Nicolás Monckerberg, diputado (RN) y, a partir del 11 de marzo, nuevo ministro del Trabajo:
"Llegó la hora de que dejemos atrás el bloqueo cruzado que tantas veces vimos en materia laboral"
04.02.2018

En su primera entrevista, el futuro secretario de Estado pone sobre la mesa al menos cinco tareas a firme: sacar adelante una reforma al sistema de pensiones; modernizar la DT; transformar a fondo el Sence para que “cada peso que se gasta en capacitación tenga resultados concretos”, e introducir ajustes a la reforma laboral. ¿Y avanzar en flexibilidad laboral? “Definitivamente, sí”, se compromete.  


Después de 16 años, el diputado Nicolás Monckeberg -abogado, militante de Renovación Nacional, casado, cuatro hijos- dejará Valparaíso y no “jubilará” del rol público, sino que cambiará la sede del Congreso Nacional por el edificio que está en la esquina de Huérfanos con Teatinos, donde se establecerá a partir del 11 de marzo como ministro del Trabajo y Previsión Social.

Desde el sillón de la cartera le tocará decidir los ajustes que se realizarán a la reforma laboral y tendrá que enfrentar los esperados cambios al sistema previsional, en medio de un escenario de efervescencia ciudadana marcado por pensiones que no logran cumplir con las expectativas de los chilenos.

Al teléfono desde el sur de Chile, en entrevista con “El Mercurio”, se percibe cómo el aún parlamentario vuelve a revisar una y otra vez el programa de gobierno 2018-2022 -el que estuvo repasando intensamente esta semana en sus vacaciones, entre otros documentos- para ceñirse a la línea que le mandató el próximo Jefe de Estado.

“Preparándome para un gran y nuevo desafío”, escribió el lunes recién pasado cerca de las 23:00 horas en su cuenta de Twitter, acompañando el mensaje de una foto sentado en una mesa junto a una serie de documentos con partes resaltadas con destacador.

Si bien su nombre como candidato a dirigir el Mintrab salió en reiteradas oportunidades en la prensa previo al nombramiento del gabinete, Monckeberg asegura que el llamado del Presidente -que recibió el viernes 19 de enero mientras iba manejando camino a Santo Domingo por el fin de semana- fue una “grata sorpresa”.

¿Cuáles son las dos o tres prioridades del Ministerio del Trabajo?

“Debemos poner en marcha nuestro país y volver a recuperar la capacidad de crear buenos empleos. En segundo lugar, impulsar un gran acuerdo en torno a una reforma previsional que hoy es más necesaria que nunca, dado el rápido aumento de nuestros adultos mayores en edad de pensionarse. En tercer lugar, el Presidente nos ha pedido impulsar una profunda modernización en la red de capacitación del Sence” (ver recuadro).

¿Cómo va a enfrentar la relación con el mundo sindical, que muchas veces se torna compleja?

“El Gobierno y yo, particularmente, mantendremos la completa disposición al diálogo y a los acuerdos. En este diálogo, las centrales sindicales tienen un lugar especial, pero también lo tiene cada trabajador, cada sindicato de base, cada federación”.

“Llegó la hora de que dejemos atrás el bloqueo cruzado que tantas veces vimos en materia laboral, en donde se estima que cualquier norma que favorezca a los sindicatos es una amenaza a la continuidad de la empresa. Y por otra parte, que cualquier intento por adaptar nuestra legislación con jornadas modernas es visto como empleo precario. Este bloqueo absurdo nos ha impedido llegar a buenos acuerdos en el pasado, y creo que no tiene sentido mantenerlo”.

¿Qué ajustes le gustaría hacer a la reforma laboral?

“Ni el Presidente Piñera ni el Gobierno vienen a pasar retroexcavadora. Ahora, el 1 de abril, se cumple un año de la entrada en vigencia de la reforma laboral. Y sí creo que es una buena oportunidad para que, de forma desapasionada, revisemos algunos aspectos de esta reforma y encontremos la mejor manera de perfeccionar algunos de ellos y corregir otros”.

¿Cómo cuáles aspectos?

“Algunas normas quedaron redactadas de forma imprecisa, y vaga. Por ejemplo, en la calificación de los servicios mínimos. Además, recordemos que el Gobierno nunca presentó las adecuaciones que el propio Tribunal Constitucional requirió a fin de que se ampliara la negociación a todos los trabajadores (alude a los grupos negociadores). Esto ha producido una excesiva judicialización, y también una incertidumbre, que se produce incluso teniendo fallos contradictorios entre la DT y la justicia ordinaria. Es nuestra obligación ver la mejor forma para corregir y aclarar estas imprecisiones”.

“El TC, en su fallo dispuso que el Ejecutivo debiera adecuar las normas vigentes a ciertos principios; entre otros, aquel que establece que el derecho a negociar colectivamente es un derecho de todos los trabajadores y no solo de aquellos que están sindicalizados. La ley vigente desconoce un derecho que para el propio Tribunal Constitucional es fundamental”.

¿Qué planes tiene en concreto en materia de modernización institucional, por ejemplo de la Dirección del Trabajo (DT)?

“Impulsaremos una agenda modernizadora de la DT que, entre otras cosas, tenga como objetivo homogeneizar las resoluciones de las distintas inspecciones a nivel regional, para que se despejen las incertidumbres que se producen con dictámenes contradictorios entre una inspección y la otra”.

En el anterior gobierno del Presidente Piñera, el Mintrab no avanzó en materia de flexibilidad laboral. ¿Está dispuesto a hacerlo ahora?

“Definitivamente, sí. ¿Qué sentido tiene obligar a un trabajador a estar sentado de lunes a viernes, ocho horas diarias, frente a un computador, cuando puede completar parte de su jornada desde su casa? Si de verdad queremos mejorar la calidad de vida de nuestros trabajadores y aumentar su productividad, ¿por qué negarnos a adecuar ciertas normas?”.

Esta semana, el INE publicó por primera vez cifras que dan cuenta que 2,5 millones de chilenos trabajan de manera informal. ¿Cómo va a enfrentar ese fenómeno?

“Recibiremos un mercado del trabajo con graves signos de deterioro. Uno de cada tres chilenos debe conformarse solo con empleo informal. El único empleo que sube es el del sector público, llegando a un récord histórico difícil de sostener. Los jóvenes están seriamente afectados: apenas cuatro de cada diez están ocupados, y lo que es más preocupante, mientras el 75% de los jóvenes del decil más rico encuentran trabajo, apenas el 20% del grupo más vulnerable lo consigue. De esta difícil realidad tendremos que hacernos cargo como gobierno. A partir de marzo deberemos iniciar una verdadera reconstrucción del mercado laboral”.

En el programa de gobierno prometen que al final del mandato haya nueve millones de personas ocupadas, lo que implicaría crear 600 mil empleos. ¿Cómo lo harán?

“La primera tarea es recuperar la confianza y volver a poner en marcha nuestro país. Pero el Presidente ha querido poner un énfasis en que detrás de los 600 mil empleos seamos capaces de que el trabajo mejore la calidad de vida de los chilenos y no solo con los números de la economía. Hoy nos interesa, más que la relación del trabajo y el PIB, la vinculación del trabajo y los índices de desarrollo humano. Esto tiene que ver con que el trabajador -junto con recibir un salario justo- tenga una mejor calidad de vida, más tiempo para estar con la familia, más momentos para el esparcimiento”.

El derecho a negociar colectivamente es un derecho de todos los trabajadores y no solo de aquellos que están sindicalizados”.Hoy nos interesa, más que la relación del trabajo y el PIB, la vinculación del trabajo y los índices de desarrollo humano”.

El derecho a negociar colectivamente es un derecho de todos los trabajadores y no solo de aquellos que están sindicalizados”.

Hoy nos interesa, más que la relación del trabajo y el PIB, la vinculación del trabajo y los índices de desarrollo humano”.

“Nuestro sistema de pensiones no puede seguir como está y requiere urgente de una reforma”

Solo un par de votos le faltaron a la Nueva Mayoría en la Cámara de Diputados para que su reforma previsional pasara al Senado con aplausos del oficialismo. Por no alcanzar el quórum, se aprobó la idea de legislar, pero no fueron suficientes los votos para darles luz verde a los artículos medulares. Así, los cambios al sistema de pensiones quedaron en manos del próximo gobierno.

El eje principal de la propuesta del Presidente electo, Sebastián Piñera, es elevar en cuatro puntos la tasa de cotización con cargo al empleador y que esta vaya íntegra a las cuentas de los trabajadores, además de subir el gasto del Pilar Solidario para pensiones básicas y dar incentivos a postergar la edad de jubilación y subir la cotización. Con todo, para aprobarlos, Chile Vamos deberá desplegar sus tácticas para conseguir un acuerdo en el Congreso.

El anterior gobierno de Sebastián Piñera dejó un libro blanco en materia de pensiones y esta administración no logró sacar adelante su reforma. ¿Qué tan prioritario es el cambio al sistema?

“Es una de las grandes prioridades que nos ha pedido el Presidente que saquemos adelante. Desde el primer año, impulsaremos todo el diálogo necesario para acordar una reforma sobre la base de propuestas que planteamos durante la campaña y que mejoran las pensiones, con especial atención en las mujeres, los más vulnerables y la clase media. Se empezará a tramitar en el Congreso el primer año de Gobierno”.

Pero pese a que la Presidenta Bachelet llamó a un gran acuerdo, no lo logró y ustedes no tendrán mayoría en el Congreso...

“La señal es clara y nítida en relación con la reforma de pensiones: nos gastaremos todo el tiempo, todas las horas necesarias para dialogar y lograr un acuerdo con parlamentarios de oposición”.

¿En qué sector ven aliados para contar con apoyo en este proyecto? ¿En el centro, la DC?

“Conozco a muchos parlamentarios y creo que, más allá de las diferencias, hay una amplia mayoría de parlamentarios de gobierno y de oposición que participarán del diálogo y concurrirán a un acuerdo. Nuestro sistema de pensiones no puede seguir como está y requiere urgente de una reforma”.

¿Reconocen que para aprobar su reforma previsional, van a tener que ceder en el Congreso?

“Desde el primer momento y hasta el último, vamos a impulsar el diálogo y fomentar el acuerdo. Eso significa actuar con apertura, sin sentirse poseedor de la verdad, abiertos a recibir indicaciones que perfeccionan el proyecto, recogiendo aspectos positivos de las iniciativas que presentó el actual gobierno, corrigiendo aquellos que son negativos. Además, estamos abiertos a recibir perfeccionamientos que puedan surgir en el trámite legislativo”.

Cambios al Sence (capacitación): “No queremos más programas que terminan siendo dineros perdidos”

¿Qué planes hay para una de las instituciones del mundo laboral que han sido cuestionadas, que es el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), que tiene muchos recursos, pero cuyos resultados no han sido muy exitosos?

“El Presidente nos ha pedido, y así está en su programa, impulsar cuanto antes una profunda modernización en los programas de capacitación del Sence. Hoy no basta con capacitar, sino que debemos adelantarnos y capacitar para lo que viene. Las empresas no pueden ser sencillamente consumidoras de talento, deben ser aliadas del Estado y del ámbito académico, para ser capaces de generar talento. En esto vamos a impulsar fuertemente, yendo al ejemplo de los países exitosos en esta materia, un programa de educación dual y programas de capacitación. No basta con capacitar una vez en la vida al trabajador. Cada vez se requiere estar más actualizado y este es un punto especialmente importante para nuestro gobierno, porque no podemos ponernos una venda en los ojos: En los próximos años seremos testigos de una creciente extinción de muchos empleos tradicionales, producto de la revolución tecnológica”.

“A través de una profunda modernización del Sence, queremos preparar a nuestros trabajadores, y especialmente a jóvenes para que lejos de ver estos cambios en el mercado del trabajo como una amenaza, lo terminemos viendo como una opción para lograr mejores oportunidades laborales”.

¿Se van a acabar los cursos de tres o cuatro horas, como sugirió la comisión Larrañaga, el 2011, que no tienen efectos en productividad, ni salarios, ni empleabilidad?

“Queremos que cada peso que gasta el Sence en forma directa o indirecta -a través de franquicias- tenga resultados concretos. No queremos más programas que terminan siendo dineros perdidos, que no aportan, ni en las posibilidades de mejorar, ni en las posibilidades de encontrar un mejor empleo al trabajador, ni en la necesaria actualización de conocimientos”.

M.P. Infante, M. Berríos y P. Obregón 


Fuente: El Mercurio