Mujeres y cargos gerenciales: la deuda pendiente en Chile
08.11.2017

Una lucha histórica y una realidad pendiente. Así podríamos definir el estado de incorporación de las mujeres en los cargos gerenciales en las empresas de nuestro país. En pleno siglo 21, cuesta imaginar que aún este tema siga sin resolverse e incluso, a la luz de datos reveladores del impacto positivo de la presencia de fuerza laboral femenina en las esferas directivas, el avance sigue siendo insuficiente.

De acuerdo a cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a raíz de un estudio de la Subsecretaría de Economía, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile podría crecer en cerca de 10 puntos porcentuales si se equilibrara la fuerza laboral en Chile (la masculina hoy alcanza el 70,7%) a través de la incorporación de más mujeres al mundo del trabajo.

Se trata de una pelea de larga data que, según un estudio de Accenture, podría comenzar a cambiar recién en el inicio de la tercera década del siglo 21, al menos en los mercados desarrollados. De acuerdo a su informe Getting to Equal (el cual entrevistó a más de 29 mil hombres y mujeres en 29 países), será la incorporación de talentos digitales los que estabilizarán un poco la balanza. En síntesis, la paridad de pago, al menos en este rubro, llegaría recién en 2044 en estas naciones. El panorama es más desalentador en aquellas economías en vías de desarrollo, en donde la igualdad en las remuneraciones podría alcanzarse apenas en 2066.

¿Qué nos muestran estas cifras? Que, si bien existe al menos un área en donde mujeres y hombres podrán trabajar en igualdad de condiciones y recibir la misma remuneración por las labores desempeñadas en los próximos años, la tarea se ve más larga y compleja de lo que podríamos pensar. Una pregunta que surge  es ¿por qué aún existe esa desigualdad en nuestro país y en el mundo? O incluso más: ¿qué es lo que estamos haciendo realmente como sociedad para cambiar esta realidad que tanto duele?

Los análisis desde la perspectiva de género nos llevan a conversaciones mucho más profundas que exceden, por lejos, los límites de esta columna. Sin embargo, es importante que las empresas de todo tamaño y de cualquier sector productivo, dediquen tiempo y recursos a analizar cómo están compuestas sus estructuras directivas o gerenciales y qué falta para facilitar la incorporación de más mujeres en los ámbitos de decisión.

Hay momentos en los que describir, uno a uno, los beneficios de tener más mujeres en una empresa, se vuelve ya tedioso e irritante. Como si realmente tuviéramos que justificar, con tal nivel de detalle, un hecho, que desde el punto de vista de las capacidades, no debiera tener mayor discusión. Es simplemente apelar al sentido común de la igualdad y abrir las puertas al talento, sin que el género sea una barrera de entrada.

Alejandra Fuenzalida


Fuente: Americaeconomía