En tanto, la cantidad de hombres que iniciaron la búsqueda cayó 6,3% en el período:
Número de mujeres que buscan trabajo por primera vez aumentó 20,2% en un año
09.12.2014

Los expertos estiman que esta tendencia se ha producido como efecto de la desaceleración económica, y señalan que más personas del sexo femenino han salido al mercado laboral, mientras que la cesantía masculina ha aumentado.  


La desaceleración y el efecto negativo en los sectores de mayor inversión de la economía han originado cambios en las tendencias del mercado laboral femenino y masculino en el último año. En el trimestre móvil agosto-octubre, el número de mujeres ocupadas aumentó 3,55%. Así, en el último año se han creado 105.148 empleos en total, lo que se descompone en una creación de 111.861 puestos de mujeres y una destrucción de 6.713 puestos de hombres. Además, la cesantía masculina aumentó 20,8%.

De hecho, un alza considerable se observa en las mujeres que buscan trabajo por primera vez, cifra que se elevó 20,24%, pasando de 24 mil a 29 mil en doce meses.

En términos de rango etario, un grupo que salió con más fuerza a buscar un puesto en el mercado laboral corresponde a aquellas mujeres entre 25 y 29 años, y también a las que tienen entre 40 y 44 años. En tanto, el número de hombres que se encuentran en esta categoría cayó 6,3%, bajando desde cerca de 19 mil a 17 mil en el período.

“Si un integrante de la familia se queda sin trabajo y las expectativas de que encuentre uno nuevo en el corto plazo son bajas, es natural que otros integrantes del grupo familiar salgan también a buscar empleo; incluso, aquellas personas que nunca lo han hecho”, señala el experto laboral Huberto Berg, visión que concuerda con la del investigador de Clapes UC Juan Bravo.

El economista y académico de la Universidad de Chile Joseph Ramos explica que si bien ya existe una tendencia creciente de que aumente el empleo femenino -por una mayor participación en el mercado laboral-, el número de plazas generadas en situaciones estándar en los últimos años corresponde a 50% femenino y 50% masculino. “Que no haya aumentado el trabajo masculino denota una demanda muy baja por parte de las empresas. Eso sugiere una situación de empleo delicada”, indica.

Afirma que dado que los empleos femeninos suelen ser menos estables y peor remunerados, este escenario puede sugerir que muchas mujeres entraron a trabajar porque sus parejas perdieron sus trabajos.

Empleos más precarios

El ex subsecretario del Trabajo Fernando Arab sostiene que “los empleos que se han perdido son asalariados, mientras que los que se crean son por cuenta propia, es decir, más precarios”. Pero Bravo también argumenta que si bien se han creado 90.447 puestos de trabajo de mujeres en el último año, “trabajo dependiente no significa necesariamente empleos de calidad, como muchos piensan. Hay muchos empleos dependientes que no tienen protección legal ni social ni prestaciones”.

MOTIVACIONES

Este escenario puede sugerir que muchas mujeres entraron a trabajar porque sus parejas perdieron sus trabajos.

Menor inversión tiene un mayor impacto en sectores intensivos en empleo masculino

Juan Bravo, investigador de Clapes UC, explica que en los períodos de desaceleración, en los que la inversión se ve más afectada -como es el caso actual de Chile, donde el indicador ha caído por cinco trimestres consecutivos-, aquellos sectores más intensivos en recursos y capital son también los más afectados.

El investigador agrega que producto del retroceso de la inversión, el empleo de hombres es el que se ve más perjudicado.

Lo anterior, explica, pasa en rubros como minería, transportes y telecomunicaciones, servicios financieros, industria manufacturera, y la construcción, afirma Bravo.

“Normalmente, el hombre es el que pierde más empleos ante episodios de desaceleración o recesión”, indica.

Juan Bravo agrega: “la explicación se halla en el comportamiento del gasto de los agentes económicos y en la distinta intensidad de participación de la mujer a través de los diferentes sectores de la economía”.

Mariana Penaforte y María Paz Infante 


Fuente: El Mercurio