Lagunas previsionales son más comunes en menores de 25 años y mayores de 50, y afectan la pensión en más de $500 mil.
10.02.2018

Para mitigar el efecto de los períodos sin cotizar, las personas pueden ahorrar a través de APV, Cuenta 2 o por medio de depósitos convenidos mientras estén aportando para su jubilación. Estas herramientas pueden aumentar de manera importante el monto de la pensión.  


Seis meses en promedio cotizan los chilenos al año en su AFP, según cifras de la Superintendencia de Pensiones a diciembre de 2017.

Asimismo, en Chile solamente una de cada tres personas tiene una densidad de cotizaciones previsionales mayor o igual al 75% del tiempo que permanecen en el sistema desde su incorporación, situación que es más grave en el caso de mujeres que en el de hombres.

Una densidad preocupante al observar el efecto que tienen las lagunas previsionales en la jubilación de las personas y situación que se agrava aún más al observar el nuevo índice que entregó la Encuesta Nacional de Empleo del INE, que revela que la Tasa de Ocupación Informal -es decir, las personas que trabajan fuera del marco de la ley, y por lo tanto, no registran cotizaciones- es de 30% en el país.

Los períodos sin cotizaciones son más comunes en mujeres, menores de 25 años y en mayores de 50 (ver recuadro).

En un 50% puede caer la pensión mensual con una laguna de 10 años

Al hacer el ejercicio de cuánto puede afectar una laguna previsional en la jubilación de una persona, los resultados son más graves en rentas más altas, pues en esos casos la pensión cae en torno al 50% mensual con una laguna de 10 años, según el simulador de la Superintendencia de Pensiones.

Así, por ejemplo, una mujer que cotizó toda su vida laboral, desde los 24 hasta los 60 años, por el tope imponible (75,7 UF, es decir, un sueldo de unos $2 millones), podría acceder a una pensión mensual de $1.047.658 en un escenario normal. Sin embargo, al tener una laguna previsional de 10 años, la jubilación baja a $537.279, casi a la mitad.

Con todo, los expertos explican por qué las mujeres estarían más expuestas a tener un período exento de cotizaciones en la AFP. De acuerdo a María Eugenia Jiménez, directora ejecutiva de la consultora BrainInvest, debido a la maternidad y por tener trabajos temporales, son ellas las que tienden a tener más lagunas. “En cuanto a la edad, es común que mujeres en edad fértil se vean expuestas a esta situación, es decir, entre los 25 y los 35 años, y también después de los 50 años, eso sí, aquí tanto hombres como mujeres tienen el mismo riesgo”, comenta Jiménez. Las razones de tener lagunas previsionales después de esa edad son varias, asegura la experta, y una de las más comunes es que las personas se quedan sin trabajo y reinsertarse laboralmente es más difícil.

Sin embargo, existen varias opciones para evitar el efecto de los períodos exentos de cotización previsional. Según la consultora Alfredo Cruz & Cía., la herramienta más útil es el Ahorro Previsional Voluntario o APV.

Este último tiene como principal objetivo incrementar el monto de la pensión, ya sea para complementar el ahorro obligatorio, o bien, para compensar períodos no cotizados. Este producto puede ser contratado en una administradora de fondos de pensiones o en cualquier otra institución autorizada por la legislación, como compañías de seguros, bancos y corredoras de bolsas. Los saldos de un APV, que pueden ser invertidos en multifondos o instrumentos financieros como fondos mutuos o acciones, son inembargables.

Las otras alternativas de ahorro previsional

Si bien el APV es el más “popular” entre los mecanismos que existen hoy para complementar los ahorros obligatorios, existen otras herramientas igual de efectivas. Una de ellas son los depósitos convenidos. Este ahorro tiene un beneficio tributario de hasta 900 UF y el empleador es quién realiza el aporte.

Asimismo, una persona que quisiera, o bien, paliar una laguna previsional o ahorrar para aumentar su pensión, también puede acceder a una Cuenta 2. Esta opción es una suerte de “cuenta de ahorro” que un trabajador puede abrir en una AFP (en la que quiera, no necesariamente en la que cotiza), por lo que puede realizar giros de dinero, o bien dejarlo para la futura pensión. En este instrumento se puede invertir libremente en cualquiera de los cinco multifondos de las administradoras (A, B, C, D o E). Los saldos en estas cuentas sí son embargables.”La ventaja de la Cuenta 2 es que frente a un imprevisto es posible retirar el total o parte de esos ahorros”, explica María Eugenia Jiménez, de BrainInvest.

UNA MUJER QUE COTIZÓ TODA SU VIDA LABORAL -desde los 24 hasta los 60 años- por el tope imponible, podría acceder a una pensión mensual de $1.047.658. Pero con una laguna de 10 años, la jubilación baja a $537.279: casi a la mitad, según el simulador de jubilaciones de la Superintendencia de Pensiones.

Personas entre 30 y 35 años son las que tienen mayor densidad de cotizaciones

Al intentar caracterizar las lagunas previsionales entre los chilenos, desde la Asociación de AFP señalan que la densidad promedio mensual de los afiliados al sistema de pensiones es de 54%.

En este sentido, Roberto Fuentes, gerente de Estudios de la Asociación de AFP (AAFP), explica que los menores de 25 años y los mayores de 50 son los afiliados que presentan densidades menores al promedio.

“Entre los menores de 25 años, la laguna se explica por una proporción importante de afiliados que aún se encuentran en etapa de estudios, trabajos informales y transitorios, y por ser trabajadores con menor experiencia laboral”, dice. Esto último se puede constatar con datos del INE en el trimestre comprendido entre octubre y noviembre de 2017, donde la tasa de desocupación para el segmento de edad entre 15 y 19 años es de un 23,4% y entre 20 y 24 años de 15,3%, bastante más elevado que el promedio nacional de desempleo de 6,2% a igual fecha.

Por otro lado, los mayores de 50 años presentan densidades levemente inferiores al promedio, lo que se explica principalmente porque parte de este grupo desempeña actividades laborales independientes o por cuenta propia. De hecho, los datos del INE muestran bajo desempleo y alta participación laboral para hombres y mujeres en las edades cercanas a la edad legal de pensión.

“En otros términos, existe un grupo mayor de trabajadores con edades por sobre los 50 años que desempeñan actividades, pero sin cotizar”, señala Fuentes.

De hecho, los datos del INE en el mismo trimestre muestran que la tasa de desocupación para el segmento de edad entre 50 y 54 y entre 55 y 59 años en mujeres es de 4,4% y 4%, respectivamente, y el segmento de edad de 50 a 54, 55 a 59 y 60 a 64 años en hombres es de 3,7%, 4,2% y 3,7%, respectivamente; bastante más bajo que el promedio de 6,2% a igual fecha.

En tanto, el rango etario que muestra mayor densidad de cotizaciones es el de entre 30 y 35 años de edad, con una densidad de cotización de 60%, cifra que es consistente con los datos del INE, ya que este grupo etario muestra la mayor tasa de ocupación, con un 78,5%.

Daniela Paleo 


Fuente: El Mercurio