Subempleo, informalidad y mercado laboral
28.10.2016

Actualmente en Latinoamérica se están viviendo diversos contextos con respecto al empleo, lo cual impacta directamente en aspectos de desarrollo profesional, social y económico de cada persona.

En este tema, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) difundió un dato no menor: el desempleo en las zonas rurales de América Latina es menor que en zonas urbanas, mientras que la tasa en zonas rurales alcanzó un promedio de 3,1% en 2014, por debajo del 6,9% que registra en las zonas urbanas. Una de las razones más potentes por lo cual sucede este aumento, señala Javier Krawicki, socio fundador TuPrimeraPega, se debe a que los trabajadores de las zonas rurales simplemente no pueden estar desocupados, porque tienen menos acceso a la protección social, dedicándose así a diferentes trabajos, con sueldos que rondan los mínimos.

Por otro lado, afirma el especialista, la tasa de desempleo en países OCDE según el último informe del INE se mantuvo estable en agosto en 6,3%, mientras que en Chile la tasa de desempleo se posicionó en 7,1% dentro del trimestre mayo-julio, destacando el alza del 7,6% en el ítem de independientes en los últimos doce meses. Esto nos habla de un deterioro de la oferta laboral, pero también de que son las mismas personas las que han debido crearse un trabajo independiente, lo que ha aportado a los números de la fuerza laboral. No obstante, dicha realidad se mezcla con las enormes filas de personas que a diario llenan las oficinas de las administradoras de fondos de cesantía solicitando sus platas por sus seguros.

Según un estudio de la consultora Visión Humana y la Universidad Adolfo Ibáñez, y dentro de un contexto de bastante incertidumbre y desconfianza por parte de los diferentes actores, cuatro de cada 10 trabajadores tienen un temor medio o alto de perder su empleo en el corto plazo, mientras que un solo el 40% está conforme con su lugar de trabajo.

Asimismo, continua Krawicki, muchas personas con altas competencias y estudios terminan trabajando en empleos con menores, situación que llamamos subemplo. Según un estudio del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), en Chile 643.303 personas trabajan en puestos menores a las carreras a las que estudiaron y 765.323 individuos trabajan menos horas de las que quisieran. Pero, ¿por qué se produce esto? En diferentes lugares se viene mencionando que hoy los nuevos profesionales privilegian buenas condiciones y hacer lo que les gusta, frente a otros beneficios contractuales o incluso la pelea por sueldos mayores. Pero resulta que esto es recién la tendencia, pues como vemos en el escenario actual, sin lugar a duda a los trabajadores no les queda otra que intentar apalear las épocas de crisis tratando de garantizarse un salario a pesar de realizar trabajos para los cuales están sobre calificados académicamente.

El subempleo o la informalidad es ?el mayor problema? que tiene Centroamérica y parte de Latinoamérica ya que en muchos casos no hay garantías de los derechos laborales. Además, se sabe que en tiempos de crisis los trabajadores tratan de asegurarse un salario a pesar de realizar trabajos para los cuales están subcalificados.

Las implicaciones de la informalidad, cuando ésta prevalece en las condiciones del mercado interno de un país, traen no sólo un debilitamiento de los ingresos fiscales para los gobiernos, sino que también la desprotección del trabajador, que carece de derechos y obviamente no cuenta con servicios de salud, garantías contra desvinculaciones, seguridad laboral, ni mucho menos vacaciones, entre otras cosas. De esta forma, los mercados pierden potencia como motor que impulse la producción, la productividad, la innovación y el emprendimiento sostenible en un país.

Básicamente, finaliza el ejecutivo, el panorama de la informalidad desemboca en que se tienden a perpetuar las condiciones de pobreza y de carencia de oportunidades, siendo que el emprendimiento y la innovación, como también la competitividad de las organizaciones, es algo vital para las sociedades. Y al final, la única vía resolutiva real es aquella de largo aliento donde se busquen generar mayores niveles de crecimientos macro y microeconómicos en los países, y así dar con un efectivo aumento del empleo formal.


Fuente: El Economista America