Alejandro Fernández: Las cifras de desempleo pueden parecer bajas pero en ningún caso son positivas
31.01.2017

El gerente de Estudios de Gemines explicó que el empleo creció a su menor ritmo desde la caída que se produjo el año 2009. 


Alejandro Fernández, economista y Gerente de Estudios de la consultora Gemines, habló con diario Estrategia para dilucidar las razones de la caída del desempleo, que llegó a 6,1% en el trimestre octubre-diciembre de 2016, en medio un dinamismo muy restringido de la economía.  

También enfatiza la precarización que ha tenido el empleo en Chile, y realiza sus proyecciones para este año. 

El INE informó que la Tasa de Desocupación fue de 6,1% en el último trimestre de 2016, ¿qué le parece esta cifra?

Es un buen resultado si se considera el débil crecimiento de la economía; también en una perspectiva histórica, pues un desempleo de algo más del 6% es bajo para los estándares usuales de nuestro país.

Pero tenemos que reconocer que esto implica un aumento respecto de diciembre del año anterior, cuando fue 5,8%, y que el año concluye con una desocupación promedio de 6,5%, que es la más alta desde 2011. Adicionalmente, el empleo creció a su menor ritmo desde la caída que se produjo el año 2009.  

Desde el punto de vista más general, claramente hay un deterioro respecto de los años anteriores. 

¿Cómo se comprenden los datos del desempleo, en un contexto en que la economía tiene un crecimiento muy reducido?

Lo que sorprende es que estas cifras pueden parecer bajas respecto de lo que se podría esperar en un escenario de crecimiento tan débil, como el que ha tenido la economía chilena durante el año pasado. Sin embargo, en ningún caso se puede decir que son cifras positivas, podrían ser peores, pero no son positivas. 

También está el deterioro en la calidad del empleo, lo que se refleja, por un lado, en el crecimiento desproporcionadamente alto de puestos de trabajo por Cuenta Propia y, por otro lado, en la reducción de las jornadas laborales. 

Las horas trabajadas han tendido a bajar de manera bastante clara, entonces, si bien la tasa de desocupación no parece tan alta, cuando uno extiende el análisis a todas las variables que representan al mercado del trabajo, en realidad el resultado no es satisfactorio. 

Respecto a los sectores de actividad, la disminución más relevante se observó en Minería, con un -9,8%. ¿A qué se debió?  

Cuando uno analiza los sectores de actividad, se encuentra con que el empleo en la Minería es bastante más bajo respecto a lo que era algunos años atrás, ya que está en torno a las 200 mil personas.  En particular durante el año pasado, el empleo minero más bien tendía a permanecer estable, porque no siguió cayendo, lo que indicaría que el ajuste en ese sector habría concluido.

Además, hay sectores como la Construcción que han perdido puestos de trabajo en el último tiempo.

El nivel de ocupación actual es de los más bajos en dos años, ahí es donde se nota el efecto principal de lo que ocurrió el 2016. 

 

¿Qué opina respecto de la resiliencia del mercado del trabajo, que ha sido destacada por la autoridad económica?  

Los datos que uno observa en el mercado del trabajo son menos malos de lo que uno esperaría y, desde ese punto de vista, se hace una lectura favorable: el desempleo ha subido menos, la ocupación ha seguido aumentando, a pesar de que la economía creció a su menor ritmo desde la recesión del año 2009. Entonces, hay una serie de factores en los que uno podría afirmar: pudo ser peor. 

¿Considera que la metodología para medir el mercado laboral en Chile requiere una reformulación? 

No me atrevería a sostener eso. No creo que este aparente buen desempeño del mercado del trabajo se explique por una deficiente medición por parte del INE, la metodología está adaptada a las mejores prácticas internacionales.  

Además, si se comparan las cifras del INE con las de la Universidad de Chile, para el Gran Santiago, incluso para la Región Metropolitana, hay una coherencia muy grande entre ambas. Y por lo tanto, creo que el problema no está en la metodología, sino que las expectativas respecto al mercado del trabajo han sido más negativas de lo que la realidad muestra.

Por otro lado, si uno va más allá de la tasa de desempleo como indicador exclusivo de lo que ocurre en el mercado del trabajo, se encuentra con que hay un deterioro sostenido y bastante importante. 

¿Cuáles son sus proyecciones para esta variable en 2017?

Las perspectivas de crecimiento para este año no son mejores que las del año pasado, es decir, esta tendencia se estaría manteniendo y puede que el resultado final sea algunas décimas mejor que en 2016, pero en realidad no hay un cambio definitivo, un corte a esta situación que hemos vivido desde el año 2014.

Frente a esto, estimo que la tasa de desempleo, en el mejor de los casos, se mantendrá en torno al 6,5% anual, pero eventualmente, puede subir algunas décimas en la medida que el empleo debería continuar creciendo lentamente y que la fuerza de trabajo va a mantener un dinamismo parecido al que hemos observado el año pasado y los ejercicios anteriores. 


Fuente: Estrategia