Posnatal que se toman los hombres llega a su nivel más bajo en seis años
05.03.2017

En 2016 sólo 190 hombres usaron este permiso, lo que representa el 0,18% de las más de 100 mil de estas licencias.


En octubre de 2011 entró en vigencia la Ley de Postnatal Parental. Un derecho que extendió hasta los seis meses el cuidado de la madre que trabaja de su hijo recién nacido. El subsidio considera además, el traspaso de semanas completas de permiso al padre. De ese modo, ella puede traspasar un mínimo de una y hasta seis semanas, equivalente a un máximo de 42 días de su posnatal.

Cuando se promulgó la ley, se dijo que fortalecería la lactancia materna, y a su vez, la relevancia de la figura paterna en los primeros meses del hijo. Promovería la corresponsabilidad parental, es decir, que madre y padre compartan el cuidado de su hijo.

Sin embargo, seis años después de su promulgación, la participación del hombre que trabaja en esos primeros meses, está lejos de concretarse. En 2016, de un total de 100.714 licencias otorgadas, sólo 190 hombres hicieron uso del traspaso (0,18%), según la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).

Es la cifra más baja hasta la fecha, de un beneficio al que muy pocos acceden, resalta el estudio Evolución del Permiso Posnatal Parental a cinco años de su implementación 2011-2015 de la Suseso. El informe detalla que el número de días promedio traspasados al padre durante el período fue 33,8 días, 80,5% del período total que pueden usar (42 días). “Pese a la baja proporción de padres trabajadores que lo utilizan, los usuarios lo hacen de forma intensiva”, dice el informe.

Cultura y brecha salarial

El mayor porcentaje de traspasos se alcanzó en 2012 (292), con 0,32% del total de subsidios. Pero cada año el uso cae en número y en proporción del total de subsidios iniciados.

Un fenómeno similar ocurre en las licencias por enfermedad grave del niño menor de un año (Egnm), que pueden ser usadas por la madre o el padre. Entre 2011 a septiembre de 2016, solo el 0,37% de los días de esas licencias fue usada por hombres, es decir 40.112 días de un total de 10.788.193 días. En ambos casos para que el padre trabajador haga uso del derecho debe ser autorizado explícitamente por la madre.

La razón más plausible para explicar la baja adhesión al traspaso en el posnatal parental, dice el estudio de la Suseso, es que en ese período las madres amamantan a sus hijos, dificultando el traspaso.

Un estudio cualitativo de la organización Fatherhood Institute, que analizó la realidad en 11 países, indica que cuando el permiso parental es transferible de la madre (como en Chile) los padres tienden a no usarlo. “No quieren quitar los derechos a la mujer”, indica el informe.

Para Francisco Aguayo, psicólogo experto en masculinidad, director de EME, desde su formulación, la ley plantea trabas a la participación de los padres. “El modelo de políticas públicas de familia es con roles complementarios, donde la mujer cuida y el hombre trabaja, provee. Y eso es lo arcaico. Si no hay política no hay derecho y los hombres están interesados, pero no encuentran cómo participar”.

Otro factor que explica esta tendencia, indica Camila Mella, socióloga de la U. de Chile, es el económico. En Chile, el sueldo de una mujer es en promedio un tercio más bajo que el de un hombre. Y esa brecha salarial y ocupacional, opera simultáneamente como causa y consecuencia, dice Mella. “Es causa, porque el que los hombres ganen más se usa como uno de los motivos principales para no usar el postnatal masculino ya que significaría una merma importante en los ingresos del hogar. Y es consecuencia, también, porque el diseño actual de políticas de postnatal sirve para prolongar la brecha salarial y ocupacional”.

El estudio de la Suceso dice que son las madres de mayores remuneraciones las que optaron por traspasar el beneficio, en los tramos más altos la proporción de permisos bordea el 0,3% (ver infografía).

Un tercer elemento que jugaría en contra es la falta de información sobre el derecho. “Quiénes pueden acceder a él representan un porcentaje reducido de la fuerza laboral. ¿Qué pasa con los trabajadores sin contrato, con el ‘fuero maternal’ o el ‘paternal’?”, dice Mella.

En ese sentido, el nivel educacional puede ser relevante. Es lo que ocurre en Suecia, por ejemplo, donde el uso de postnatal de los hombres es proporcional al nivel educacional y socioeconómico, dice Teresa Allendes, magíster en análisis cultural de la U. de Lund (Suecia), y quien labora en el Ministerio del Trabajo de ese país.

“Son los hombres profesionales de ingreso medio-alto quienes tienden a hacer más uso del postnatal. Esto indica que junto con el factor legal, el cambio en los roles de género va relacionado al aspecto educativo”.

Que el padre participe en la crianza del hijo menor de un año es relevante, resalta el estudio de Fatherhood Institute. “Cuando un padre pasa semanas o meses en el cuidado de los niños en solitario, su relación a largo plazo es más cercana. En lugar de simplemente un ayudante en el hogar, se convierte en un hombre que saborea su competencia como un padre y toma mucha más responsabilidad en las tareas del hogar y el cuidado de la casa”.

“Toda persona que haya estado dedicada por completo a cuidar de un niño pequeño sabe que es una experiencia maravillosa y también pesada. Una repartición más equitativa entre padres implica que ambos disfruten de lo bello, haciéndose también cargo de lo trabajoso”, reflexiona Allendes.


Fuente: La Tercera