¿Se puede desarrollar un liderazgo emocional?
07.09.2014

Conocerse a sí mismo y al entorno, saber trabajar con el cambio y ganarse la confianza de los seguidores es el primer paso.  


Llegar a ser líder

Algunas personas piensan que los líderes nacen, mientras que otras consideran que se hacen. Tal vez todas tengan parte de razón, pero lo cierto es que en la base del liderazgo se encuentran una serie de actitudes y comportamientos que pueden aprenderse.

Hasta el momento hemos visto que el liderazgo es un proceso en el que una persona influye en otras para que cumplan una serie de objetivos, y dirige la organización de un modo que la hace más coherente e integradora.

Una persona puede estar al mando en una empresa, pero eso no la convierte necesariamente en líder, no es lo mismo ser un jefe que un líder. El jefe puede lograr que los demás realicen sus tareas por obediencia, miedo a perder el trabajo, etc., mientras que el líder consigue que sus seguidores actúen porque lo desean.

Observando al jefe

El jefe o jefa que consigue que sus colaboradores lo vean como un líder, está logrando que se sientan cómodos en su puesto de trabajo, que encuentren satisfacción en él, que se sientan parte de un equipo y que confíen en él y en su capacidad para dirigirlos correctamente.

Cuando una persona trata de decidir si confía en otra como líder, lo que hace es observar su comportamiento; determina si se trata de una persona correcta y digna de confianza o de alguien que solo sirve a sí mismo y utiliza su autoridad únicamente para ascender.

De acuerdo con Warren Bennis, el proceso mediante el cual un gerente se transforma en líder no es fácil, pero es más sencillo de lo que muchos creen. Para transitar el camino hacia el liderazgo efectivo, es necesario:

Conocerse profundamente, esto se logra escuchando su voz interior, aceptando su forma de ser, intentando aprender y reflexionando sobre las experiencias vividas.

Conocer el entorno tan bien como a sí mismo. Esto se logra a partir de sus experiencias, viajes, educación continua y relaciones con mentores y diversos grupos.

Aprender a trabajar con el cambio: el cambio es la única constante en la vida. Aprender a trabajar en un contexto en constante evolución y adaptación es fundamental.

Ganarse la confianza de sus seguidores: los líderes son tan exitosos como sus subordinados. En consecuencia, es necesario demostrar constancia en sus propósitos, ser confiable y transmitir integridad.

Pero ¿cómo podemos provocar estos cambios? Para muchos autores la esencia del desarrollo del liderazgo radica en un proceso de autoaprendizaje, es decir, en el desarrollo y consolidación de lo que somos y lo que queremos ser.

Richard Boyatzis elabora un modelo de aprendizaje del liderazgo que pasa por distintas etapas de descubrimiento. El objetivo consiste en utilizar cada descubrimiento como una herramienta para efectuar los cambios necesarios con miras a convertirse en un líder emocionalmente inteligente.

Este tipo de aprendizaje requiere de sucesivos ensayos, en el que cada uno de los pasos toma un tiempo y esfuerzo, hasta lograr que el nuevo hábito se integre a una nueva forma de ser. Es frecuente que los nuevos hábitos, las competencias de la inteligencia emocional y los estilos de liderazgo también provoquen cambios en el ideal al que aspiramos.

En resumen, Boyatzis plantea que el cambio exitoso y duradero tiene lugar a través de un proceso que contempla los siguientes pasos:

Primer descubrimiento: ¿Quién quiero ser? Este sería el yo ideal.

Segundo descubrimiento: ¿Quién soy? Este sería el yo real, implica conocer mis fortalezas y debilidades.

Tercer descubrimiento: Un programa detallado del cambio. Implica saber cómo desarrollar mis fortalezas y superar mis debilidades.

Cuarto descubrimiento: Ejercitar nuevas habilidades de liderazgo hasta llegar a dominarlas.

Quinto descubrimiento: Permitir la participación de los demás para asegurar que el cambio sea duradero.

Cómo aprender

Tener capacidades emocionales significa ser capaz de conducir las propias emociones de tal manera que uno mejore su desarrollo personal y su calidad de vida. El aprendizaje de las emociones mejora las relaciones, crea posibilidades afectivas entre las personas, hace más cooperativo el trabajo y facilita el sentimiento de comunidad.

En muchos casos, el desarrollo del conocimiento personal puede ocurrir sin un modelo explícito: uno no necesita mostrar abiertamente a un individuo cómo hacer el tipo de discriminaciones, basta con que uno permita que surjan.

Pero existen casos en que puede ser necesaria o aconsejable la instrucción mucho más explícita en el ámbito personal. En ocasiones, esta instrucción está a cargo de la sociedad. Mediante tutoría formal, o por medio de literatura, rituales y otras formas simbólicas, la cultura ayuda al individuo que está creciendo a hacer discriminaciones acerca de sus propios sentimientos o acerca de las demás personas de su medio. No se sabe con certeza cómo debe ocurrir la instrucción en el ámbito personal.

Un modelo de aprendizaje que surge como central en el mejoramiento de las inteligencias personales es el aprendizaje social. Este supone que adquirimos una gran parte de nuestro conocimiento observando e imitando a otros en un contexto social.

Se ha reconocido que el comportamiento es una función de la continua interacción entre los determinantes cognoscitivos, los de la conducta y las condiciones del entorno.

Esta teoría tiene relevancia en especial en lo que concierne al aprendizaje de conductas sociales, ya que enfatiza el uso de modelos, el simbolismo y el autocontrol. Imitamos a las figuras que tienen relevancia en el plano afectivo, a padres, amigos, líderes, porque nos identificamos con ellos.

De modo que lo que los líderes hagan o dejen de hacer juega un papel preponderante en las conductas de sus seguidores. En general las conductas de los líderes son reconocidas, valoradas e imitadas por otros.

La influencia de los modelos es central en la teoría de aprendizaje social, y esto lo podemos apreciar en cada uno de los procesos recién descritos. Hemos visto que las personas necesitan prestar atención para aprender de un modelo, y esto significa que solo algunas personas pueden servirnos de modelo, aquellas que nos llaman la atención por su atractivo, porque nos relacionamos frecuentemente con ellas y, en general, porque son personas significativas e importantes para nosotros.

También podemos apreciar que la influencia del modelo dependerá de la exactitud con que se recuerden las acciones de esa persona, aun en su ausencia. Finalmente, el éxito o fracaso de la acción que ejecuta el modelo nos influye en la motivación para volver a reproducir dicha conducta.

Cuando el observador ve que otras personas reciben algún tipo de premio o recompensa por sus acciones o estas obtienen algún tipo de satisfacción, es muy probable que se comporte de manera similar cuando se le presente la oportunidad.

Cada uno de nosotros utiliza también el simbolismo como una guía para nuestro comportamiento. Nos hacemos una imagen mental de las consecuencias de nuestras acciones, nos fijamos objetivos personales para motivarnos, etc.

También intentamos ejercitar el autocontrol postergando nuestros actos por una satisfacción mayor, con lo cual dejamos de llevar a cabo acciones que solo nos proporcionan una satisfacción inmediata.

Todos tenemos algo que aprender sobre nuestras emociones. Al comienzo de este aprendizaje, la mayor parte de las personas se sienten sumamente incómodas ante la sola mención de la palabra “emociones”. Esto les sucede más frecuentemente a los hombres, quienes temen que si revelan sus emociones quedarán en exposición, lo que les hará perder poder y control, en lo laboral y en lo personal.

Esta sensación de que al hacer más flexible los límites de nuestro mundo afectivo podríamos tener problemas posee algo de base en la realidad. Pero el aprendizaje emocional no consiste simplemente en expresar sentimientos; como hemos visto, también incluye la capacidad de controlarlos y conducirlos a la meta personal deseada.

¡Hasta el próximo domingo!

La ayudante de este curso es Claudia Papic, executive MBA UC y magíster en Ciencias Biológicas U. de Chile.

Al comienzo del aprendizaje, la mayor parte de las personas se sienten muy incómodas ante la sola mención de la palabra “emociones”.

La competencia emocional

Una competencia emocional es una capacidad aprendida que muestra cuánto del potencial de nuestra inteligencia emocional se ha traducido en habilidades para el trabajo. Estas competencias son especialmente importantes en el rol de líder, cuya esencia es hacer que otros hagan su tarea lo mejor posible. En las próximas clases revisaremos las competencias emocionales -personales y sociales- más importantes para desarrollar el liderazgo.


Fuente: El Mercurio