Mayor fiscalización de la autoridad y reformas impulsan fenómeno:
Empresas refuerzan su área legal y aumenta interés por contratar abogados laborales y tributarios
01.08.2016

Las posiciones de mayor jerarquía en las empresas pueden llegar a ganar hasta $26 millones, mientras que la cifra casi se duplica en el caso de los ejecutivos de primera línea en los estudios. Estos últimos siguen siendo fuertemente solicitados para temas de especialidad.  


“Hace cinco años, las empresas veían todo lo relacionado con el ámbito legal con un estudio y muchas veces, solo tenían un abogado junior que lidiaba con el día a día. Hoy, en cambio, quieren disponer de gente más senior internamente, que los represente de una forma más integral”, señala Karina Pérez, directora de Robert Half Chile.

En esa misma línea, Lucy Krell, socia de Caldwell Partners, destaca que la figura del fiscal corporativo ha sufrido cambios en los últimos años: “Antes lo que hacía era coordinar el trabajo con los estudios legales en temas laborales, de registro de marca o de libre competencia. Hoy, ese tipo de quehacer la empresa lo ha internalizado. Ahora, resuelven los problemas”.

En Caldwell Partners, por ejemplo, han llevado a cabo 12 procesos para posiciones en el área legal de las empresas en el último año. Hace cinco años prácticamente no llevaban de estos casos, y en dicho lapso se multiplicó por siete el ingreso de la firma por concepto de búsqueda de posiciones legales. En Robert Half han realizado, en promedio, una selección mensual desde junio de 2015, cifra un 25% superior a lo que se veía hace cinco años.

Krell atribuye este fuerte dinamismo a la mayor fiscalización de la autoridad en el cumplimiento de temas impositivos, respecto de los dineros en el extranjero y donaciones para campañas políticas. “Para las compañías es importante entender que si hay malas prácticas deben ser erradicadas y todo eso requiere de abogados en la primera línea”, explica.

Pérez recalca que las empresas están pidiendo fiscales, como también abogados especialistas para armar el equipo interno, y las áreas que concentran más interés son la tributaria y laboral, producto de las reformas. “Los jóvenes son levantados de los estudios de abogados, mientras que la gente de más experiencia se busca en los mismos estudios o bien, en las empresas del sector”, señala.

Según Robert Half, un abogado corporativo con entre tres y cinco años de experiencia gana, en promedio, $2 millones mensuales, en tanto que si ya lleva siete a 15 años en esta área, los ingresos se incrementan a $3,5 o $4 millones. “Es un nicho que ha mantenido un ritmo competitivo y no ha habido menoscabo salarial en los últimos años. A diferencia de otras posiciones, son estables”, agrega Pérez. Krell destaca que hay posiciones altas donde el sueldo se ha duplicado en los últimos cinco años, dado su mayor protagonismo.

Las organizaciones interesadas en este tipo de profesionales, por lo general, deben cumplir con regulaciones ambientales, trabajan con contratos muy complejos o atraviesan cierta contingencia, como fusiones o adquisiciones. Abarcan todas las áreas productivas, coinciden ambas expertas, pero tienen como denominador común que son grandes, no medianas ni pequeñas. “Llega un punto en que ya tienes un tamaño suficiente y una coyuntura de temas legales demasiado frecuente, donde empieza a aumentar el gasto en estudios de abogados. Ahí lo inteligente es tener asesoría puertas adentro”, subraya Krell.

Por lo general, una fiscalía en una empresa grande incluye cinco profesionales, que se concentran solo en el área legal, sin considerar temas de auditoría y control interno.

“Ante los cambios normativos, tener un asesor legal dentro de la misma compañía es un aporte, porque puede realmente entender cuál es el marco legal en el que está la organización, cuáles son los riesgos, los matices que tienen que cambiar, las cosas que tienen que mejorar para dar conformidad a esta regulación”, indica Pérez.

Entre 40% y 50% de requerimientos legales se externalizan

El impulso de las áreas legales propias no ha significado el fin de las asesorías externas, simplemente ahora están dando un acompañamiento diferente, aclara Pérez. Según los datos que manejan en el área legal de EY, entre el 40% y 50% de los requerimientos legales de las empresas son subcontratos. “No se puede pretender en una compañía, por más que se refuerce la fiscalía interna y se cuente con un número importante de abogados, que esta tenga manejo de lo particular. Es ahí donde está la oportunidad de los estudios y firmas de asesoría legal, que han ido tomando mayor preponderancia”, destaca Paola Bruzzone, socia líder del área legal de EY, que cuenta con un staff de más de 90 personas.

En noviembre del año pasado, la firma puso en marcha un proyecto para ampliar la cobertura de sus servicios legales, antes enfocados en la asistencia tributaria. Ya han contratado a 16 abogados especialistas en temas corporativos, contractuales, laborales y de tecnología. “Nos dimos cuenta de que las empresas requerían un servicio legal completo”, dice Bruzzone.

Ricardo Tisi, socio de Cariola, Díez, Pérez-Cotapos & Cía. -también con un equipo de 90 profesionales-, coincide en que la demanda por estos servicios ha aumentado: “En el último tiempo, la sobrerregulación, con mayores leyes tributarias y laborales, hace que los servicios legales externos se potencien. Es muy notorio”.

Por ejemplo, muchas empresas prestadoras de servicios están revisando sus contratos, para evaluar las consecuencias que tendría suspender sus servicios si es que no pueden reemplazar en huelga, para poder anticiparse a ese escenario. Según Tisi, este es un trabajo que por lo general se externaliza: “Son materias muy sensibles y necesitan el respaldo de un estudio independiente. Lo ven internamente también, pero piden una segunda opinión”.

A juicio de Tisi, además del área tributaria y laboral, se han potenciado mucho las asesorías en libre competencia y medio ambiente. “Son materias muy específicas y donde normalmente las empresas recurren a estudios externos”, señala.

Tanto en EY como en Cariola, Díez, Pérez-Cotapos & Cía. existe la idea de que la demanda por sus servicios legales debiera crecer aún más en el mediano plazo. “Aquí va a haber un crecimiento, porque la tendencia mundial muestra una regulación cada vez más cambiante y los distintos requerimientos hacen que el abogado no sea solamente el consejero, sino que esté realmente a la derecha de la gerencia senior”, concluye Bruzzone.

Socio de un estudio grande puede superar los $50 millones de salario

Los cargos del área legal más altos en las empresas -fiscal, director, vicepresidente y gerente corporativo- ganan en promedio $8,4 millones, aunque hay casos que se han colocado por hasta $26 millones, según los datos que maneja Caldwell Partners. “Son posiciones que tienen tanto impacto en el quehacer de la compañía, que si encuentran a la persona adecuada, las firmas son capaces de sobrepasar cualquier presupuesto. Son mucho más elásticas”, señala Lucy Krell, socia de la empresa de búsqueda de ejecutivos.

Sin embargo, donde se ven los salarios más abultados es en los estudios de abogados, donde los socios ganan en promedio $13,5 millones y donde el sueldo tope puede hasta superar los $50 millones en un bufete grande. “Se puede llegar a ganar muchísimo más que en una empresa, pero el camino para llegar a ser un abogado exitoso es muy sacrificado, de muchas horas hombre, con rentas menos atractivas versus calidad de vida por años”, explica Krell.

María de los Ángeles Pattillo 


Fuente: El Mercurio