Según índice GEM Mujer, liderado por la UDD:
46% de las emprendedoras en etapas iniciales gana entre $230 mil y $680 mil al mes
14.11.2016

Asimismo, la tasa de emprendimiento femenino en el país pasó del 8% a 22% en una década, mientras que el temor al fracaso disminuyó de 42% a 35%.  


En una década, el emprendimiento femenino ha dado un salto trascendental en Chile. Así lo muestran los datos del último estudio Global Entrepeneurship Monitor (GEM) enfocado en mujeres y que fue desarrollado en Chile por la Universidad del Desarrollo (UDD).

Según los datos, si en 2005 el porcentaje de mujeres emprendedoras alcanzaba al 8% de la población, diez años después, en 2015, llegó al 22%. Asimismo, en ese período la intención de emprendimiento pasó de 10% a 48%, mientras que el temor al fracaso disminuyó de 42% a 35%. “El emprendimiento femenino en los últimos 10 años ha aumentado de forma significativa. A pesar de esto, siguen existiendo brechas que esperamos se vayan acortando, por ejemplo, en lo que respecta a las expectativas de crecimiento de las emprendedoras”, explica Olga Pizarro, una de las autoras de la investigación.

En cuanto a los ingresos, el estudio muestra que el 46% de las emprendedoras en etapas iniciales gana entre $230 mil y $680 mil mensualmente.

Asimismo, de acuerdo a los datos recabados, entre las mujeres de entre 18 y 64 años que declaran ser emprendedoras en etapas iniciales, el sector de los servicios orientados al consumidor es el que más tiene participación, alcanzando el 69,7%. Más atrás en las preferencias aparecen sectores como los servicios de transformación (15,7%), los servicios a negocios financieros (13,7%) y, por último, el sector de extracción (0,09%). En el caso de las mujeres emprendedoras que dicen estar establecidas, según muestra el estudio, se repiten proporciones similares. “Las mujeres señalan en su mayoría dedicarse a la venta al detalle, servicios hoteleros y de restaurante en ambos casos. Un 20% de ellas en etapas iniciales declara que se dedica a servicios sociales, de gobierno, salud y educación, y un 8% declara dedicarse al comercio al por mayor”, apunta Pizarro.

Tomando en cuenta los datos del informe, la investigadora explica que los principales desafíos de las mujeres a futuro pasan por adquirir y manejar nuevas tecnologías para aplicarlas a sus productos y procesos, para así tener negocios que incorporen mayores niveles de innovación y, por ende, de mayor impacto. “De las mujeres en etapas iniciales, solo un 14% de ellas declara que sus tecnologías son muy nuevas (menos de un año de aparición) y en las emprendedoras establecidas esta cifra alcanza el 6%, por lo que aún este es uno de los grandes desafíos para las mujeres”.

Diferencias geográficas

Francisca Valdés, directora ejecutiva de Mujeres Empresarias, una organización que lleva 15 años trabajando con emprendedoras, explica que si bien es evidente que el emprendimiento femenino va al alza, este es distinto dependiendo de la zona geográfica. “La diferencia está en el tipo de proyectos que ellas desarrollan y por qué lo hacen. En las zonas rurales hay mayor número de emprendimientos que nacen por necesidad respecto a las zonas urbanas. En las grandes urbes se ven más casos que surgen por una oportunidad y que crecen a mayores tasas”, explica.

Valdés agrega que desde su ONG han podido trabajar con más de 10.500 emprendedoras y que todas ellas destacan por ser creativas, optimistas, con alta capacidad innovadora y para superar dificultades. “Muestran disposición a correr riesgos, son perseverantes y flexibles, y se adaptan a escenarios cambiantes. El 53% declara tener los conocimientos y habilidades para iniciar un negocio. Sin embargo, solo uno de cada tres emprendimientos es de una mujer en Chile”, comenta.

Pese a que las cifras todavía ponen al emprendimiento femenino en desventaja en comparación con aquellos liderados por hombres, la directora ejecutiva de Mujeres Empresarias se muestra optimista hacia el futuro. “Lo veo como un motor transformador de nuestro país, para la generación de empleo, crecimiento y desarrollo social”, explica.

Dicho eso, agrega también que los desafíos todavía son grandes, en especial si las mujeres quieren convertirse en un aporte más trascendente para el desarrollo. “Hay dos que creo son los más relevantes: el primero es que se atrevan a pensar en grande y a salir del país en busca de nuevos mercados, porque el nuestro es muy pequeño. El segundo es tomar un rol más participativo en los gremios empresariales que necesitan tanto el aporte como la mirada de las empresarias de nuestro país”.

EN DESVENTAJA
Según datos de Mujeres Empresarias, actualmente en Chile solo uno de cada tres emprendimientos es liderado por una mujer.

Pablo Tirado 


Fuente: El Mercurio