Juan Benavides, presidente de AFP Habitat:
"Ha faltado la voluntad política para avanzar en medidas para mejorar el sistema de pensiones"
07.08.2016

“La gente no puede seguir esperando, tiene que entregarse un camino”, señala el máximo directivo de la firma, quien enfatiza que en esta discusión no cabe el sistema de reparto. “Los fondos son de los trabajadores, y cualquier intento por apropiarse de ellos es una clara expropiación. Eso hay que decirlo con todas sus letras”.  


Si tuviera que ponerle un título a lo que está pasando en materia de pensiones en el país, Juan Benavides diría crónica de una crisis anunciada. Quizás esta explotó un poco antes por el caso de la militante socialista y ex mujer de Osvaldo Andrade Myriam Olate y las pensiones en Gendarmería, pero los problemas del sistema de pensiones se conocen desde hace largo tiempo, señala. No por nada hubo hace ocho años una comisión Marcel y en este gobierno, la comisión Bravo. Ahora se debe pasar a la acción, para lo cual ha faltado decisión política, enfatiza.

Sus críticas también apuntan al flanco interno: “Las AFP no hicieron por largos años el trabajo de educación previsional para que cada persona tomara conciencia de su futura pensión”, reconoce el presidente de AFP Habitat, para quien no hay recetas fáciles ni atajos en esta materia.

En los últimos años ha habido campañas, tanto de Habitat como de otras AFP y de la Asociación, para explicar el actual sistema de pensiones. ¿Las marchas y protestas contra las AFP muestran que no se logró? ¿Hay un problema de legitimidad del sistema?

“Primero, creo que hay que entender que esto es un problema mundial, que se debe a que un mismo hecho -que la gente vive más- es una gran noticia por un lado, pero ha generado un déficit importante a la hora en que la gente necesita pensionarse. Eso, acompañado también con que después de la crisis de 2008-2009, las tasas de interés en el mundo se han mantenido en un nivel bajo y sin precedentes, lo cual naturalmente afecta a los fondos.

En Chile nos encanta compararnos con la OCDE, donde muchos países vienen haciendo un trabajo muy serio al respecto. Pero la media de cotización en la OCDE es de 20%, el doble que en Chile. Si me salgo de la OCDE, tenemos el caso de China, donde hace alrededor de 40 años se tomó como decisión que los hijos se encargaban de los padres. Sin embargo, por la misma longevidad, hoy día el hijo no solo se encarga de sus padres, sino que además de los abuelos, lo cual está creando un problema tremendamente difícil de afrontar. Y hace pocos días, vino una delegación de Singapur a conocer el sistema de multifondos. En Singapur se cotiza sobre el 30% y consideran que su sistema está haciendo crisis, lo cual nos dice -y podemos buscar muchos ejemplos más- que este es un problema mundial.

Entonces, cuando a mí me hablan de legitimidad, yo digo “bueno, es una ilegitimidad mundial”.

¿Y cómo se soluciona?

“Nótese que para todo lo que estamos diciendo ahora en Chile, hay diagnósticos desde hace mucho rato. Y el común denominador es que se requiere más cotización.

También es claro que no se puede volver a un sistema de reparto, porque se creó pensando en que los jóvenes alimentaban a la gente mayor, y resulta que esta pirámide está socavada. Cuando la base era 7 a 1, como el caso de Chile hace 40 años, se podía con una contribución de 14 o 15%. Pero se calcula que va a pasar a 3 a 1 o 2,5 a 1; es decir, se necesitarán contribuciones de 33 o 40%. Entonces, quienes piensan en reparto, le van a decir a la gente a futuro, ‘señor, el descuento va a ser 40%’, y eso definitivamente ya no es viable y viene en todos los países de vuelta”.

¿Qué ha faltado, entonces, que habiendo un diagnóstico claro sobre las medidas, no se han implementado?

“Ha faltado la voluntad política para avanzar en medidas para mejorar el sistema de pensiones. Pasa y pasa el tiempo y no se toma una decisión para aumentar la cotización y aumentar el pilar solidario. Por último, que se entregue una ruta sobre cómo se va a avanzar en esto. Pero al haber dejado pasar los años, el problema se sigue agrandando. De hecho, en el informe de la comisión Marcel -que ya va para los ocho años y que creó el pilar solidario- hay un párrafo muy determinante que dice que la responsabilidad de corregir las limitaciones del sistema no es de la AFP y que no parece prudente esperar que los problemas se presenten para improvisar compensaciones del Estado. La comisión Marcel fue muy enfática en que había que incrementar las cotizaciones, pero no se hizo nada, y no se ha hecho nada al respecto. Y al final de todo esto, tengo muy claro que la gente no puede seguir esperando. Aquí tiene que entregarse un camino”.

La comisión Bravo propuso aumentar en cuatro puntos la cotización. ¿Es suficiente?

“La comisión Bravo propuso 4 puntos adicionales de cotización, pero son 2 puntos para el ahorro individual y 2 para el pilar solidario. A mí me parece que se requieren 4 o 5 puntos de aporte individual adicional, llegar a 14 o 15%, y que el pilar solidario salga de los impuestos generales de la nación. ¿Por qué? Porque restarle a una persona que gana cerca de $700.000, que es el promedio de quienes cotizan, dos puntos, es casi 15% de su cotización, y dado el tope imponible, es regresivo. Quienes ganamos más que el tope, no pagaremos ese porcentaje, sino uno inferior, y mientras más ganamos, menor es el porcentaje. Quien pagará es la clase media empleada con contrato, que es solo un porcentaje de la fuerza laboral y representa a un porcentaje menor de los ingresos”.

Aumentar las cotizaciones o la edad de jubilación son medidas de largo plazo. ¿Qué se hace ahora?

“Sobre eso, por ejemplo, hay propuestas que hizo la asociación gremial a la comisión Bravo y que respaldamos todas las AFP. Parte de ellas, por ejemplo, era generar incentivos para aumentar la edad de jubilación. Así como hay incentivos para la contratación de jóvenes, que los haya para la contratación de personas de la tercera edad”.

Pero en lo básico son medidas que apuntan a una mejoría para las generaciones que vienen.

“No. Hay otra propuesta que hizo Habitat de crear un grupo de afiliados, que de forma voluntaria renuncien a la herencia (de su pensión). Hoy día, en el sistema de retiro programado, el riesgo es individual, por lo tanto, se tiene que calcular hasta la última esperanza de vida. En una ley de grandes números, se compensan los que terminan su vida antes con los que mueren después.

Según los cálculos que hemos hecho en Habitat, las pensiones podrían subir entre un 15 y un 20%, y es una solución al sistema que podría implementarse inmediatamente”.

Pero necesita el cambio legal.

“Necesita un cambio legal, porque la herencia es irrenunciable”.

“Lo que no tiene vuelta es que aquí se requieren más recursos”

¿Hay espacio para un ahorro voluntario cuando los niveles de ingresos en el país son bajos?

“Sí. Nos sorprendió muchísimo cuando hicimos estudios de mercado para todos los segmentos socioeconómicos, y obtuvimos que sobre el 50% de la gente -explicándole la situación de expectativas de pensiones- estaba dispuesta a aportar en forma voluntaria para mejorar su jubilación futura. Ya se acerca a los 100 mil ahorros voluntarios mensuales, tremendamente transversales en cuanto a nivel de renta, de una cartera activa en cotización del orden de 1 millón 300 mil y un total de afiliados de un poco más de 2 millones.

Pero la meta es que este sea un número significativamente alto, porque los gobiernos podrán hacer un pilar solidario cada vez mejor, pero es muy difícil que el Estado les vaya a entregar buenas pensiones a todos. Si una persona que hoy día gana en torno a unos $700 mil espera que le llegue el pilar solidario, va a tener una desilusión muy grande. Y no estamos hablando de gente rica, cerca del 80% de la gente que cotiza en sistema de AFP no paga impuestos”.

Un problema adicional es el mercado del trabajo. Cuesta tener cotizaciones por 30 o 40 años seguidos. Para un profesional de 45 o 50 años que queda cesante, por ejemplo, no es fácil encontrar trabajo. ¿Tienen estadísticas de cuánto está trabajando un hombre promedio realmente, por ejemplo?

“Si una persona ha hecho una carrera relativamente normal, debiera estar trabajando al menos 30 años, de los 25 a los 55 años. Lo que pasa es que volvemos al punto de tomar conciencia de que es una tarea para toda la sociedad.

Aquí hago una invitación a los empresarios -reconociendo que las AFP han tenido una falta histórica importante en materia de asesoría y educación previsional- a ir generando este concepto de cotización adicional en las agendas de las empresas. Que pueda ser parte de una negociación colectiva, que pueda ser parte de un acuerdo de empresarios y trabajadores de aportes compartidos o bien aquellos que puedan, que inicien un proceso de cotizaciones adicionales. Porque lo que no tiene vuelta es que aquí se requieren más recursos, que van a terminar saliendo del Estado una parte -para lo cual se requiere financiarlo vía impuestos o bien reasignando los gastos al interior del presupuesto fiscal-; de las empresas, porque van a tener que asumir más cotizaciones, ya sea por ley o en forma voluntaria, o de las personas, porque habrá más conciencia de que nadie le va a resolver una buena jubilación”.

En medio de las protestas contra las AFP, ¿qué le ha parecido la actitud del Gobierno?

“Lo único que puedo decir es que tengo mucha confianza en que las autoridades que están detrás de estos temas es gente tremendamente seria a la hora de legislar y crear una política pública al respecto. Decir que no hay plata es una noticia de realismo puro”.

¿Pero esperaba una defensa más activa del sistema de capitalización individual por parte del Gobierno o que derechamente diga que no se puede volver a un sistema de reparto?

“Sería muy positivo que se dijera, porque el sistema de reparto está en crisis en todas partes donde se ha desarrollado, porque la famosa pirámide no funciona, y en un país como Chile, que tiene una tasa de natalidad cada vez más baja, menos va a funcionar”.

La encuesta Cadem mostró que más del 50% cree que los fondos no les pertenecen. ¿Cómo se revierte eso? ¿Pueden servir medidas como las implementadas en Perú en cuanto a que la gente pueda sacar sus fondos para vivienda?

“Hay que seguir trabajando fuertemente en asesoría, porque los fondos son de los trabajadores, y cualquier intento por apropiarse de ellos es una clara expropiación. Eso hay que decirlo con todas sus letras.

El retiro de fondos puede tener como consecuencia, en primer lugar, que finalmente la gente se empobrezca mucho más y termine sin respaldo para su jubilación, con lo que habría más indigencia y terminaría haciéndose cargo el Estado de las pensiones, que además serían más bajas.

Adicionalmente, que en Perú se pueda destinar el 25% de los fondos, obedece a que el mercado financiero para la vivienda en Perú es muy distinto al de Chile. En Perú, las colocaciones son el 30% sobre el PGB; en Chile, el 80%, y en países desarrollados sobre 100%. En Perú tienen una oferta reducida de créditos y son más caros. En Chile se tiene acceso más barato a la vivienda y no hay restricciones, por lo que sacar fondos cuando no escasea la oferta es contradictorio”.

Quienes apoyan esa posibilidad dan como ejemplo que una persona que ha acumulado $60 millones, puede comprar dos departamentos, arrendarlos, y además heredarlos.

“Siempre puede haber personas que tengan una habilidad especial para hacer negocios o invertir, y que eso les entregue recursos mayores. Pero una buena política pública no puede basarse en la habilidad que tengan unos pocos, tiene que pensar en todos”.

¿Apoya la AFP estatal?

“En lo personal, toda mi vida he actuado en mercados muy competitivos; por lo tanto, no tengo ningún temor a la competencia en ese sentido, siempre y cuando entre en igualdad de condiciones”.

¿Y que haya más competencia por la vía de otros actores que ingresen a la administración de fondos, los bancos por ejemplo?

“Que exista giro único es una enorme garantía para que los fondos sean administrados sin conflictos de interés. De lo contrario, puede ocurrir que alguien, por optimizar su cartera propia, termine perjudicando la cartera de los afiliados. El giro único permite que los fondos no estén afectos a conflictos de interés y ha permitido que los fondos sean un oferente más en el mercado, otorgando a las empresas una opción más de financiamiento. Los fondos han aportado al crecimiento económico por su contribución al ahorro y al mercado de capitales”.

Expectativas: “Si una persona que gana en torno a unos $700 mil espera que le llegue el pilar solidario, va a tener una desilusión muy grande”.

Costos: “Por la inentendible negativa a legislar por tantos años en favor de la gente, el componente social y político hoy es más complejo y el déficit de aportes será de más larga solución”.

Actitud del Gobierno: “Tengo mucha confianza en que las autoridades que están detrás de este tema son tremendamente serias... Decir que no hay plata es una noticia de realismo puro”.

Sistema de reparto: “Le van a decir a la gente a futuro, ‘señor, el descuento va a ser 40%’, y eso ya definitivamente no es viable y viene en todos los países de vuelta”.

Legitimidad del sistema: “Esto es un problema mundial (...) Entonces, cuando a mí me hablan de legitimidad, yo digo “bueno, es una ilegitimidad mundial”.

“El tope imponible se debiera ir al menos en un 30 a 40% hacia arriba”

¿Es José Piñera un buen embajador de la industria?

“Creo que el sistema como fue conceptuado inicialmente, a lo que es hoy día, ha cambiado fuertemente. De partida, el sistema inicial hoy día está dividido en cinco fondos, se creó el pilar solidario en el primer gobierno de Bachelet, y tiene el componente de pilar voluntario bastante desarrollado. Ahora, si quiere contribuir con ideas, uno no puede negarse a escuchar.

No obstante contribuir con ideas es positivo, esta crisis no será de fácil solución, ya que por la inentendible negativa a legislar por tantos años en favor de la gente, el componente social y político hoy es más complejo y el déficit de aportes será de más larga solución”.

Juan Benavides estima que un tema pendiente son los topes imponibles, que cuando comenzó el sistema obedecían a una realidad país muy distinta a la de hoy. “El tope imponible se debiera ir al menos en un 30 a 40% hacia arriba, porque la verdad es que es muy bajo respecto de la realidad actual”, señala.

Camila Miranda 


Fuente: El Mercurio