Christian Melis y reforma laboral: "los augurios de que la DT no daría abasto han sido desmentidos"
09.07.2017

Si bien reconoce una carga mayor en su labor en el marco de la implementación de la reforma, el director del Trabajo asegura no sentirse sobrepasado y llama a los expertos laborales a que “actúen como tales y no como opinólogos”.


A pesar de que ha bajado 12 kilos en lo que va del año, el director del Trabajo, Christian Melis, asegura que aquello nada tiene que ver con la eventual mayor exigencia que ha significado la entrada en vigencia de la reforma laboral y su consecuente impacto en la Dirección del Trabajo (DT) como órgano encargado de pronunciarse sobre diversos temas, entre los cuales la calificación de servicios mínimos ha sido la gran demanda hasta ahora.

Por el contrario, Melis asegura que la preparación permitió a la DT llevar de buena forma la carga de trabajo actual y, de paso, criticó a los expertos laborales que han advertido una sobrecarga en la institución en este sentido. “Todos los augurios de los expertos de que habría un colapso, que la DT no iba a dar abasto y que Chile se iba a paralizar, se han desmentido en la realidad”, enfatiza.

“La DT va a tener una carga para la cual no está preparada ni hoy ni en el futuro”, advirtió justo hace un año el experto laboral de la UDP, José Luis Ugarte, en el marco de la reforma. ¿Ha tenido algo de razón?

Una reforma de la envergadura que tiene la reforma laboral, donde se cambia el modelo en materia de negociación colectiva y donde se crean instituciones que son nuevas en relación a lo que existía antes, particularmente, por ejemplo, en el tema de los servicios mínimos, evidentemente suponía una carga de trabajo importante. Ahora, eso no era novedad ni nos enteramos ayer. Eso es algo que se proyectó y se preparó con mucha anticipación para enfrentar de manera adecuada esta recarga. Tomamos las prudencias y la prueba está en que todos los requerimientos de servicios mínimos, por ejemplo, los hemos respondido en tiempo y forma. También se dijo que no seríamos capaces de sacar los pronunciamientos jurídicos y sacamos todos los que nos fijamos.

Entonces, ¿no se han sentido sobrepasados?

Efectivamente, ha habido en este periodo una mayor demanda de actores, empresas y sindicatos, en términos de aclaraciones, precisiones, de exponer sus puntos de vista, pero es absolutamente natural y no ha supuesto una recarga mayor de lo estimado.

¿La preparación implicó agrandar equipos de trabajo o lo están viendo?

Esto implicó fortalecer fundamentalmente equipos donde preveíamos que íbamos a tener mayores requerimientos y demandas.

Con todo, ¿su balance global entonces es positivo?

Estoy muy satisfecho del comportamiento de la institución. Obviamente, todos estos procesos también son de aprendizaje, y eso supone para la institución ir moldeando los esquemas de trabajo de manera de ir perfeccionándolos hacia futuro. Desde luego esto no ha supuesto el descuido de otras labores, particularmente la labor fiscalizadora. Son cosas que corren por carriles separados.

Hay expertos que han deslizado críticas a atrasos o por descuidar roles…

Veo algún grado de desconocimiento de la ley y, por lo tanto, parece ser que falta un poquito de comprensión lectora. Estos expertos han señalado que la DT ha atrasado las negociaciones colectivas, porque no se ha pronunciado sobre los requerimientos de calificación. A ellos les quiero decir que la ley, previendo estas hipótesis, estableció los plazos en este periodo transitorio y estableció como regla que mientras no estuviesen calificados los servicios mínimos, las negociaciones colectivas se entendían suspendidas, porque es lógico, porque los servicios mínimos deben estar calificados antes de las negociaciones colectivas. Entonces, es la ley la que establece la suspensión.

¿Le molestan esas críticas de expertos?

A la DT no le genera un problema, pero sí uno puede criticar que se hagan aseveraciones que no tienen sustento en datos y que pueden generar una distorsión. Ahí uno lo que pide a estas personas, que se califican como expertos, es que efectivamente, actúen como expertos y no tomen el rol de comentaristas u opinólogos, y opinen sobre la base de datos reales.

¿Qué comentarios le molestan en este contexto?

Uno lo que ve a veces es que se trata de instalar que la DT no está funcionando y que está atrasando procesos, pero lo que hay detrás es una crítica a la reforma, por lo que quizás es mejor sincerar que no están de acuerdo con la reforma y no disfrazar esa crítica con algo sin fundamentos. Por lo tanto, les pediría que fueran más certeros en sus afirmaciones y no darlas al voleo. Todos estos augurios de estos expertos de que habría un colapso, que la DT no iba a dar abasto y que Chile se iba a paralizar, naturalmente en la realidad se han visto desmentidos.

También ha habido críticas por las calificaciones en los servicios mínimos. ¿Cómo han visto ese proceso?

Si uno mira las cifras del universo total de empresas que potencialmente en este periodo podían haber pedido servicios mínimos, poco más del 20% ha hecho este requerimiento. Hay sectores en donde, dada su naturaleza productiva, eventualmente las hipótesis de ley en servicios mínimos pudiesen tener una mayor incidencia respecto de dicho proceso productivo. Naturalmente, cuando yo me voy a una empresa del área de la salud, una clínica o un establecimiento de salud, probablemente los temas de utilidad pública son muchísimo más incidentes que lo que puede ser un supermercado. Por ende, requieren tener una mayor complejidad de análisis y en esta línea los informes que hacen los organismos reguladores son de mucha utilidad.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad en la calificación de estos servicios mínimos?

La mayor dificultad que hemos tenido a la hora de calificar, y entiendo que eso se debe a que hay un proceso de aprendizaje, es que ha habido una deficiencia -en algunos casos importante- a la hora de hacer las solicitudes de calificación. Desde casos que hemos tenido un papelito con una hoja, en el cual nos han pedido un listado de personas, sin ninguna fundamentación, sin ninguna descripción, sin nada. Tenemos varios casos donde derechamente se rechazó por falta de argumentación.

¿En qué sectores se ven más falencias?

Cercanos a la industria de las telecomunicaciones. El otro gran problema tiene que ver con la fundamentación, porque muchas veces teniendo claro nosotros la pertinencia de un supuesto servicio mínimo, hay insuficiente argumento de por qué pido 20 y no 10.

¿Puede ser mala fe?

Uno ve que hay solicitudes que vienen con el tejo pasado absolutamente.

¿Prevén hacer algo al respecto?

Sí, dado este fenómeno de falencias en las solicitudes, estamos preparando un dictamen muy pedagógico en el que se ayudará a guiar la realización de esta petición en forma correcta a las empresas.

Otro debate que se ha generado es sobre la automatización laboral como reemplazo en huelga. ¿Cuál es su visión al respecto?

Casos concretos con la reforma donde se pudiese conflictuar posibles reemplazos en huelga con trabajadores no hemos tenido. Quizás pasó en algunos casos hace tiempo, pero no me parece una hipótesis de una arremetida empresarial de que a través de nuevas tecnologías pretendan reemplazar en huelga.

Desde el sindicato de LitoralPress han acusado aquella práctica…

Habrá que verlo en el caso particular, porque de lo que se trata es que, efectivamente, no haya un reemplazo desde el punto de vista de que merme la opción de huelga del trabajador.

Desde la candidatura de Sebastián Piñera han adelantado una ‘revisión’ a la reforma de salir electos…

La reforma supone un avance en el diseño de las relaciones laborales del país y, por lo tanto, hay un proceso de implementación y uno debiese esperar que efectivamente se diera el tiempo necesario para una evaluación. Por lo tanto, no tengo ese temor. Ahora, les corresponderá a los que vengan hacia dónde irán en esta materia.

El subsecretario de Hacienda pidió esperar la vigencia total de la reforma tributaria antes de aplicarle cambios… ¿Haría un llamado similar en materia laboral?

Obviamente, uno siempre lo que espera es que las evaluaciones que se hagan sobre una reforma tan omnicomprensiva como ésta se basen en datos objetivos y no en posiciones ideológicas a ultranzas que no ayudan al desarrollo de las relaciones laborales, y para eso es necesario un tiempo de engranaje de la reforma.

¿Cuánto tiempo?

Un tiempo importante de desarrollo.


Fuente: La Tercera