, versus la actividad de 2005”, dice el gerente de Desarrollo y Salud, Gonzalo Rodríguez.

El volumen de licencias también crece cada año. En Colmena, por ejemplo, las licencias por afecciones oncológicas en seniors aumentan, en promedio, 14,6% cada año, y las por enfermedades psiquiátricas y osteomusculares, lo hacen en un 12,5% anual. En Consalud señalan que en 10 años el número de solicitudes en mayores de 60 años creció 297,8%.

Actividad física y vejez

Rubén Alvarado, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, afirma que el sistema inmune es uno de los primeros aspectos que se afecta al pasar las seis décadas. “Por ello pueden contraer con mayor facilidad infecciones pulmonares, por ejemplo, y estas pueden tener un tiempo de recuperación más prolongado”, precisa. El médico agrega que este también tiene que ver con la eliminación de células tumorales, que es uno de los factores involucrados en la mayor frecuencia de patologías oncológicas en este grupo etario. En tanto, los episodios depresivos que más afectan son los trastornos de ansiedad, trastornos del sueño y del ánimo. “Esto se debe a que su capacidad de adaptación al estrés emocional está disminuida, lo que sumado a factores adicionales, como dificultades económicas o de aislamiento social, genera las condiciones para crear una sensación de riesgo o de desesperanza”, dice Alvarado.

Las lesiones traumáticas son frecuentes por las dificultades en la vista y la menor capacidad de reacción, por lo que pueden tropezar y caer.

Gerardo Fasce, jefe de Geriatría del Hospital Clínico de la U. de Chile, advierte que el estilo de vida actual no da tiempo para hacer actividad física, que es una de las estrategias que ayuda a envejecer mejor, favoreciendo el estado de ánimo, bajando el estrés y mejorando la capacidad muscular.

Para la neuropsicóloga especializada en adultos mayores María José Gálvez, la mayoría de los trastornos psiquiátricos están infradiagnosticados. “Se cree, por ejemplo, que la tristeza es común en las personas mayores y no se les pregunta por sintomatología depresiva o aislamiento social. Y según la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, el 35% de ellos se sienten aislados”.

En el caso de las demencias, Gálvez advierte que la dieta alta en grasas saturadas, el sedentarismo y la baja instrucción educacional o el poco uso del tiempo libre en actividades cognitivas son también factores de riesgo.

Por Daniela Paleo  


Fuente: El Mercurio