Economistas concuerdan en que los factores internos profundizaron la desaceleración:
Chile sumaría en 2017 cuatro años consecutivos con crecimiento bajo el promedio mundial
05.01.2017

Un giro político con las elecciones podría mejorar las expectativas, pero sería necesario modificar las reformas de la actual administración.  


Un repunte marginal de la economía chilena anticipan los expertos para este 2017 que comienza. Es más, este sería, de acuerdo a distintos sondeos, el cuarto año consecutivo en que el país registra una expansión por debajo del promedio del mundo.

De acuerdo a las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB global crecerá 3,4% este año, mientras que para Chile anticipa una expansión de 2%.

En las últimas cuatro décadas, Chile ha tendido a crecer por sobre el mundo. Las excepciones se han dado en años de crisis, como la bancaria, de principios de los 80, la crisis asiática de fines de los 90 y la última gran crisis financiera de 2008-2009.

Este registro preocupa a los analistas, pues aleja al país del nivel de ingresos per cápita de los desarrollados. “Es una diferencia significativa, porque las economías emergentes normalmente crecen más que el promedio mundial, las economías desarrolladas crecen menos porque ya llegaron a su nivel de desarrollo”, explicó el economista de Econsult RS, Gonzalo Sanhueza.

El economista Pablo Correa afirma que “el hecho de volver a estar creciendo incluso menos que el resto del mundo, vuelve a ampliar la brecha de ingresos y nos deja un poco más lejos de alcanzar el desarrollo en términos de ingreso per cápita”.

Asimismo, el economista y académico de la Usach, Guillermo Pattillo, señala que por ser una economía pequeña, Chile necesita del resto del mundo y, al crecer menos que este, demuestra que está perdiendo oportunidades.

Factores internos

Una discusión ya antigua en el país es sobre las razones que llevaron a este bajo crecimiento en Chile. Según algunos analistas este desempeño por debajo de la economía global demuestra que los factores externos fueron profundizados por elementos locales.

“Uno no puede pretender que cuando el mundo crece a su promedio histórico y Chile crece a la peor tasa en un trienio desde los 80, la explicación esté afuera. Obviamente la explicación está adentro”, afirmó el economista e investigador del CEP, Raphael Bergoeing.

Los analistas señalan que el shock externo del 2013 generó la caída en el precio del cobre y el fin del ciclo de la inversión minera. A nivel local, en tanto, la incertidumbre generada por las reformas del Gobierno, y el creciente clima de desconfianza, agudizó la desaceleración frenando las inversiones.

El economista Pablo Correa, sostiene que “si Chile se hubiese quedado solamente con el shock externo, la economía podría haber crecido en torno al promedio global, entre un 3% y 3,5% en estos años”. En la misma línea, Gonzalo Sanhueza señala que sólo con el shock externo “se podrían haber mantenido las tasas de crecimiento más cercanas al 3,5% que era lo que se esperaba”.

En un discurso de fin de año, realizado el pasado sábado en cadena nacional, la Presidenta Michelle Bachelet reconoció el menor dinamismo económico, pero lo atribuyó a factores internacionales. “Es cierto que (2016) fue también un año en que, por factores externos, la economía creció menos de lo que quisiéramos, pero siguió creciendo”, afirmó.

Incertidumbres para 2018

Para 2018, según el FMI, esta tendencia continuaría, con un crecimiento de 2,7% para Chile, por debajo de la estimación de 3,6% que tiene para el mundo.

El economista y ex ministro de Hacienda, Rolf Lüders señala que se requiere generar los incentivos necesarios para aplicar más factores de producción y aumentar la eficiencia con que se utilizan.

“Los aumentos de los tributos sobre las rentas del capital y una legislación que rigidiza el funcionamiento de los mercados laborales es absolutamente contraproducente, si se busca crecer más”, agregó, en relación a las últimas reformas del gobierno.

Por ello, los analistas coinciden en que si el gobierno que asuma en 2018 tiene una visión más promercado, ello podría mejorar las confianzas. Sin embargo, pasaría también por reformular las reformas aprobadas durante la actual administración.

“Existe la posibilidad de que tengamos un cambio de expectativas favorable hacia fines de 2017, dependiendo de quienes sean los candidatos de la elección presidencial”, indicó Guillermo Pattillo.

No obstante, Gonzalo Sanhueza advierte que lo anterior podría ser insuficiente para aumentar la inversión. “Hay que corregir la baja tasa de ahorro que hoy día está al 19% del PIB”, manifiesta.

Isidora Barberis A. 


Fuente: El Mercurio