Tasa de ocupación bordea el 53%
Empleo femenino: Sobre 70% de quienes tienen jornada parcial voluntaria son mujeres
13.03.2017

Las actividades que realizan las mujeres siguen abocándose fuerte al área de servicios. En servicio doméstico, tienen una presencia del 90%, mientras en salud y asistencia social, así como en enseñanza, bordean el 70%. Al contrario, en construcción no superan el 7%.  


En Chile, hay casi un millón y medio más de hombres que de mujeres ocupadas. Según un sondeo de Clapes UC sobre la base de los últimos datos del INE, las trabajadoras sumaron 3,3 millones en el trimestre móvil noviembre-enero, mientras que en el caso de ellos la cifra llegó a 4,8 millones. Sin embargo, el economista de la Universidad de Chile y presidente de la Comisión Nacional de Productividad, Joseph Ramos, destaca que la tasa de participación femenina está creciendo: “La fuerza de trabajo de mujeres está aumentando en torno a 3,3% anual, mientras que la de los hombres en 1,8%. Es decir, ellas se están incorporando más”.

La ministra del Trabajo, Alejandra Krauss, tiene la misma lectura, pero considerando a quienes cotizan. “Se percibe un aumento entre octubre de 2015 y 2016, donde 27 mil nuevos empleos son para mujeres y hay una disminución de 10 mil puestos para hombres. El mercado laboral formal hoy tiene cara de mujer”, dice.

De todas formas, el economista y asesor senior de Clapes UC, Juan Bravo, advierte que las cifras distan aún de lo que pasa en países más desarrollados. La tasa de ocupación femenina en la OCDE es de 58,6% en promedio, mientras que en Chile llega a 52,9%. “Si acá llegásemos al mismo valor, habría 3,7 millones de mujeres trabajando, es decir, 343 mil más que las que hay hoy en día”, explica. Para Ramos, llegar al promedio OCDE trae una serie de ventajas: “Se estaría aprovechando de mejor forma un talento que hoy no se considera. El PIB sería varios puntos más alto, así como el ingreso por tributación”.

Para ir en esa línea, la ministra Krauss destaca que han impulsado una serie de programas. “Durante este gobierno, el Sence ha beneficiado a cerca de 1,2 millones de mujeres a través de sus programas para la empleabilidad y subsidios de incentivo al empleo”.

Ocupadas mayores de 60 años crecen 32% desde 2013

De quienes argumentan razones familiares para no trabajar, como el cuidado de un hijo o de un adulto, el 98% son mujeres. Para lograr atraer a estas personas al mundo laboral, Bravo destaca que se puede disponer de más salas cuna y centros de cuidado diario de adultos mayores, pero también apunta a mejorar la normativa en relación con la jornada parcial. “Hoy en día hay flexibilidad hasta las 30 horas semanales, pero si se quiere pactar una jornada por una hora más, no se puede. Se está obligado a pasar a las 45 horas de una jornada completa. Ahí hay una discontinuidad que es un tremendo problema”.

Del total de ocupados en jornada parcial voluntaria, las mujeres representan el 72,6%, mientras que en la opción involuntaria (subempleo por horario), la cifra llega al 52,4%. Entre ambos formatos suman a 957 mil trabajadoras, según Clapes UC. Para Erica Salvaj, profesora de estrategia de la Escuela de Negocios de la UDD y profesora invitada en Harvard para el próximo semestre, las cifras son una mala señal para la equidad de género en el mundo laboral: “La jornada parcial en el largo plazo impide el avance profesional. Dentro de la empresa, catalogan a esa persona como alguien sin ambición, por lo que la descartan para cualquier opción”.

Carolina Eterovic, directora ejecutiva de Mujeres Empresarias, tiene una mirada opuesta y valora la presencia de la jornada parcial: “Esta alternativa es para aquellas que no pueden tomarse la jornada completa y que de otra forma quedan fuera. Si se le da una oportunidad a gente que de otra forma se queda en su casa, la empresa gana al tener más mano de obra capacitada”. Ramos dice que la modalidad parcial es especialmente cómoda para los mayores de edad, que muchas veces no están dispuestos a trabajar 45 horas a la semana.

Según los datos de Clapes UC, la participación de mujeres mayores de 60 años en todo el mercado laboral ha crecido un 32,8% en los últimos cuatro años, y solo en el último año se han empleado más de 52 mil trabajadoras. “Están ocupándose después de su edad legal de pensión, pues el ahorro que logran es menor al de los hombres, con lagunas, y lo tienen que distribuir en más años de vida. Sencillamente no le alcanza y no pueden retirarse”, dice Bravo.

Una de cada cuatro trabajadoras no es calificada

Las actividades que realizan las mujeres siguen abocándose fuertemente al área de servicios. En posiciones relacionadas con el servicio doméstico, tienen una presencia del 90%, mientras que en salud y asistencia social, así como en enseñanza, bordean el 70%. Al contrario, en construcción no superan el 7% y en minería se quedan en el 8%.

Expertos coinciden en que aún hay un fuerte sesgo por sexo en varias ramas de la economía, pero Eterovic señala que se han visto avances en la materia, sobre todo en minería: “Gracias a la incorporación de la tecnología, las mujeres tienen una oportunidad de acortar la brecha de género, y ahora sí se las ve entrando con emprendimientos”.

Para Ramos la medida de fondo para que la participación femenina abarque todas las áreas productivas pasa por la educación. “Se podría impulsar que al menos el 40% de quienes estudian cualquier oficio sean mujeres, pues así se aseguran de que haya suficientes trabajadoras. Si ellas no estudian construcción, no pueden luego entrar a trabajos en esa operación”.

De todas formas, Mónica Reyes -fundadora de la red Makers Liderazgo Femenino- cree que el gran desafío no es solo que participen, sino que lideren. “Falta verlas en la toma de decisiones y en posiciones que influyen sobre la mirada de la sociedad que queremos construir”, dice. Según los datos de Clapes UC, mientras las trabajadoras no calificadas representan el 27% de las ocupadas (una de cada cuatro), las directivas de empresas y de la administración pública solo llegan al 2%. Entre quienes están en cargos profesionales acaparan el 12% del total.

Bravo destaca que la composición de la ocupación femenina está cambiando: “Las universitarias suben mucho más que el promedio, hay un cambio hacia un empleo de personas con mayor educación”. En los últimos cuatro años, aquellas que tienen entre 15 y 21 años de estudio aumentaron un 12,8%, mientras que las que tienen enseñanza media o menos se incrementaron en un 4,7%.

Más estudios

En los últimos cuatro años, las trabajadoras que tienen entre 15 y 21 años de estudio aumentaron

un 12,8%.

Igualar derechos con los padres favorecería protagonismo femenino

Para los próximos años, las proyecciones sobre el mercado del trabajo femenino son variadas. La académica de la Escuela de Negocios de la UDD, Erica Salvaj, cree que no habrá grandes avances en la participación laboral de la mujer: “Hay aspectos culturales que son muy difíciles de cambiar, y acá no se está preparado socialmente para hacerlo, por ejemplo, con un posnatal obligatorio para padres y madres”.

Juan Bravo, analista senior de Clapes UC, también cree que una de las principales barreras para que las mujeres logren un mayor protagonismo en el mundo del trabajo pasa por igualar los derechos de los padres: “El acceso a sala cuna debiera darse no por ser mujer sino a los padres, lo mismo que el posnatal. Las leyes están muy mal diseñadas, pues ante dos personas de diferente sexo pero con iguales competencias, al momento de contratar la empresa sabe que la mujer saldrá más costosa”.

De todas formas, el economista de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, cree que la participación femenina seguirá creciendo, por la mayor educación que está recibiendo, la menor tasa de fecundidad, la presencia masiva de electrodomésticos. Carolina Eterovic, de Mujeres Empresarias, también cree que la tendencia es al alza, pero el ritmo con el que suceda va a depender de los ciclos económicos.

María de los Ángeles Pattillo 


Fuente: El Mercurio